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Análisis Days Gone: un gris apocalipsis

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ANÁLISIS

Análisis Days Gone: un gris apocalipsis

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  • Plataformas: PlayStation 4
  • Fecha de lanzamiento: 26/04/2019
  • Género: Acción-Aventura
  • Desarrollador: Bend Studios
  • Editor: Sony
  • Formato: Físico, Digital
  • Idioma: Castellano (voces y texto)
  • Multijugador: No

Days Gone se mostró por primera vez al mundo en el pasado E3 2016 en un gameplay que sorprendió especialmente por la cantidad de criaturas que este conseguía amasar en pantalla. Aunque mostró un inicio de peso, tuvo la mala suerte de 'nacer' en una conferencia donde otros títulos como The Last of Us Part II o God of War le robaron todo el protagonismo. El título de Bend Studio continuó forjándose año tras año desde entonces, y las pruebas que fuimos realizando durante ese tiempo siempre fueron de menos a más, apoyando el empeño que se estaba poniendo en el desarrollo del mismo. ¿Ha sido este suficiente? Os invito, entonces, a seguir leyendo para descubrir más de este título exclusivo de PlayStation 4.

Entramos en Days Gone y el vistazo inicial es, aparentemente, muy bueno: un buen acabado gráfico nos entra por la vista desde el primer momento, una gran distancia de dibujado, y unos paisajes, con Oregon como referencia, que nos deleitan mientras conducimos nuestra moto durante los compases introductorios del juego. La aventura empieza poco a poco a adentrarnos en la historia y, sin entrar en demasiados spoilers, se puede decir que comenzamos la trama con el fatídico hecho que habéis podido apreciar en los tráileres y que marcará prácticamente toda la aventura.

Sin entrar en precisiones, pues lo haremos un poco más tarde, la producción de Bend Studio comenzó siendo atractiva y llamando la atención pero, con el paso del tiempo, las horas, los días, las misiones y su jugabilidad, acabó empañándose poco a poco. Days Gone, pese a no ser un mal juego, es una oportunidad perdida de haber dado con un producto excelente. El potencial que nos presenta el título es inmenso y, desgraciadamente, este se ha dejado perder. Quizá por las ganas de lanzarlo al mercado o quizá por otros muchas factores que desconocemos pues, sobre el papel, es un título de supervivencia de mundo abierto con buenos y muy acertados toques de RPG, con una atractiva dosis narrativa de fondo y con una gran cantidad de contenido. Ese cóctel podría haber arrojado ante nosotros una obra excelente y, por desgracia, no es lo que podemos decir del resultado final. Es una verdadera pena que se haya dejado pasar esta oportunidad ya que, como veremos, también se nota un gran esfuerzo en Bend Studio por conseguir una travesía épica, mas diversos errores tapan lo que podría haber sido uno de los mejores juegos de la generación.

Triste, me siento triste escribiendo estas líneas pues, reiterando lo anterior, vamos a explicaros los motivos que han llevado a que Days Gone no fuera lo que cabría esperar. Y el sentimiento de vacío nos queda justamente porque es un juego que podría optar a lo que hubiera querido. Igual que en otras ocasiones, tocamos juegos sobre los que, cumpliendo más o cumpliendo menos, uno es capaz de ver el potencial que pueden tener, así que sentimos tristeza por que el estudio no haya podido dar con la tecla correcta.

El mundo ha caído, la trama... también

La historia de Days Gone funciona de menos a más. Nos introducimos en el mundo y avanzamos de forma que vamos conociendo aspectos de nuestro pasado mediante flashbacks al tiempo que intentamos sobrevivir y adaptarnos a un difícil presente. El juego nos presenta una Oregon apocalíptica donde, como suele ocurrir en estas temáticas, los propios humanos acaban siendo un peligro mayor que los infectados, zombis o freakers, en este caso. En este aspecto, el argumento se muestra demasiado inconsistente y con demasiados clichés y, posiblemente, el mayor problema puede que sea la poca empatía que genera Deacon, el protagonista, que es donde encontramos uno de los puntos más negativos de la obra.

Aloy, Kratos, Nathan Drake, Joel, Ellie y una gran cantidad de personajes representativos son los que definen las grandes franquicias de PlayStation; desgraciadamente, Deacon no estará en el Olimpo de grandes personajes que han pasado por la plataforma. Es un avatar demasiado plano, demasiado inconsistente y demasiado "dolido" con un pasado que impide sentirse ligado a su historia al jugar. La falta de carisma del personaje es excesivamente grande para una superproducción como esta. Un motero duro, con poca personalidad y sin mostrar un ápice de sentimientos en muchas ocasiones, no deja lugar a un clima que permita al jugador sentirse parte del mundo que disfruta a los mandos. Y, ojo, otros personajes tampoco nos conectan a ellos por su elocuencia o por mostrar grandes sentimientos como pudiera ser Kratos, pero lo solventan con una personalidad arrolladora o con otros muchos recursos. En este caso, no hay elemento que pueda salvar a Deacon de ser un personaje poco memorable.

Volviendo a la historia en sí, tampoco es que la trama tenga un peso narrativo especialmente fuerte y se desarrolla durante todo el juego como un cliché. No es excelente pero tampoco es mala, simplemente no tiene un peso y una solidez que ayude a que luego esto se traslade en misiones importantes a lo largo del trascurso del videojuego. Esto acaba aportando gran cantidad de misiones insulsas donde sentimos estar haciendo un mero recado sin demasiada trascendencia. Muchas misiones principales del juego se acaban sintiendo vacías pues, además, la variedad tampoco destaca especialmente. La historia es larga, extensa, con muchas misiones principales, secundarias, con eventos aleatorios, pero con una falta de intensidad y variedad que no provoca un enganche. Aporta mucho más la ambientación al desarrollo de las misiones que el propio argumento del juego per se.

Entrando un poco más en los últimos aspectos introducidos, el juego sí cumple con lo prometido respecto a duración y contenido. El mundo de Days Gone está repleto de cosas que hacer, en ocasiones tantas que resulta abrumador. En este sentido, sí hemos visto el peso de una gran producción, pues el mapa nos invita a buscar las grandes hordas de freakers, a 'limpiar' los nidos de estos seres, a asaltar campamentos y a cumplir las diferentes misiones y encargos, introduciendo además unas cadenas de misiones que se rellenan en porcentaje en base a las misiones que vamos haciendo. De esta forma, podemos estar haciendo un objetivo que sea un 25% del global de una misión superior; en este sentido, sí es una propuesta disfrutable y sí que hay detrás el trabajo que un AAA requiere. Quizás al final esto acabe empañado por el poco enganche que tiene la trama respecto a las misiones, pues no han sido pocas veces las que hemos ido a completar una de ellas sin tener muy claro cuál era el motivo de realizar esa acción, sintiéndonos a veces desconectados del objetivo final. Pero, en general, y aunque la trama es inconsistente, al final el peso que tiene la ambientación, y la variedad de objetivos, consiguen mantenernos adelante en la aventura.

El verdadero protagonista del juego

La motocicleta es la principal o casi más protagonista que Deacon, y esto tiene tanto aspectos positivos como otros que no tanto. Empezando por los positivos, cabe felicitar al estudio por haber sabido introducir un elemento que, durante todo el juego, debemos proteger, cuidar, mejorar y alimentar. La moto es elemento clave para desplazarnos por Oregon, primero porque el tamaño del mapa es extenso y el personaje, en lo jugable, como debe ser, se cansa cuando corre, y el desplazamiento entre punto A y B sería tedioso sin este transporte. Pero, segundo y más importante, porque sin ella sería imposible escapar de ciertas hordas de enemigos o solventar algunas situaciones.

En este sentido, también han alimentado un fuerte componente RPG en torno al vehículo. Como decía antes, hay que proteger la moto, ya que esta se estropea y degrada por golpes o incluso por los propios enemigos. La moto tiene dos indicadores, uno de gasolina y otro de mecánica. Sin gasolina no funciona y sin mecánica tampoco, reduciendo sus prestaciones a medida que se daña. Para solucionar la falta de gasolina, debemos ir repostando, lo cual tiene su gracia pero acaba siendo especialmente pesado en algunas ocasiones. No obstante, es casi el único factor de supervivencia del juego, por lo que lo entendemos, lo justificamos y lo valoramos positivamente. A nivel de mecánica, también hay que hacer una buena puesta a punto y buscar materiales que nos permitan arreglar los desperfectos que se van ocasionando en la misma. Como veis, mantener la motocicleta en funcionamiento conlleva un trabajo que, además, es vital y necesario. A esto hay que sumar que podemos ir mejorando la misma en los diferentes campamentos del título, teniendo mejoras disponibles para comprar al mismo tiempo que mejoramos la reputación con las diferentes facciones, algo que detallaremos un poco más adelante. En conclusión, la moto evoluciona con nosotros, con el juego y con el transcurso de la acción mientras nos obligan a no olvidarnos de ella. Puede que todo lo que rodea a la moto sea un aspecto muy a destacar en el propio juego y uno de los aspectos más positivos en toda la obra junto a la ambientación.

Los toques de RPG salvan la vida al juego y le aportan sentido

Al principio de este análisis, comentábamos que habían aspectos negativos en la obra de Bend Studio que no comprendíamos que pudieran llegar al público de esa forma cuando mientras tanto otros rozaban un gran nivel. En los elementos RPG es donde la obra goza de uno de sus puntos más fuertes. Además de todo el componente de personalización y mejora de la motocicleta, tanto el mundo como el propio Deacon tienen elementos a tener en cuenta.

Durante toda la trama, vamos encontrando diferentes campamentos en los que podemos ir mejorando la reputación a medida que cumplimos misiones con ellos, les ayudamos en algunas tareas o, directamente, les vendemos carne de animal o restos de freakers para obtener dinero y reputación. Mejorar la reputación con el campamento nos permite, al mismo tiempo, lograr que nos vendan más mejoras para la motocicleta o incluso más y mejores armas, lo que invita a completar estos encargos y a mejorar nuestra relación con un campamento u otro. Esto provoca que lo que hacemos durante todo el juego tenga algo de peso, todo el peso que no aporta la propia trama.

A su vez, el propio Deacon también consigue experiencia eliminando enemigos o completando misiones, lo que provoca que vayamos obteniendo puntos con los que mejorar un árbol de habilidades con tres ramas diferentes. Lamentablemente, a medida que vamos subiendo de nivel, vamos perdiendo más y más la sensación de supervivencia, la cual de por sí tampoco es que sea muy alta en ningún momento, y desequilibrando mucho los combates a nuestro favor.

Sobrevive como puedas

Lamentablemente, debemos volver a las sombras para detallar la jugabilidad del título. Por un lado, empezaremos hablando de la motocicleta pues, aunque todo lo que la rodea es realmente genial y le aporta algo muy diferente al juego, acaba fallando en lo más básico: el control de la misma. El manejo de la moto no es nada cómodo, y no favorece demasiado la experiencia de juego. Aunque la justificación que se intenta dar es que estamos en un mundo apocalíptico y, obviamente, el vehículo no va a tener unas grandes prestaciones, lo cierto es que, si ese realismo provoca que no sea agradable conducir la motocicleta y acabe por desquiciarnos, olvidamos el fondo para quedarnos en las formas, y las formas no son para nada divertidas. La moto es demasiado importante en el juego como para que el control de la misma no sea fluido, y esto es una lacra demasiado grande a lo largo de todo el viaje.

Cambiando de aspecto, cabe mencionar que la mayoría del tiempo nos la pasamos peleando, bien con freakers o bien con otros grupos de seres humanos o, incluso, animales del bosque. En ese sentido, el gunplay debería ser efectivo, fácil, divertido y profundo pero, una vez más, tristemente, tampoco es así debido a que, aunque sin llegar a ser una losa, no estamos ante un gunplay que destaque en nada, ni que sea un aspecto jugable positivo. Sin ir más lejos, es mucho más cómodo este aspecto en Horizon Zero Dawn o en otros exclusivos de la casa, y no se entiende que se haya dado un paso atrás en tan importante elemento respecto a títulos de años atrás. Tampoco existe un gran número de armas, aunque las existentes cumplen con su función, y la IA tampoco ayuda en exceso a que sintamos muchos de los enfrentamientos como un verdadero reto, pues la misma brilla por su ausencia en multitud de ocasiones.

Simultáneamente, el componente de supervivencia tiene luces y sombras en este aspecto. Por una parte, a veces hemos sentido lo mejor de The Last of Us a la hora de recoger munición por las casas abandonadas, registrando maleteros de coche o simplemente perdidas por el mundo. Incluso, la opción de craftear objetos, munición y elementos explosivos es bastante atractiva. Pero acaba siendo poco necesario, por ejemplo, preocuparse por el cantidad de munición, pues podemos comprarla en cualquier campamento y llevar una cantidad ingente de provisiones encima de nosotros. Al principio del juego, resulta muy gratificante pensar que hasta un grupo de dos enemigos puede acabar con nosotros, algo que desaparece en el ecuador del mismo, donde empiezas a sentir que prácticamente nada puede acabar contigo.

Gráficos y rendimiento muy dispares

En cuanto a gráficos, volvemos a toparnos con el mismo muro que en otros aspectos del videojuego. Algunas partes lucen muy bien y otras incomprensiblemente lo hacen muy por debajo de una calidad media. Esto respalda nuestros argumentos: a este título le falta desarrollo, y quien sabe si, con un tiempo más, el resultado podría haber sido completamente distinto a lo que os estamos contando hoy.

Aun así, la calidad gráfica, en su mejor punto, es excepcional en cuanto a paisajes y distancia de dibujado, y también nos encandila en los ciclos día/noche y todavía más en los cambios climáticos aleatorios y como se ha trabajado en la lluvia y en la nieve. Pero, por otro lado, vemos texturas que quedan abandonadas, elementos muy poco definidos y quizás echemos en falta más expresión en los cuerpos y en los personajes. Unos fallos que no estarían ahí si el equipo encargado hubiera tenido un tiempo extra para resolver todo esto.

Además, a pesar del parche 1.03, el juego está plagado de errores y bugs que, aunque muchos no entorpecen, sí que te sacan del genial clima y ambientación que nos ofrece el título. El rendimiento que hemos experimentado ofrece serios problemas de caídas de frames, especialmente en el modelo estándar de la consola, sin que PlayStation 4 Pro se libre de 'rascones' en diversos y variados momentos; fruto, posiblemente, de esa falta de tiempo.

Sin ir más lejos, en cuanto a banda sonora y doblaje, el juego cumple sin más, aunque la falta de carisma de Deacon provoca que sea posible sentir su doblaje con carencia de alma, pero siendo esto algo que se debe mucho más al plano desarrollo del personaje en sí que el propio trabajo de doblaje.

Los sonidos, alaridos o gritos que provocan los freakers están muy bien conseguidos, son capaces de crear un clima de tensión, no obstante nuevamente nos encontramos más peros en este apartado. Da igual que el freaker esté a un metro que a treinta, pues escuchamos el grito con la misma intensidad, induciendo a error al jugador de forma constante sobre la cercanía a la que se encuentra el enemigo.

Queríamos mucho más de lo que ha llegado

Nos apena excesivamente cómo PlayStation y Bend Studio han perdido la oportunidad de hacer verdadera magia con un juego que tiene todos los ingredientes para haber ofrecido una experiencia memorable. Puede que las prisas o, tal vez, malas decisiones hayan acabado por determinar un producto que puede llegar a disfrutarse pero que está lejos tanto de lo que podría haber sido como de otras producciones firmadas por PlayStation. Si despertara hoy de un largo letargo, pensaría sin dudar que Days Gone es, por sus mecánicas, un juego anterior en el tiempo a Marvel's Spider-Man, God of War o el propio Horizon Zero Dawn. Es muy difícil hablar de un apartado positivo del juego que a su vez no arrastre algo negativo, y esa es la sensación constante que se vive con el juego.

No obstante, el resultado final acaba ofreciendo una obra que en cuanto a ambientación roza el sobresaliente, que permite ser disfrutada sin muchos problemas y que nos ofrece una gran cantidad de contenido y horas de duración. Podría ser mejor, pero tampoco cabe olvidar que es un proyecto del que puede disfrutar casi cualquier jugador y que se ha esforzado mucho en ofrecer aspectos muy interesantes como todo lo relativo a los elementos RPG, hecho que aumentará su atractivo a un mayor público.

No será un juego recordado, laureado, ni que pasará a la historia de los videojuegos, pero será un título que a pesar de sus errores y problemas, tiene aspectos que invitan a ser explorado.

Análisis:
Days Gone

PS4 Pro

VideoGame
7.5
Puntuación Areajugones:
Notable
Days Gone Game PS4 Pro 7.5 1 10
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Director general de esta revista. Graduado en Derecho y especialista en SEO y comunicación.

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