Destiny 2

Destiny 2

PC PlayStation 4 Xbox One
5.5

Aceptable

Destiny 2: qué nos parece tras nuestras primeras 10 horas

Nuestras sensaciones tras las primeras horas con Destiny 2

Destiny 2
 
 

Destiny 2 es uno de los títulos más esperados de todo el año, y no es para menos pues su precuela fue una de las apuestas más longevas de Activision. Tanto la vida como la base de jugadores que Bungie consiguió para Destiny ya nos indican el potencial de esta fórmula que, ahora, en 2017, promete volver con mejoras y más fuerzas gracias a la secuela que se ponía a la venta hace unos días en sus versiones de PlayStation 4 y Xbox One.

Sin embargo, tras haber disfrutado hace unas semanas de la beta en consolas y recientemente de esta fase de pruebas en PC, las dudas que sembraban el futuro de Destiny 2 y cuya raíz reside en los fallos del juego original, no se veían disipadas. Es más, la apuesta continuista de la que este nuevo shooter online hace gala desde su principio hacía que las ilusiones de muchos jugadores quedaran mermadas. Pero, ¿tienen estas preocupaciones razón de ser? Nosotros ya estamos disfrutando de Destiny 2 y, tras jugar algo más de 10 horas, os contamos todas nuestras sensaciones en este primer gran tramo del título.

Cabe destacar que hemos jugado tan solo las primeras horas (aunque mucho más allá de la beta) y que, posteriormente, cuando hayamos explotado todo lo que el juego ofrece, traeremos un análisis definitivo.

Destiny 2 portadaart

MMORPG vs FPS

Uno de los detalles que hicieron destacar más a Destiny fue el hecho de llevar a las consolas una interesante mezcla de géneros que combinaba toques propios de los MMORPG con ciertas mecánicas que esperaríamos encontrarnos en los FPS más clásicos y “pasilleros”. En este aspecto, tras la buena acogida del juego original y el increíble éxito en PC de Warframe, un título con unas premisas similares que explotaba más el aspecto de MMO, éramos muchos los que apostábamos a que Bungie se tiraría a la piscina para buscar un videojuego mucho más orientado al género del rol masivo online, dejando más de lado los toques de shooter clásico. Y nos equivocábamos.

Destiny 2 deja apenas intactos todos los elementos propios del MMORPG que estaban presentes en su precuela. En absoluto se ve expandido este aspecto y, a pesar de que sí hay varios cambios, casi todos ellos se enfocan en hacer mejor la experiencia tornando más cómodo el juego en general. Tanto el sistema de armas como la forma de grindear o farmear para mejorar nuestro equipamiento encaja a la perfección dentro de estos elementos en los que los cambios van destinados a que todo resulte más cómodo.

Respecto a lo que hace de Destiny un shooter sí que vemos que, tal y como afirmaban desde Bungie durante los últimos meses, hay una apuesta bastante clara por el apartado narrativo. A pesar de que durante la beta la acción parecía bastante arbitraria y nos veíamos en medio de un conflicto que no se nos presentaba en ningún momento, la versión final del juego parece cambiarlo. Como decíamos al principio, hemos jugado las primeras horas y el desarrollo de la historia puede variar mucho, pero su comienzo es más que decente y presenta de forma muy buena la situación en la que nos encontramos. Hemos perdido todo, al Viajero, nuestras ciudades, nuestro planeta y hasta nuestros poderes. Debemos buscar exilio para rearmar el contraataque y retomar lo que nos pertenece. Todo ello envuelto, como es habitual en Destiny, en un misticismo más que interesante.

Una fórmula conservadora

A nivel de jugabilidad, la llegada de la versión final de Destiny 2 no hace otra cosa que confirmar las sospechas que levantaba la beta. Sí, Destiny 2, desde el punto de vista jugable, apenas es diferenciable de su secuela, para bien o para mal. Desde luego, esto no es una mala noticia si tenemos en cuenta que el gunplay propio de Bungie se mantiene intacto y, de nuevo, estamos ante una obra en la que disparar es un auténtico placer. Pero, todos aquellos que por un motivo u otro aborrecieron las mecánicas de Destiny, no conseguirán llegar mucho más allá en esta secuela, debido principalmente a lo que os comentamos; a la hora de jugar, Destiny 2 es casi indistinguible de su precuela y las mecánicas son un calco de esta.

El principal cambio que nos hemos encontrado hasta el momento se centra en las patrullas, es decir, en las zonas de mundo abierto en las que se nos da libertad para explorar y completar diferentes objetivos que nos vamos encontrando. A pesar de que el funcionamiento es muy similar al del Destiny original, el diseño de estas zonas sí que ha cambiado y, durante los mapas que hemos podido visitar, se sienten mucho más abiertas. Destiny 2 ofrece patrullas mucho más abiertas, con diferentes caminos abiertos desde el comienzo y que, en su gran mayoría, ofrecen una recompensa a quien se aventure por ellos.




Destiny 2

En cuanto a la progresión del personaje nos encontramos con que tendremos la opción de ir desbloqueando y mejorando diferentes habilidades en función de nuestra clase y subclase. Sin embargo, en lo que hemos jugado, la libertad en este aspecto es bastante escasa. Aunque decidimos en qué invertir nuestros puntos de mejora, los caminos a seguir están bastante claros y, al menos a nosotros, nos habría gustado ver árboles de habilidades más extensos, con más opciones e incluso posibilidades de sinergias que nos forzaran a experimentar con estos poderes.

Visualmente espectacular

Desde el punto de vista técnico, la versión de PlayStation 4 luce estupendamente bien. Es cierto que no está a la altura de los títulos con mayor calidad gráfica, pero tanto los modelados como las texturas y los efectos cumplen con creces y hacen que la mejoría respecto del juego original se note. De nuevo, el apartado visual se ve potenciado no solo por el buen apartado técnico sino por un sobresaliente apartado artístico. Con Destiny 2 volvemos a tener esa mezcla de decadencia y orden que conseguía triunfar en su precuela, añadiendo además algunos paisajes y estampas realmente espectaculares. Y precisamente los paisajes que nos encontramos en Destiny 2, aunque se sienten muy variados a nivel visual, siguen pecando de lo mismo que en el juego original: ser prácticamente iguales a nivel de diseño, sin diferencias que nos obliguen a cambiar nuestra manera de jugar, cosa que es una auténtica pena teniendo en cuenta las posibilidades que ofrece el hecho de que estamos explorando gran parte de nuestro sistema solar.

Junto al espectacular apartado artístico nos encontramos con una banda sonora que, como ya ocurría en el juego original, vuelve a ser muy destacable. Los diferentes temas que la componen son capaces de marcar el ritmo y, a la vez, llamar nuestra atención con una calidad que deslumbra.

 

En cuanto al rendimiento, a pesar de que hay usuarios que han reportado crasheos de forma frecuente, hemos de decir que en nuestro caso no hemos sufrido ni siquiera uno. A lo largo de nuestras primeras horas no nos hemos encontrado con bugs remarcables, no hemos sufrido caídas en el framerate y, en general, el rendimiento es más que bueno. La única pega que podríamos poner aquí es que, en ciertas ocasiones, algún tiempo de carga puede hacerse largo y más de una vez hemos tenido que esperar más de la cuenta por los servidores del juego; pero nada demasiado importante ni que se demorara más allá del minuto y medio.

En resumen…

Destiny 2 se ve como más de lo mismo, sí. Los cambios a nivel jugable escasean y, más allá de la historia y las zonas de patrulla, aún no hemos encontrado modificaciones relevantes que afecten de forma drástica al gameplay. Sin embargo, a pesar de que todas las novedades parezcan insignificantes por separado, en conjunto sí tienen una presencia importante. A través de todos los pequeños cambios Bungie ha conseguido una experiencia que, siendo similar a la del Destiny original, se sienta mucho más redonda, cohesionando mejor todos los elementos que la conforman. Todo parece hacerse menos pesado, las misiones parecen ser más divertidas y, en general, el juego es mucho más llevadero.




Es cierto que Bungie parece seguir sin decidirse por apostar claramente por el MMORPG o por el FPS más clásico, pero esta mezcla de géneros que tanto debate generó hace unos años, vuelve mucho más pulida y perfeccionada para conseguir enamorar no solo a los fans de Destiny, sino a un grupo de jugadores que esta primera obra no había logrado cautivar. Destiny 2 no va a ser ninguna revolución, pero las mejoras que ofrece a una fórmula que ya era divertida hacen que esta obra sea, sin duda alguna, una de las apuestas más fuertes del presente año. Nosotros nos volvemos a nuestra cueva para continuar explotando lo que Destiny 2 ofrece y poder traeros nuestro análisis completo durante los próximos días.


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