Apex Legends

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Así es Apex Legends, la respuesta a Fortnite de los creadores de Titanfall

El título de Respawn Entertainment se suma a la contienda de los Battle Royale

 

Cada cierto tiempo y debido a la corriente de moda actual que se ha instaurado en el mundo del videojuego, cabe hacerse la siguiente pregunta: ¿Necesitamos otro Battle Royale?. Una cuestión que viene dada por la gran saturación de títulos que buscan ponerse al rebufo de mastodontes como Fortnite o PUBG y , sobre todo, aprovechar la inercia de las dos propuestas que más repercusión han tenido en el medio en los últimos años. Y es que siendo algo lógico que todo el mundo quiera un trozo del pastel, no es extraño que cada vez más sean los estudios que presenten su propuesta con respecto al género. En esta ocasión, ha sido Respawn Entertainment (creadores de la saga TitanFall) la encargada de dar un golpe sobre la mesa. Algo que harían ayer mismo convirtiendo mediante un streaming un rumor que habría ido entrando con fuerza en los últimos días en una realidad: Apex Legends.

En la presentación en directo, la compañía no sólo mostró un tráiler y abundante gameplay del juego, sino que aprovecho la ocasión para revelar que se encontraría disponible de manera gratuita para PC, Xbox One y PlayStation 4 en el mismo momento de mostrarlo por primera vez. De esta manera nos hemos arremangado, hemos descargado Apex Legends y nos hemos lanzado de cabeza para saber qué tal está y, sobre todo, si necesitábamos una experiencia como la que propone. Y es que teniendo en cuenta que la mecánica típica de los Battle Royale basada en la secuencia de: aterrizar en un punto del mapa, saquear el lugar, matar o morir y repetir; es bien conocida por todos, en este texto nos centraremos en mostraros cómo la propuesta de Respawn Entertainment le da ciertos giros a la fórmula básica. Unos giros que podrían colocarlo como un digno aspirante en la cruenta guerra del género que a tantos otros estudios y juegos se ha llevado por delante.

Lo primero que llama la atención de Apex Legends es la variedad de formas de jugar que nos plantea, dado que podremos elegir entre diferentes personajes a la hora de encarar las partidas. Cada uno contará con su respectivo set de habilidades (una pasiva, otra principal y otra definitiva) y, por tanto, ciertas ventajas en determinadas situaciones concretas. A pesar de esto, es evidente que sus responsables quieren que el jugador experimente un acercamiento directo al título. Por ello, estos campeones son lo suficientemente complejos como para añadir una capa de profundidad a las partidas, pero no lo bastante como para tener que sacar la libreta y hacer cuentas calculando las opciones que tenemos. Aún así, esto no impide que haya espacio para la variedad en los roles de los personajes, por lo que cada jugador podrá encontrar reflejado en un avatar el estilo que más se amolda a su forma de jugar. Tanto si es de los que buscan hacer daño a los demás como si prefiere dedicarse a tareas de apoyo para el resto del equipo.

Y es que precisamente de esto último se desprende una de las características definitorias de Apex Legends, la cual consiste en que estamos obligados a formar equipo junto a otros dos jugadores dado que las partidas están pensadas para escuadrones de tres usuarios. De esta manera, una vez que le hemos dado un par de vueltas al perfil de los personajes y hemos elegido al que mejor se acomoda a nosotros, entraremos al matchmaking para ponernos a prueba con otros contrincantes. En el caso de Apex Legends, las partidas son de 60 jugadores y el mapa posee las dimensiones exactas como para equilibrar correctamente los momentos más relajados con quellos en los que la acción salta por los aires.

Según esto, nos encontramos ante un título que sabe manejar muy bien sus ritmos. De tal manera que la velocidad de la acción aumenta y disminuye en función de los eventos que surgen entre los jugadores y que se generan gracias a la jugabilidad emergente que caracteriza al género. Aunque para llegar a los momentos más intensos de Apex Legends, de los cuales hablaremos unas líneas más abajo, es preciso comenzar desde el principio: el salto en picado hacia la isla desde el avión. Y si mencionamos este primer paso como algo relevante es porque Respawn Entertainment introduce mediante esta mecánica otro de los giros de su propuesta. De tal manera que, al empezar cada partida, será elegido un líder del escuadrón que se encargará de decidir dónde debe aterrizar el equipo. Por ello, en un acto de egoísmo impuesto por la jugabilidad, será él quien tome el control de los tres miembros del grupo durante el salto inicial.

Una vez hemos caído en el punto elegido, deberemos recoger el botín necesario para no ser un blanco fácil. De entre los objetos que podremos encontrar tanto en el suelo como en cofres repartidos por las diferentes ubicaciones del mapa, destacan los ya vistos en otros títulos del género: armas de diferentes clases y rarezas así como sus respectivos accesorios, botiquines y escudos para restaurar nuestra salud y piezas de armadura como petos y cascos para ofrecer algo más de resistencia. Aún así, para aquellos que no quieran atravesar este trámite, Apex Legends ofrece una segunda opción, la cual consiste en que hay una serie de naves sobrevolando el mapa donde podremos encontrar botín de alta calidad. Sin embargo toda recompensa conlleva un riesgo y en este caso tiene que ver con el hecho de que son zonas que están altamente concurridas por otros jugadores que buscan lo mismo que tú: el armamento necesario para sobreponerse en los tiroteos.

Es necesario destacar que los intercambios de disparos con otros jugadores encuentran su principal novedad en las dos grandes ausencias de Apex Legends: los titantes y el sistema de movimiento fluido que caracteriza a la saga Titanfall con maniobras como el salto entre paredes o el famoso wallrun. Ante este reto en el diseño, Respawn Entertainment ha sabido rellenar los huecos mediante mecánicas que hacen que avancemos de forma rápida por el escenario tanto en el eje horizontal como en el vertical. Así, las tirolinas por las que podemos deslizarnos y unos globos atados al suelo mediante un cable que hacen las veces de catapulta, son los encargados de aumentar el dinamismo global de las partidas. Elementos que serán cruciales para desplazarnos rápido por el mapa dado que en Apex Legends también va disminuyendo el área en el que podremos estar sin recibir daño.

Estos sistemas de movimiento no solo serán esenciales a la hora de atravesar el escenario, sino que jugarán un papel protagonista en los enfrentamientos con otros jugadores. Unos enfrentamientos donde se encuentra la parte más dulce y disfrutable de Apex Legends porque, aunque no presenten nada que no hayamos visto ya en otros títulos, todo lo que se proponen conseguir lo logran de forma sublime. Desde el hecho de que la sensación de disparo sea altamente satisfactoria a la idea de que las habilidades de los personajes dotan de un toque táctico a unos combates que nunca pierden la velocidad ni el interés. Y, dependiendo del equipamiento que llevemos y del choque entre nuestra habilidad y la del jugador que trata de matarnos, los tiroteos pueden acabar de dos formas: siendo vencedores o vencidos.

En el primer caso, seguiríamos con la rutina de la partida y avanzaríamos para sobrevivir, sin embargo es en el segundo caso donde Apex Legends muestra otra de sus mecánicas diferenciales. Así, si somos abatidos por un enemigo y no logran reanimarnos a tiempo, un compañero del equipo podrá coger nuestra bandera (un objeto que poseen todos los jugadores) y transportarla a una serie de lugares del mapa donde haya una maquinaria de resurrección. De esta manera, en lugar de tener que esperar a que nuestros amigos acaben la partida, aún podremos seguir dando guerra si logran llegar a estos puntos, a través de los cuales resucitaremos y podremos seguir jugando.

Dado el historial de los numerosos Battle Royale que han intentado plantarle cara a los referentes del género, somos conscientes de que la supervivencia de Apex Legends es más bien una carrera de fondo. El título ha iniciado su camino con unos números espectaculares, lo cual no es extraño dada la calidad que destilan las demás obras creadas por Respawn Entertainment, sus responsables. Estos habrían sacrificado la produccón de la tercera entrega de la aclamada saga Titanfall de cara a desarrollar su propia visión del género Battle Royale. Y es que, dado que Apex Legends se sitúa en el mismo universo que la serie mencionada, podría decirse que posee una base bastante sólida tanto a nivel de ambientación como de mecánicas jugables. Sin embargo, de ahí a lograr plantarle cara a PUBG o Fortnite hay un salto de gran distancia tal y como reflejan los otros muchos títulos que han fracasado en el intento de hacerse un hueco.

Tras haber jugado unas cuantas horas y haber disfrutado de la experiencia que Electronic Arts nos quiere proponer mediante Apex Legends, sería oportuno volver a la pregunta que lanzábamos al principio de este artículo mediante la que nos planteábamos si verdaderamente necesitamos otro Battle Royale. Y siendo conscientes de que el título de Respawn Entertainment tiene mucho camino por recorrer aún, la respuesta más sensata que podemos barajar es que será el futuro quien lo decida.


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