One Punch Man: Un regreso entre el desastre y la decepción

El contexto invita a pensar en la peor de las situaciones

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El cambio de estudio en un anime no siempre supone una bajada de calidad en el mismo, aunque en el caso de “One Punch Man” existen motivos más que suficientes para pensar en la peor de las situaciones. Fue el pasado verano cuando se anuncio que Saitama regresaría por fin con una segunda temporada tras más de cuatro años de espera, pero desde entonces no ha hecho más que aumentar la preocupación entre los fans.

Madhouse, una de las compañías más prestigiosas de la industria, y principal responsable del espectáculo visual que fue la primera temporada, se echaba un lado para dejarle el testigo a J.C.Staff. Este último más especializado en slice of live y romances (“Toradora!”, “Shokugeki no Souma”), no terminaba de generar seguridad en una serie de la que se esperan grandes momentos de sakuga. Pero había que concederles un voto de confianza. Y así fue hasta que llegó el segundo tráiler.

One Punch Man
Esta comparación del diseño de King ha dividido ampliamente a la comunidad; a la izquierda la versión más “propia” de Madhouse”, y a la derecha la nueva más cercana al manga.

Los diseños sólidos y la animación fluida dejaban paso a una presentación bastante cuestionable de los personajes que tomarán el protagonismo en los nuevos episodios. Cundía el pánico entre los fans. ¿Sería capaz realmente el estudio de conseguirlo? Las semanas seguían pasando, y J.C.Staff continuaba sin estrenar un tráiler completo con algunos adelantos de la acción. Las previsiones a falta de pocos meses para el gran día se iban ennegreciendo.

Y así llegamos a la última semana de febrero; sin un adelanto en condiciones, con un mar de dudas, y con un equipo de producción que no atesora un historial de confianza destacable. Chikara Sakurai, quien hará de director para la producción, solo tiene experiencia en el puesto heredada de “Majimoji Rurumo”, un anime mediocre estrenado en 2014. El resto de su historial se resume en encargarse de la animación de varias películas de Naruto, y episodios sueltos de animes menores.

Ahora bien, no es la primera vez que el equipo de una serie encumbra la calidad del producto gracias al trabajo en conjunto. Pero es que ni siquiera las cosas parecen estar funcionando bien a nivel interno. Esta misma semana Yonkou Production volvía a poner a “One Punch Man” en el centro de todas las miradas con un mensaje bastante preocupante. El insider revelaba que a día de hoy J.C. Staff solo tiene dos episodios de la nueva temporada completados.

Para ponerlo en perspectiva, con el mismo tiempo por delante Madhouse ya tenía a estas alturas el primer episodio completado desde hacía mucho tiempo. De hecho, para cuando comenzó la emisión, el estudio ya había finalizado la producción de toda la temporada. A estos les llevó un total de 6 meses completar el trabajo, mientras que J.C.Staff ha iniciado el desarrollo con menos de la mitad de días.

Y ese es el principal problema; la mala planificación. No es el equipo de producción, del que sigue formado parte Chikashi Kubota -responsable del diseño de personajes de la primera temporada, y de otros animes como “FLCL” o “Shinsekai Yori”-, sino cómo ha y está gestionado el estudio el tiempo. No hay duda de que “One Punch Man” llegará a su cita del próximo abril, pero ¿en qué condiciones?

One Punch Man
Natsume Shingo, el héroe responsable de la primera temporada, decidió no volver para los nuevos episodios.

Con estrenos como “Kimetsu no Yaiba”, la tercera temporada de “Ataque a los titanes”, o “Carol and Tuesday”, a Saitama no le basta con cumplir. Ni siquiera con mantenerse al mismo nivel de sus primeros episodios. La segunda temporada de “Mob Psycho 100” -la otra adaptación de ONE- ha logrado sobrepasar todas las previsiones convirtiéndose en lo mejor de este invierno, y eso ha depositado un peso insoportable sobre la espalda del héroe.

“One Punch Man” se debate ahora ente el posible ostracismo de los fans originales, y una decepción generalizada causada por una burbuja de expectación alimentada durante muchos -quizás demasiados- años. Si a ello le sumamos el hecho de que el material que tiene por delante para adaptar, está lejos de seguir la senda de la primera temporada, nos encontramos ante una situación incómoda no solo para sus responsables, sino para todos los amantes de este arte. Ojalá nos equivoquemos.