Un estudio muestra que jugar regularmente a Pokémon desarrolla ciertas partes del cerebro

La Universidad de Standford se encuentra detrás del proyecto

Pokémon
 

Muchos han sido los años en los que el videojuego se ha visto estimgmatizado por sectores ajenos a él. Una serie de comunidades que han sentido la necesidad de demonizar al medio desde el miedo a las consecuencias derivadas de su uso. Sin embargo, siempre ha existido una tácita intuición por parte de los jugadores y de algunos expertos de que éstos pueden ser beneficiosos si se usan de manera adecuada. Y, precisamente, uno de los campos en los que más se ha estado investigando últimamente tendría que ver con el desarrollo cerebral. Siendo el ejemplo más reciente aquel mostrado por un estudio relacionado con la franquicia Pokémon (vía Nintendo Life).

Algunos investigadores han puesto en marcha un proyecto, el cual posee su origen en la Universidad de Standford, que refleja la siguiente premisa: aquellos sujetos que jugaron en su infancia a Pokémon Rojo y Azul poseen diferencias a nivel cerebral con respecto a aquellos que no lo disfrutaron. Esta distinción radica en el desarrollo de una zona del cerebro que se sitúa en el hemisferio derecho, concretamente en el Surco Occidipotemporal, el cual se encuentra justo detrás de la oreja.

Este área estaría relacionada con la capacidad para identificar figuras de animales, lo cual se vincula con los datos obtenidos en la investigación: aquellos usuarios que jugaron a Pokémon cuando eran niños tenían más habilidad a la hora de distinguir diferentes representaciones de estos seres que los que no lo hicieron.

Pokémon Estudio

Aunque los resultados del estudio puedan parecer demasiado específicos al basarse en que una persona pueda distinguir mejor la figura de un Pikachu que otra, si amplíamos un poco el foco de visión, podemos intuir un gran valor en dicho análisis. Sobre todo, en relación a la desestigmatización del medio y a dar un paso más en el camino hacia la reivindicación de las propiedades beneficiosas de los videojuegos. Este estudio es una prueba más de que el ocio digital interactivo supone un gran estímulo para la mente humana, lo cual podría traducirse en el futuro en una serie de posibles usos relacionados, sobre todo, con la salud y el desarrollo intelectual.