Akira Toriyama tomó una serie de decisiones sin las que "Dragon Ball" no sería lo mismo, y la realidad es que no todas fueron buenas (o por lo menos no totalmente). Pero, ¿cuáles fueron las que realmente definieron y redefinieron a la IP? Eso mismo voy a discutir en profundidad a continuación.
"Dragon Ball" arrancó como una fusión de comedia con acción basada en artes marciales. No sorprende: Akira Toriyama era un tremendo fan de Jackie Chan y muchos de los elementos de los comienzos de la franquicia fueron influenciados por algunas de sus películas más exitosas en la década de los 80s.
Sin embargo, con ese enfoque "Dragon Ball" no acababa de despegar. Tenía claramente potencial, y Toriyama-sensei ya venía de crear un 'Hit' mundial mediante "Dr. Slump". Es por ello que desde Shonen Jump le dieron un consejo que lo cambió todo: empezar a introducir más torneos de artes marciales e impulsar así la acción.
Akira Toriyama se tomó esas ideas a pecho, y pasamos de una etapa marcada por las batallas contra la Red Ribbon Army, a Torneos de Artes Marciales épicos como el de Goku contra Tenshinshan o luchas a muerte memorables, como la del Rey Demonio Piccolo. Ese giro le sentó realmente bien a la franquicia, y el eco de ello sigue siendo prominente a día de hoy.
El Goku del comienzo de "Dragon Ball" era un taponcete de cuidado. Un adolescente que todavía no había pegado el estirón y que apenas levantaba un palmo del suelo. De hecho, su limitada estatura fue el motivo de que perdiera la batalla contra Jackie Chun, y Toriyama debía ponerle remedio a ello.
Hacer que Goku ganara un puñado de centímetros y contara con un cuerpo mucho más apto para la lucha no solo concuerda con su genética Saiyan, también con lo que buscaba Toriyama; si "Dragon Ball" tenía que generar mucha más acción que antes, necesitaba a un protagonista capacitado para ello.
El nuevo cuerpo de Goku permitió que este ganara mucho en términos de combate: tenía más rango de golpeo, más fuerza y en general era más imponente que cuando era un pitufillo. Perdimos al Goku mono, lo cual siempre será una pena (hay que agradecer a GT y Daima que lo recuperaran), pero ganamos mucho de cara a sus épicas batallas.
Goku había estado cerca de la muerte en varias ocasiones durante la primera etapa de "Dragon Ball". Tal es así que el Rey Demonio Piccolo llegó a conseguirlo durante unos segundos. Pero no fue hasta "Dragon Ball Z", justo al comienzo de la saga, que llegaría la primera muerte real del protagonista. Y decir que fue impactante es quedarse corto.
No solo era el hecho de ver que el protagonista de la historia perdía la vida, algo completamente atípico en toda historia de ficción y más todavía en un Shonen como este. De igual forma permitió sentar un precedente y hacer entender que la nueva era de "Dragon Ball" no tenía nada que ver con el pasado.
Si Goku podía morir, cualquiera podía hacerlo ante la creciente amenaza de los alienígenas de "Dragon Ball". Y así fue: lo que arrancó en "Dragon Ball" con Krillin se extendió durante todas las otras sagas, cobrándose vidas de personajes centrales e incluso llegando a destruirse la Tierra. La muerte de Goku no fue solo un suceso, se trató del principio de una avalancha de golpes duros.
Esto es así: El Super Saiyan es la transformación más importante de toda la historia del anime. Dio la vuelta al mundo, estableció una tendencia y lideró una idea que se ha mantenido como permanente en muchos Shonen de acción. Pero con todo lo increíble que fue, también derivó en una eventual tumba de "Dragon Ball": la escala de poderes.
Previo a la introducción del Super Saiyan y el resto de iteraciones que surgieron de manera posterior, "Dragon Ball" contaba con una escala de poder lógica en la que se podía medir con precisión el nivel de cada luchador. Pero eso pasó a ser historia una vez que las nuevas transformaciones se convirtieron en el pan de cada saga.
En absoluto se puede decir que las transformaciones fueron un error en "Dragon Ball". Sería hacer oídos sordos a lo que fue la mayor canción de éxito de la franquicia. Pero del mismo modo queda la sensación de que, quizá, Toriyama y sus editores podrían haber gestionado estas evoluciones de otra forma.
Aunque durante años existió el rumor de que Toriyama quiso finalizar "Dragon Ball" en Namek, fue hace no mucho que descubrimos que sus intenciones pasaban por la saga de Cell. Y la realidad es que el hecho de que sus editores lo convencieran para alargar hasta Buu lo cambió absolutamente todo.
No solo se volvió a centralizar la acción en torno a la figura de Goku a pesar de que Gohan parecía que iba a heredar el rol de protagonista, también apareció el concepto de la fusión, confirmándose como el único añadido que ha sido capaz de competir en términos de hype con las transformaciones de la franquicia.
Obviamente no todo fue bueno; la franquicia perdió lo que podría haberse sentido como un final real y con el tiempo llegaron 'GT', 'Super' y más recientemente 'Daima'. Una historia cerrada pasó a ser una historia sin fin, y esa decisión fue la que marcó que a día de hoy sigamos esperando nuevo contenido... incluso sin su presencia.
Toda decisión tiene consecuencias, y cuando lidias con una de las IP más famosas de todos los tiempos es todavía más obvio. Ya sea para bien o para mal, Akira Toriyama supo sacar pecho de lo que había creado con "Dragon Ball". Y lo curioso es que, 40 años después, seguimos hablando de esas decisiones.
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