Análisis Just Cause 3

PC
 

Han pasado ya 5 años desde que Avalanche Studios lanzara al mercado Just Cause 2, un juego que maravilló a gran parte del público amante de los sandbox con una espectacularidad visual y un apartado jugable que lo hacían un digno competidor de los Grand Theft Auto en este género. Ahora, a finales de 2015, nos llega la tercera entrega de la saga, con la que la compañía responsable del desarrollo busca seguir su línea y ofrecer un juego espectacular y divertido con el que todos los fans de esta gran saga puedan disfrutar de la acción más alocada con ese componente de libertad que ofrece el género de los sandbox. ¿Lo habrán logrado los chicos de Avalanche? Acompañadnos en este análisis para descubrir qué nos depara el lanzamiento de Just Cause 3.

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Más Just Cause que nunca

Como os comentábamos en la introducción, uno de los calificativos que venía arrastrando la saga Just Cause en sus dos primeras entregas era el de clon (aunque de los mejores) de Grand Theft Auto, algo que, a pesar de que no es del todo cierto, no llama la atención teniendo en cuenta que comparten diferentes virtudes y se enmarcan dentro del género del sandbox más puro, en el que la libertad es un factor clave. Sin embargo, con este nuevo título, los chicos de Avalanche Studios le han dado una vuelta de tuerca a su trabajo en prácticamente todos los aspectos, potenciando todo lo que los fans de la saga asociamos a Just Cause y añadiendo novedades en puntos tan importantes como la propia jugabilidad para darle, de esta forma, un carácter aún más propio y diferenciable tanto de Grand Theft Auto, como de sus clones.

Es en este apartado, el jugable, en el que el juego más destaca y donde los responsables del proyecto han apostado más fuertemente, incluyendo algunas novedades importantes con las que, aunque han arriesgado, han conseguido hacer del juego una experiencia increíblemente buena. Estos cambios se enmarcan principalmente en el control de nuestro personaje, Rico Rodríguez, y es que se han añadido dos “gadgets” al traje de nuestro personaje: el paracaídas, que nos permitirá descender más lentamente; y el traje aéreo, con el cual podremos planear a gran velocidad. Pero no son estos añadidos los que más nos harán disfrutar, sino la combinación entre ellos y con el otro elemento que no podía faltar en un título de la franquicia Just Cause, el gancho.

Es esta maravillosa unión la que hará posibles cosas tan inverosímiles como escalar paredes verticales sin tocarlas, pillar desprevenidos a nuestros enemigos desde las alturas o cruzar grandes distancias en cuestión de segundos, además de dotar a todos los combates de un componente de verticalidad y de una velocidad que, a pesar de que al principio puede que se nos pase desapercibida por no usar correctamente todas estas posibilidades, será una auténtica delicia cuando se maneje correctamente, gracias también en parte a la sensación de velocidad que esta obra logra transmitir en todo momento.

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Por otro lado, el gancho también ha sufrido algún cambio en esta nueva entrega y es que no estaremos limitados únicamente a usarlo para desplazarnos, sino que podremos hacer cosas mucho más destructivas (y eso que cuando Rico se mueve, el mundo entero tiembla) gracias a la posibilidad que se nos da de lanzar una cuerda para unir dos objetos de forma que, al retraer dicha cuerda, las cosas que tengan la desgracia de estar sujetas a los extremos sufrirán una buena fuerza que intentará unirlas; algo que, si bien ya parece bastante espectacular a primera vista, abre un nuevo abanico de posibilidades para las mentes más destructivas. ¡Que no se diga que no le damos al coco!

Y por si había poco caos, no faltan en el título las armas más devastadoras que nos podamos imaginar, ya sean asociadas a vehículos o para llevar encima, y es que, aunque a veces entre tanta locura se nos olvide, Just Cause 3 es un shooter en tercera persona, de hecho uno muy bueno, en el que se premia apuntar como es debido y no disparar a lo loco, habiendo, por poner un ejemplo, una gran diferencia entre la cantidad de balas balas que son necesarias para matar a un enemigo disparando al pecho y las que le causarán la muerte si le damos en la cabeza, lo que hará que merezca la pena enfriarse un poquito y apuntar bien.

Por desgracia, en estos combates con armas, más cercanos, se pone de manifiesto una de las principales deficiencias del título de Avalanche, la IA. La mayoría de enemigos no se cubren en absoluto e incluso llegan a intentar avanzar contra nosotros mientras matamos a todos sus compañeros, resultando más muñecos de pruebas que otra cosa y haciendo que sea prácticamente imposible morir si no nos atacan con armamento más pesado.

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Los enemigos sacarán todo su arsenal para detenernos

Un sinfín de diversión

Todo esto de pensar en diferentes y perversas maneras de usar lo que tenemos a nuestro al alcance está muy bien pero, ¿hay espacio para ello o estaremos siempre volando por los aires los mismos tanques de combustible y a los mismos malos? La respuesta es claramente que hay espacio, de hecho lo hay de sobra por todos lados, y es que Just Cause 3 es un juego de un tamaño colosal tanto a nivel de mapa, el cual se extiende por más de 1000 kilómetros cuadrados de escenarios extraordinariamente cuidados, variados y repletos de enemigos, lugares que liberar, desafíos y eventos aleatorios que componen pequeñas misiones secundarias; como a nivel de armamento disponible y de vehículos con los que desplazarnos (y destruirlo todo a nuestro paso) por tierra, mar y aire. Y es precisamente ante estos medios de transporte donde me gustaría detenerme para apreciar el gran cuidado puesto por Avalanche Studios en su desempeño, consiguiendo que cada coche, avión o barco tenga unas características propias que van mucho más allá de la simple velocidad punta, aceleración o resistencia, y que lo diferencien del resto de su especie.

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Desde coches clásicos hasta cazas militares pasando por motos acuáticas, la variedad de vehículos es asombrosa

Es precisamente toda esta diversidad la que hace del juego algo que se mantiene fresco, juegues el tiempo que juegues, y es que sin necesidad de buscar mucho, probablemente encuentres algo que hacer; ya sea liberar una ciudad, destruir una base militar, ayudar a alguien a llevar su coche a una gasolinera (os lo prometo) o realizar alguno de los diferentes desafíos, los cuales son pruebas (casi como minijuegos) en los que obtenemos una puntuación en función de nuestro resultado. Pero lo mejor de todo es que sea cual sea nuestra elección a la hora de decidir qué hacer, tendremos una recompensa por hacerlo que, bien pueden ser armas, el desbloqueo de nuevos vehículos o piezas con las que mejorar nuestro equipamiento (lo que en otros juegos serían las habilidades del personaje).

Pero este sistema de desbloqueo también tiene su intríngulis debido a que nosotros, como parte que somos de los rebeldes, tendremos acceso a los recursos de esta organización, ni más ni menos. ¿Qué quiere decir esto? Pues que para poder acceder inmediatamente a un determinado vehículo o arma, antes tendremos que hacer que esté disponible en el inventario rebelde. Y eso se consigue realizando ciertas acciones (algunas de la historia principal pero la mayoría de objetivos secundarios) en el caso del equipamiento militar, o simplemente llevando a los diferentes garajes el vehículo que nos guste, así de simple.

Y por si todo esto era poco, también tenemos coleccionables que, en este caso, serán audios más que interesantes del propio General Di Ravelo (más tarde hablaremos de él); y pequeños retos que consisten en cosas tan triviales como pasar el mayor tiempo posible planeando con nuestro traje aéreo o atropellar al mayor número de enemigos en cierto tiempo, pero que conseguirán robarnos tiempo gracias al ranking mundial que existe en cada uno de ellos y al hecho de que seamos notificados cuando algún otro jugador supera nuestro récord en alguno de estos mini retos.

En definitiva, este título de Avalanche Studios puede pecar de muchas cosas, pero desde luego no va a dejar a nadie con hambre, y es que entre las horas que podemos pasarnos liberando ciudades, destruyendo bases militares o completando otras acciones secundarias tenemos contenido para dar y tomar. Eh, pero no os vayáis que aún queda la historia con sus misiones principales.

Una historia a la altura

Con todo esto llegamos a la historia, uno de los apartados que Square Enix más se ha encargado de ocultar durante todo este tiempo que hemos esperado por el nuevo título de la saga, y la verdad es que se lo agradecemos, porque el hecho de llegar prácticamente virgen a Medici, hace de cada uno de los detalles de calidad algo nuevo. Para ubicaros, si aún no lo sabéis, Just Cause 3 nos pone en la piel de un Rico Rodríguez que vuelve a su tierra natal, Medici, un país ficticio, ambientado en un archipiélago mediterráneo, para unirse a la resistencia rebelde (seguimos buscando a Luke y Leia) y combatir junto a sus allegados más cercanos al General Di Ravelo, el líder dictatorial que oprime a toda esta comunidad y sus principales fuentes de poder.

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Tendremos que enfrentar la tiranía de un líder dictatorial

Es difícil entrar en detalles del apartado narrativo sin caer en ningún spoiler, pero la verdad es que el guión es bastante cliché, sin grandes sorpresas, siendo los malos muy malos y los buenos muy buenos y haciendo que cuando el enemigo mata a alguien sea una tragedia, pero que cuando nosotros somos los asesinos no ocurra absolutamente nada. Si bien es cierto que hay algunos personajes que muestran complejidad en sus opiniones y sentimientos, la trama de la historia no entraña nada demasiado profundo y se habría agradecido que algún acto de los tres que componen la historia total fuera menos predecible.

Al margen de esto, cabe destacar que la emoción que le falta al guión, le sobra a las misiones que lo componen. Poco más se puede decir además de que merecen el calificativo de épicas. Cada una de ellas nos hace ir un paso más lejos en la locura que, desde el principio creeremos que es insuperable, consiguiendo dejarnos boquiabiertos con lo que vemos y hacemos en más de una ocasión.

Otro punto a favor de esta campaña es el hecho de que es capaz de guiarnos por buena parte del inmenso mapa que compone el juego haciendo que, sin querer, completemos algunos objetivos opcionales (al menos a medias) pero no obligándonos a ello en ningún momento. La curva de dificultad y los diferentes retos que se nos proponen también están muy bien pensados e implementados, centrándose en el principio en aprender a manejar correctamente todo nuestro equipamiento y derivando hacia crear el caos y cosas más creativas (en realidad son destructivas) al avanzar en el juego.

Bienvenidos al paraíso

Hay una gran diferencia entre ver y observar. Medici es una bella joya al sol cuando la ves; pero cuando la observas está completamente podrida“. Esta frase de uno de los personajes principales de Just Cause 3 describe perfectamente el contraste existente entre la belleza de los paisajes con los que nos encontramos y la crudeza de la guerra civil que tiene por escenario ese mismo lugar. Es toda una maravilla ver grandes explosiones y devastación en una playa paradisíaca, a escasos metros de un bonito pueblo costero lleno de turistas. Y todo esto se debe a un gran trabajo técnico y artístico detrás, uno de los mejores de todo este año.

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“Hay una gran diferencia entre ver y observar. Medici es una bella joya al sol cuando la ves; pero cuando la observas está completamente podrida”

El apartado técnico del título de Avalanche Studios habla por sí mismo y es que el nivel de detalle del mapeado es increíble en cada uno de los metros que conforman los más de 1000 kilómetros cuadrados, desde los fondos marinos repletos de vida, pasando por el alucinante aspecto del agua y llegando hasta los puntos más elevados desde los que vislumbrar diferentes poblaciones e incluso otras islas, gracias a una distancia de dibujado muy buena que elimina casi por completo el popping. Por otro lado, la iluminación y los reflejos pueden deslumbrar a cualquiera (y nunca mejor dicho) con su calidad.

Pero si hay un efecto que destaque sobre el resto, ese es el de las explosiones, derrumbamientos y demás caos. La verdad es que es difícil describir con palabras la espectacularidad de la que dotan estos detalles a Just Cause 3.  En todo lo que hemos jugado, pocas cosas nos hemos encontrado tan divertidas y gratificantes como disparar un misil a un grupo de tanques de combustible y ver como explotan uno tras otro, en una reacción en cadena que se debe a un más que buen sistema de físicas, el cual, si bien es cierto que en ciertos momentos puede hacer que algún escombro pueda parecer de papel, sorprende por su buena respuesta.

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En nuestro caso hemos jugado la versión de PC y, si bien es cierto que nos encontramos con alguna caída de fps, estas eran muy puntuales y se localizaban en las zonas donde se cargaban nuevas partes del mapa; mientras que el rendimiento en momentos de máxima acción y explosiones, cuando el motor rendía a su máxima potencia, era bastante bueno (recordad que jugamos en ajustes altos con un equipo que alcanza los requisitos recomendados en todos los aspectos).

En cuanto al sonido del título, podemos decir que la banda sonora funciona como complemento a lo demás, logrando que nos metamos en cada una de las situaciones con sus ritmos pero sin llegar a resultar en ningún momento la protagonista. Por su parte, el doblaje al castellano es increíblemente bueno, muy por encima de lo que estamos acostumbrados en la industria y acercándose más a lo que se puede ver (o escuchar) en el cine.

 

Conclusiones

En definitiva, Just Cause 3 es un título de auténtica nueva generación, de esos que llevamos mucho tiempo esperando y que asombran por fuerza bruta, pero que a la vez son capaces de resultar divertidos durante horas y horas. No es en absoluto fácil resumir un título al que puedes jugar 50 horas sin apenas darte cuenta en un mero análisis, pero si hay algo que pueda definirlo es él mismo, es Just Cause en estado puro, más espectacular, devastador y alucinante que nunca.

Uno de los juegos más asombrosos, enormes y divertidos que hemos jugado estos últimos meses. Con un apartado visual que deja muy por detrás a otros juegos coetáneos, una jugabilidad frenética, un apartado artístico envidiable y una cantidad de contenido que da para miles de horas supone una de las grandes apuestas para este año de Square Enix como editora. No cabe duda alguna acerca de que será candidato a juego del año para mucha gente, y no es para menos teniendo en cuenta todo lo que ofrece. ¡Preparaos para la devastación más espectacular que hayáis visto, jugones, que el nuevo título de Avalanche está entre nosotros!

 


Positivo

  • Mapa grande cargado de cosas que hacer
  • Espectacularidad en cada combate
  • Variedad de armas y vehículos
  • Visualmente precioso
  • Doblaje al castellano excepcional
  • Misiones divertidas y variadas

Negativo

  • Historia predecible
  • La IA enemiga flojea mucho
9.4

Increíble

Política de puntuación

Víctor Rodríguez
Videojuerguista desde siempre. Fan incondicional de Fallout y Star Wars y amante del RPG viejuno. Hablo de videojuegos, cine, series o lo que me dejen. Ah, y me gustan los números.