Nació como una plataforma de streaming, pero con cada paso que da se quiere parece más a una major de Hollywood. Netflix lleva ya varios años presionando a la industria para abrir un camino a sus producciones cinematográficas. Registradas quedan las múltiples resistencias que algunos festivales de cine han manifestado ante esta política ventajista de una compañía que quiere ser futbolista vestida de árbitro. Sin embargo, las pretensiones de los californianos son también una espada de doble filo.
Cuanto más talento atraen, más peligro corren de perderlo. Y en una industria cada vez más saturada, la pérdida de cineastas o guionistas puede resultar increíblemente trágico. No resulta así pues extraño que ahora Netflix esté explorando fórmulas para incrementar esa fidelidad necesaria de cara a la consolidación de su equipo. ¿Cómo? De acuerdo a Bloomberg, con un programa de bonus por el que se recompensará a los directores en función de los premios y el nivel de audiencia que obtengan sus series o películas.
Esta práctica, que viene siendo habitual en las producciones de Hollywood -con los llamados back-ends-, no podrá estar sustentada en grandes pagos. Y es que, mientras los estudios de cine pueden repartir siempre un porcentaje de beneficios obtenidos en taquilla, la plataforma de streaming debe encontrar esos ingresos a través de publicidad, suscripciones e inversiones en bolsa. Según fuentes del medio, Scott Stuber, el responsable cinematográfico de Netflix, por el momento no ha establecido ni una cantidad, ni un número de beneficiarios.
Pese a que sigue siendo a día de hoy la app mejor valorada de todo el mercado, Netflix no ha conseguido librarse en los últimos años de algunos de sus principales problemas. La gran saturación de contenido que llegaba...
Esta política, sin embargo, supone un gran punto de inflexión para la compañía. Durante años los de Reed Hastings han estado pagando a sus productores antes de que las series o películas si quiera llegasen a estrenarse. Estos acuerdos aseguraban siempre un pago a los responsables de los proyectos, pero limitaba la cantidad de dinero recibido en cada uno de los contratos. Con las sucesivas renovaciones, tanto actores como productores veían incrementados sus salarios en lo que se había considerado una relación de mutuo beneficio.
Con la llegada al mercado del streaming de Disney+, AppleTV+, HBO Max, Peacock, Quibi, y el resto de estudios, Netflix se está viendo obligada a reinventarse para no perder la gigantesca cuota de mercado que habían estado controlando durante la última década. Ahora cualquier medida de acercamiento hacia sus profesionales o hacia su cada vez más hastiado público, supone un soplo de aire fresco para los accionistas.
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