Análisis Sonic Forces

Nintendo Switch PlayStation 4 Xbox One
 

Un año más, Sega vuelve a apostar por su mascota más conocida para traernos un videojuego que ha sido muy criticado desde su anuncio (algo que salvo con Sonic Mania viene ocurriendo con cada nueva entrega) hasta sus primeros análisis. Sonic Forces es, de nuevo, un juego de la franquicia que se aleja de sus orígenes para acercarse a entregas como Colors y Generations, repitiendo algunos fallos, solventando otros y añadiendo algunas novedades interesantes que salvan a Sonic Forces del más absoluto cataclismo.

Es poco habitual comenzar afirmando algunas de las carencias del juego a analizar, pero es cierto que esta producción es extremadamente corta (no en número de niveles, sino en duración de los mismos), posee algunos problemas en el control y deja a una de sus principales novedades en un limbo que no nos dice gran cosa, pero Sonic Forces tiene carisma, una base sobre la que comenzar una nueva etapa (no como Sonic Boom) y es un producto sin errores técnicos.

Además, es una entrega que agradará a los fans más acérrimos, aunque no los que esperan de un Sonic dificultad endiablada o niveles complejos. Es una aventura para los más jóvenes, intentando aspirar a un nuevo público, y aunque no hemos probado las versiones de Xbox One o PlayStation 4, es el juego perfecto para una consola como Nintendo Switch: partidas breves y frenéticas.

Es hora, ya sí, de analizar en profundidad la nueva vida del erizo azul, un videojuego cargado de fanservice y que, pese a tener numerosos errores, tiene bastantes aciertos. Repetimos: no es un proyecto fallido como algunos quieren hacernos creer. Es simplemente un buen juego que podría haber aspirado a más, y que deja a experimentos como Sonic Boom lejos del presente de la franquicia.

Un 25% del juego es argumento puro y duro

Sonic siempre ha apostado algo más por contar una historia que, por ejemplo, su principal competidor (hablamos, claro está, de Mario). En cambio, nunca ha acertado del todo: el erizo azul parecía no necesitar de un argumento para no brillar. Lo ha demostrado en Sonic Mania, en la que la narrativa era casi inexistente, y la que se producía, se hacía mediante la propia imagen. En cambio, Sonic Forces es un 25% argumento: y este porcentaje es real.

Durante más de media hora estaremos presenciando complejas escenas CGI, muy trabajadas y vistosas, en las que nuestros héroes tendrán retos que afrontar en una línea argumental sencilla pero efectiva. Muchos podrán afirmar que la historia en un juego así debería tener menos peso, pero lo cierto es que no desentona: si eres fan de la franquicia, la disfrutarás. Te agradará ver cómo Doctor Eggman se ha hecho con el control del mundo y ha derrotado “definitivamente” a Sonic mientras se rodea de varios de los villanos más conocidos de la saga.

En el bando de los héroes, te divertirás con algunos de los diálogos, a menudo muy banales pero suficientes para entretenernos entre fase y fase (ya sea con dichas escenas o con pequeños diálogos estáticos en la pantalla de selección del mundo).

El problema llega con el desaprovechamiento de algunos villanos: mientras Doctor Eggman está bien dibujado, otros como Chaos se llegan a perder durante todo el juego y aparecen durante menos de un minuto y sin ningún papel destacable. También chirría que nuestro avatar no hable, solo actúe. No encontramos un por qué a la decisión de no ponerle voz a un personaje tan importante (salvamos a Sonic, por favor… ¡al héroe!) que le habría dado una mayor profundidad (ya no psicológica, sino en su personalidad, que a veces es cercana a 0). Por cierto, voces interpretadas en un magnífico español por un gran equipo de doblaje.

Ya en el aspecto más técnico, la transición entre escenas y gameplay es bastante suave y nada abrupta, algo que en un juego frenético como Sonic Forces hay que analizar porque es símbolo de que se ha intentado mantener el ritmo del gameplay en la implantación de una historia que le otorgue a la franquicia algo de profundidad argumental.

¿Qué ocurre con el 75% restante? Una jugabilidad simplificada

Dos lanzamientos de Sonic se han producido este año: Sonic Manía y Sonic Forces, y Sega ha hecho bien en acercarlos tanto en el tiempo porque son dos propuestas diferentes: uno tiene una propuesta clásica y con una dificultad alta, destinada al público más especialista en la franquicia del erizo azul; el otro, es un juego más simplificado, divertido aún así, con un diseño de niveles más pobre y unas fases demasiado cortas. En ese “demasiado” y en el adjetivo “más pobre” es donde reside el problema de Sonic Forces.

El primer término, “demasiado”, y el segundo, “más pobre”, hace referencia a unos niveles que, en nuestra opinión, no se han molestado en crear muchas rutas alternativas, en esconder los anillos rojos (cinco por nivel) o en elaborar fases complejas de jefes “de nivel”. Las rutas son bastante lineales, sobre todo cuando el videojuego adquiere si vista en 3D. Además, en esta modalidad el personaje (en cualquier de sus tres modalidades, Sonic Moderno, Sonic Clásico y el avatar) es donde más problemas observamos de control, con un movimiento demasiado “suave” que impide su correcto control (no es complicado que nos caigamos en toboganes infinitos…). En las fases 2D, las plataformas son las protagonistas pero no los caminos secretos. Hay unos dos o tres “niveles de altitud” por fase, algo que podría haberse subsanado observando un poco a Sonic Mania.

Tampoco hemos encontrado mucha dificultad en obtener como mínimo 4 de los 5 anillos rojos por fase en la primera pasada. Su ubicación se hace evidente y a veces se encuentran en medio de saltos “obligatorios”, por lo que su obtención es cuestión de hacer el nivel. Los más complicados, se pueden obtener perfectamente en el segundo o tercer intento. Por lo tanto, la rejugabilidad, mientras aún está presente, se ve limitada.

Por último, en relación al “demasiado”, los jefes finales cada cuatro o cinco fases no ofrecen ningún tipo de reto. Sus patrones son fáciles de asimilar y al final, abusan algo de los quicktimes en los que hay que “aporrear” algún que otro botón. No queremos olvidarnos de mencionar que, al final el juego es muy sencillo. Es difícil morir, y no hay límite al llegar a los 10:00. Algo que hemos tenido que alargar artificialmente ya que no hay ningún nivel que te provoque llegar a esa cifra.

Las fases son extremadamente cortas: dos o tres minutos en la mayoría de casos, es difícil morir por la abrumadora presencia de rings y el juego, lo peor de todo, es que deja con una sensación de querer más porque aún con los errores de diseño y de jugabilidad, entretiene y anima a continuar fase tras fase. Sonic Team debería haber creado fases mucho más largas (mínimo de 4-5 minutos, sin llegar quizás a poner de los nervios como los niveles que no se completaban en los 10:00 minutos de Sonic Manía), porque uno de los problemas que más quedan en el jugador es que parece un juego hecho con prisas pese a llevar 4 años en desarrollo. Incluso la personalización de avatar es muy superficial y salvo los Wisps, poco más tenemos que nos afecte directamente a la jugabilidad (el cambio de armas si entretiene, apostando por el fuego o la electricidad, entre otros). Estos elementos se desbloquean con el paso de la historia.

En definitiva, unas cinco horas como máximo si quieres completar los desafíos propuestos (en el modo Misiones) es lo que te llevará pasarte Sonic Forces, incluyendo el DLC gratuito previo centrado en la figura de Shadow. Puede aumentar algo más por el factor rejugabilidad (con tablas de clasificación online, elemento esencial en la franquicia) y por unas fases extra tras el final que no suelen durar más de 1 o 2 minutos. ¿Cuatro años para cinco horas?

Un motor gráfico que llama la atención por su iluminación

La iluminación es uno de los mejores apartados de Sonic Forces: el uso de la luz sobre los niveles, sobre todo en los que muestran el atardecer o una fase nocturna, es magistral. Nintendo Switch brilla con luz propia gracias a la calidad de su pantalla en el modo portátil y el uso de los colores y la iluminación en Sonic Forces. Además, el motor no se resiente apenas salvo en algún cambio del 2D al 3D o viceversa. En cambio, el apartado artístico es variable: algunos niveles son geniales, pero otros, como el del casino, son sosos, algo que contrasta con el aspecto de Sonic Mania en este apartado.

La calidad de las texturas en la híbrida de Nintendo también es muy buena, aunque vemos algún que otro diente de sierra provocado por el downgrade que se habrá establecido desde el resto de versiones. En cambio, en su conjunto, se ve genial como suele ocurrir siempre con los juegos de Sonic.

En el apartado sonoro, tenemos una banda sonora que cumple y, sobre todo, un doblaje al español muy conseguido, que destaca sobre un panorama desolador que cada vez los deja más de lado.

Un Sonic que si arreglase el “demasiado” y el “más pobre” sería un gran resurgir

Sonic Forces no es un desastre, ni es mal juego. Se controla bien teniendo en cuenta algunos errores en los movimientos demasiado libres que tienen los tres personajes principales; el diseño de niveles es muy pobre, sin crear una dificultad que oculte caminos ocultos con recompensas y, como ocurre últimamente en la saga moderna (fuera de Sonic Mania) es un juego muy fácil.

En cambio, el resultado final que deja tras jugar es “querer mucho más”, algo que solo puede lograr un juego que gusta. ¿Pero gustar y ser bueno es lo mismo? Dejamos la pregunta en el aire, para que sea respondida por los jugadores, pero ni mucho menos Sonic Forces merecería nuestro suspenso y por ello, lo recomendamos si sois fans de los últimos Sonic modernos al estilo Generations o Colors. Eso sí, perdonad su corta duración y sus errores, patentes en este texto y en el propio juego.


Positivo

  • Una historia que hace justicia a la franquicia
  • Apartado audiovisual potente
  • El incentivo de los retos, tanto generales como diarios
  • Los Wisps del Avatar
  • Huele a Sonic y se aleja del desastre de Sonic Boom

Negativo

  • Demasiado corto, con bastantes niveles pero muy pequeños
  • El diseño de niveles, muy pobre
  • Todo es demasiado sencillo
6.5

Jugable

Política de puntuación

David Cruz García
Amante de los videojuegos y del cine. Quizás The Legend of Zelda y Final Fantasy ocupen un lugar más alto en mi corazón que otros videojuegos, pero amo a todos los que me divierten por igual. Cine de ciencia ficción como forma de vida