Hay nombres que, cuando aparecen en la ficha de un juego de sigilo, obligan a parar y prestar atención. Warren Spector, director del mítico Deus Ex y de Thief: Deadly Shadows, y Paul Neurath, productor ejecutivo de Thief: The Dark Project y Thief II: The Metal Age, son dos de los arquitectos del immersive sim tal y como lo conocemos. Que ambos firmen, desde su estudio OtherSide Entertainment, un nuevo juego de robos y sombras es justo el tipo de noticia que despierta al veterano del género que muchos llevamos dentro. Ese juego se llama Thick As Thieves, sale hoy mismo en PC a través de Steam, y he tenido ocasión de meterle unas horas largas en cooperativo para contaros mis primeras sensaciones.
Lo primero que conviene dejar claro es qué tipo de juego es, porque ha habido cierta confusión por ahí. Thick As Thieves es un simulador inmersivo de sigilo en primera persona ambientado en Kilcairn, una ciudad escocesa ficticia de los años 1910 dentro de una historia alternativa donde la magia y una tecnología incipiente empiezan a chocar. Encarnas a un miembro del Gremio de Ladrones y tu trabajo es exactamente el que sugiere el nombre: colarte donde no debes, hacerte con el botín y salir por patas sin que te pillen.
El bucle jugable es sencillo de explicar y satisfactorio de ejecutar. Te infiltras en una localización vigilada, vas recogiendo objetos de valor por el camino y, una vez tienes el objetivo principal, toca escapar por una sala secreta que funciona como punto de extracción. Esa última fase de huida es la que más tensión añade, porque ya no se trata solo de entrar con cuidado, sino de salir con todo lo robado encima y los guardias potencialmente alertados. Para sortearlos tienes un repertorio de herramientas con bastante personalidad, desde la Savia deslizante que cortocircuita las luces de seguridad hasta la clásica Bomba de humo o el Hada carterista, que activa interruptores a distancia. Puedes esconderte entre las sombras, distraer, improvisar, y rara vez hay una única forma correcta de afrontar un atraco.
Y aquí es donde aparece lo que más me ha gustado, porque jugado en cooperativo la cosa gana enteros. Coordinarte con un cómplice, repartiros los roles, decidir quién distrae y quién se cuela, susurrar el plan y verlo desmoronarse en el último segundo cuando un guardia aparece donde no tocaba... es justo el tipo de diversión cómplice que pega como un guante con la temática. Pasar un rato robando en pareja, riéndote de los desastres y celebrando las fugas limpias, es entretenido de verdad. He jugado únicamente con la Araña, una de las dos ladronas disponibles junto al Camaleón, así que no puedo valorar todavía cuánto cambia la experiencia según el personaje, pero el manejo y las posibilidades me han convencido. Y sí, se nota el ADN de Thief, sobre todo en la manera de premiar la paciencia, la observación y el moverse entre luces y sombras. No es marketing apoyado en unos nombres ilustres: la herencia está ahí.
Ahora toca el matiz honesto, y es importante. Thick As Thieves llega a un precio de salida muy contenido, en torno a los 5 euros, y la propia página de Steam lo presenta abiertamente como una "muestra de presentación", una especie de introducción al concepto. En la práctica eso se traduce en dos mapas, dos personajes, 16 contratos y una campaña que ronda las cuatro horas. La promesa es que llegará más contenido en el futuro, aunque por ahora no hay información de precios ni de qué forma adoptará esa expansión.
Y aquí es donde mi entusiasmo se modera un poco. Por ese precio es difícil quejarse en términos de relación calidad-dinero, pero para mi gusto se queda algo cortito y, sobre todo, puede hacerse algo repetitivo si le metes varias sesiones seguidas. La rejugabilidad procedural ayuda a que cada atraco se sienta distinto gracias a la disposición cambiante de guardias y medidas de seguridad, pero con solo dos escenarios el techo de variedad llega antes de lo que me gustaría. Es la diferencia entre un aperitivo muy sabroso y una comida completa: te deja con ganas, lo cual es bueno, pero también con la sensación de que falta plato principal.
Mi balance de estas primeras horas es claramente positivo con asterisco. Thick As Thieves demuestra que Spector y Neurath siguen sabiendo exactamente qué hace especial al sigilo, y como experiencia para compartir con un amigo a ratos sueltos cumple de sobra. Pero conviene entrar sabiendo lo que hay: una introducción corta y prometedora, no una campaña enorme. Si lo abordas con esa expectativa, los 5 pavos se justifican sin problema. Si esperabas el gran regreso definitivo del género en formato completo, mejor esperar a ver cómo crece. Yo, desde luego, le tengo el ojo echado a lo que venga después, porque la base es buena de verdad.
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