Al ver sus primeros tráilers, pensaba que Yoshi and the Mysterious Book sería otra iteración más del personaje de Nintendo, enfocada a ofrecer una experiencia de plataformas pensada para todos los públicos. Pero lo cierto es que me he llevado una grta sorpresa después de probarlo durante dos horas. En esencia, esta nueva entrega no se asemeja a aquello que ya concebíamos de Yoshi, optando por un acercamiento jugable más centrado en los conceptos de experimentación e interactividad.
Esto último se traduce en una simple contradicción lógica: Yoshi and the Mysterious Book no es un juego puro de plataformas, sino un título de puzles de corte ¨lite¨ cuyas soluciones se basan en gimmicks expuestas a partir de las criaturas que encontrarás en cada nivel. Es más simple y complejo de lo que parece al mismo tiempo. Dejadme que os cuente más en detalle cómo funciona exactamente.
Yoshi no es el protagonista de Yoshi and the Mysterious Book, por mucho que el título del juego coincida con el nombre del personaje. En su lugar, las entidades principales de esta nueva entrega se corresponden con las criaturas y enemigos que nos esperan dentro de sus niveles. La razón de esto es que el motor argumental del juego se centra en la figura de un libro mágico llamado Leo que nos pedirá que registremos información sobre los especímenes que encontraremos a través de sus páginas.
Para ello, cada cara doble representa el hub con el que accedemos a los niveles, dándole un giro de tuerca al diseño de toda la vida. Allí podremos ver con una lupa varios tipos de criaturas en movimiento y, al pulsar sobre ellas, Yoshi será transportado a su hábitat con el objetivo de comenzar una investigación de campo dirigida a varios apartados: qué es, cómo se comporta, cómo interactúa, qué experimenta cada criatura.
Cada acción que llevemos a cabo en relación a las mismas serán registradas en el libro de tal forma que podamos desarrollar el estudio sobre sus conductas y, por pura secuencia lógica, descifrar en qué consiste su mecánica principal con tal de aprovecharla para resolver el gran puzle general de cada nivel (lo cual sirve como llave para salir de él y avanzar al siguiente).
De esta manera, cada fragmento de la investigación depende de otro anterior, creando así una cadena de complejidad ascendente cuyos eslabones están compuestos de preguntas que el juego te suscita de manera natural: si hay un enemigo que emite una nota musical al saltar sobre él... ¿qué pasará si salto de uno a otro sin tocar el suelo? ¿Qué ocurrirá si le lanzo otro enemigo a la cabeza? ¿Y si en vez de saltar encima le pego un culetazo o le tiro un huevo? ¿Y si pruebo a saltar entre ellos en un orden distinto?
Siguiendo con el hilo anterior, Yoshi and the Mysterious Book vuelve a optar el scroll lateral en 2D como formato tradicional, pero no sigue ese acercamiento clave de ¨el inicio está a la izquierda y el final a la derecha¨. En su lugar, la resolución de un nivel se traduce en descifrar el puzle asociado a su criatura protagonista yendo de menos a más: desde acciones simples hasta interacciones más complejas.
Normalmente, estos rompecabezas tienen que ver con aprovechar las gimmicks de cada espécimen para resolver un problema concreto de su hábitat, indagar sobre una conducta inusual en su comportamiento o descubrir una segunda criatura escondida que servirá como protagonista del siguiente nivel.
Y os puedo asegurar que, durante las dos horas que pude jugar a Yoshi and the Mysterious Book, la sensación de descubrir algo nuevo fue constante. Desde usar una especie de lagarto que escupe burbujas que podamos usar para llegar a lugares altos hasta montar a lomos de jabalí con morro en forma de taladro para acceder a zonas subterráneas, pasando por otras criaturas en forma de dientes de león que podíamos esparcir por los niveles con tal de hacerlas crecer sobre rocas para romperlas después de un culetazo.
La clave está en que, en esta nueva entrega, Yoshi podrá coger a dichas criaturas que llevarlas en el lomo, haciendo que el personaje pueda utilizar sus habilidades y convirtiéndose así en una especie de Super Mario Odyssey en 2D. Sobre todo, gracias a que los niveles poseen un alto nivel de interactividad y, probablemente te sorprenda a cada rato con cosas que no sabías que podías hacer por pura experimentación.
Al margen de lo comentado anteriormente, Yoshi and the Mysterious Book también actúa como collectathon, pero de forma diferente: las criaturas de cada nivel cumplen un doble rol. No solo son el motor de las mecánicas que encuentras en el juego, sino que también se corresponden con un coleccionable más a recoger. En este sentido, si completamos el puzle principal de su nivel, añadiremos a dicho espécimen al registro del libro y tendremos la oportunidad de ponerle el nombre que queramos.
Además, las criaturas registradas aparecerán en el hub del mundo principal (que, según comentaba antes, aparece en forma de cada página doble del libro mágico Leo) y pasarán a interactuar con el resto de especies que hayamos encontrado previamente y pertenezcan al mismo hábitat; casi como si estuviéramos viendo un safari en miniatura tras un escaparate bellísimo (basta con mirar las imágenes para darse cuenta de que este nuevo juego de Yoshi es precioso).
Al margen de esto (y del hecho de que en cada nivel también tendremos que recoger más coleccionables típicos de la saga como las ya conocidas flores), Yoshi and the Mysterious Book no se olvida que pertenece a una saga históricamente centrada en ser disfrutada por todo tipo de públicos. Y, en este sentido, el juego posee un sistema de ayudas en caso de que te atasques con alguna criatura o puzle asociado a la misma.
El quid de la cuestión es que los niveles esconden decenas de monedas que podremos usar para pedirle al libro que nos dé una pista sobre la especie que vive en dicho hábitat. Sobre todo, con tal de que tengamos la oportunidad de comprenderla mejor y obtengamos información útil que nos sirva para resolver su rompecabezas principal.
Yoshi and the Mysterious Book no es un juego intrincado de puzles, pero sí uno basado en el acto más esencial que define el núcleo mismo de la curiosidad humana: probar, probar, y probar con todo lo que tengamos a mano con tal de aprender más sobre aquello que nos rodea.
¿Es esta premisa suficiente como para que el juego pueda convertirse en uno de los grandes tapados del año? Yo digo: sí. Los que nos leáis asiduamente, probablemente ya sepáis que soy un ¨flipao¨, pero no puedo evitarlo: me emociono cada vez que una saga no se conforma con vivir de las rentas de su legado y no opta por lo fácil. Y eso, en mi caso personal, es digno de aplaudir.
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