Crítica del episodio 3×04 de Ataque a los Titanes: entre las sombras

Ataque a los titanes

Crítica del episodio 3×04 de Ataque a los Titanes: entre las sombras

¿Quién se mantendrá en pie en plena guerra de traiciones y aliados?

Crítica del episodio 3×04 de Ataque a los Titanes: entre las sombras
 

Un gobierno corrupto, una monarquía falsa y una Policía Militar que actúa como el puño de ambos. La vida en el interior de los muros ha demostrado ser todo menos aquello que puede denominarse como justo, y la legión de Reconocimiento de “Ataque a los Titanes” está experimentando en sus propias carnes el sentido de tal injusticia. Tras décadas de secretos, mentiras y ocultismo, el gobierno está preparado para derrumbar a quien sea por tal de mantener “la paz dentro de las murallas”, aunque los exploradores no han dicho ni mucho menos la última palabra al respecto.

Pese al gran poder e influencia de los cuerpos dirigentes del estado, es lógico que ciertas decisiones comiencen a sembrar dudas en sus propios seguidores, y eso es algo que sucede incluso en los propios miembros de la Policía Militar. Hitch y Marlo, dos miembros más de tal escuadrón, se sumergen en las profundidades de uno de los bosques por tal de seguir el proceso de búsqueda y captura sobre la legión de Reconocimiento. No obstante, poco tardan en ser apresados por estos mismos. En pleno encuentro, Marlo deja entrever sus dudas, y se ofrece abiertamente a ayudar a la legión de Reconocimiento. Este sentimiento de potencial nuevo aliado se expande de forma veloz, pues Hange pretende encontrar exactamente lo mismo en Flegel Reeves, hijo de Dimo Reeves, el cual está siendo perseguido por la misma Policía Militar al conocer la verdad sobre el asesinato de su padre.

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Es obvio que la posición de la legión de Reconocimiento invita a apostar por cuantos más aliados posibles mejor, pero estos no se encuentran en posición de realizar ningún paso en falso. Es por ello que Jean, tras su traumática experiencia con la muerte de personas, se ofrece como mano de obra a la hora de encargarse de Marlo y Hitch, cuya ayuda ha sido previamente rechazada por el mismo capitán Levi. No obstante Jean, en lugar de dejarlos en libertad como se había decidido, les informa de que se dispone a asesinarlos. Como es lógico, finalmente todo acaba siendo un montaje para demostrar la convicción de las nuevas ideas de ambos, en especial de Marlo.

A consecuencia de la situación, los dos policías militares ceden su ayuda al equipo de Levi y les proporcionan información fiable acerca del número de soldados que se encuentra en una base la cual van a asaltar. Dado un encuentro así, es impensable no dar vueltas a la idea de cuántos miembros de la Policía Militar estarán experimentando una incertidumbre como la de ambos personajes. Es cierto que dicho cuerpo es, ampliamente, el más corrupto de todos los conocidos, pero también se ha demostrado que todavía persisten ciertos aliados reales de la humanidad, más preocupados por el porvenir que no por sus propiedades y deseos inmediatos.

“Antes se coge al mentiroso que al cojo”, que dice el refranero, aunque la Policía Militar no parece tener esto muy claro. “No se puede vender la piel del oso antes de cazarlo”, que dice otro del cual tampoco parecen tener constancia. Flegel Reeves, en última instancia, demuestra ser más que un aniñado rico que solo se preocupa por sí mismo, y está más que preparado para tomar el vacío que dejó su padre con respecto al resto de ciudadanos. Pese a que al principio este cae rendido al miedo, las palabras de Hange despiertan a su conciencia. ¿Qué es una vida huyendo? ¿Realmente no tiene valor la verdad? Y la muerte de Dimo, ¿pasará sin que haya respuesta alguna? Puede que desde luego la venganza no sea el mejor plato del que comer, pero es como mínimo uno que permitirá a Flegel seguir adelante en un contexto tan extremo como el vivido.

A raíz de una jugada conjunta con Hange y Moblit, en la que ciertamente Flegel pone su pellejo al servicio de ambos, provocan que la corrupta Policía Militar baje la guardia y confiese por propia boca a todo un barrio de la ciudad cómo el asesinato de Dimo Reeves fue en realidad una estratagema ideada por la Policía Militar“El gobierno decide lo que es verdad”, lanzaba como un puñal uno de los miembros de la polícia antes de ser apresados. Sin embargo, el peso de las mentiras organizadas por el gobierno y monarquía solo alcanza hasta la credibilidad del pueblo, y cuando este esté preparado para derrocar a aquellos que juegan con su realidad, de poco servirá la propaganda que durante décadas han empleado por tal de mantener el mundo dentro de las murallas como ha acabado sobrescribiéndose.

Tras una infiltración satisfactoria, Levi y su equipo se hallan ahora interrogando al que fuera el encargado de la base militar ya asaltada. Como es de esperar, el discurso de este se ve marcado por un tono victorioso y poco útil que únicamente pretende minar la moral de las fuerzas de la legión de Reconocimiento. Aunque, como bien recuerda Hange en cierto punto, la derrota es lo único que han conocido los exploradores, por lo que desde luego que poseen más esperanza que nadie en todo el imperio. Entre palabra y palabra inútil, se conoce que el apellido de Kenny, el hombre que criara a Levy, es en realidad Ackerman. Como es lógico, descubrimos una reacción en Mikasa, pues ya son tres personajes principales quienes comparten aparentemente una posible cercanía.

Con la legión de Reconocimiento ejecutando sus movimientos y expandiendo fronteras desde las sombras, el gobierno se prepara para ejecutar un duro golpe a sus fuerzas. Erwin, el que fuera el principal rostro del ejército hasta que cediera su rango a Hange, sigue preso de la Policía Militar para responder por el supuesto asesinato que los exploradores habían cometido sobre Dimo Reeves, un mero ciudadano. Nile, influenciado por unos sentimientos similares a los que provocan que Marlo actúa en favor de la legión de Exploración, no puede hacer más que sentirse incómodo ante el estado de Erwin, e informa a este que su ejecución es inminente. ‘La paz dentro de los muros’ ha sido una que se ha mantenido a base de derramar sangre, y no importaba si ello implicaba justicia alguna, pues lo único de valor residía en no alterar la artificialidad que se había creado sobre el imperio.

¿Saldrá con vida Erwin de la situación? ¿Seguirá la legión de Reconocimiento atrayendo a todavía más aliados? Pese a que el tablero sigue favoreciendo el juego de la Policía Militar y sus superiores, parece bastante obvio que la partida empieza a tomar un flujo con cierto viento en contra. Durante estos últimos episodios, posiblemente la actitud de Levi ha sido la más honesta con todo lo que ha estado ocurriendo. El peligro, siempre supuesto más allá de los muros, es incluso más real dentro de estos, donde además las mentiras y secretos imposibilitan tener una vista clara sobre las bases en las que se ha construido el imperio. Lo único claro a día de hoy es que las tornas están empezando a girar en favor de los exploradores, pero con ases como Kenny bajo la manga cantar victoria antes de tiempo es algo que desde luego debe evitarse.


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