Crítica del episodio 3×03 de Ataque a los titanes: ni una lágrima más

Ataque a los titanes

Crítica del episodio 3×03 de Ataque a los titanes: ni una lágrima más

El castillo de naipes comienza a caer dejando al desnudo las verguenzas del sistema

Crítica del episodio 3×03 de Ataque a los titanes: ni una lágrima más
 

Se dice que el ser humano aprende de la historia, pero en el caso del universo de Isayama, ese pasado no es del todo natural. La tercera temporada de “Ataque a los titanes” comenzó por todo lo alto, derramando sangre por las calles de la ciudad, y poniendo al frente a un espectacular y despiadado Levi. Mucha acción, pero poco contexto; Eren es el objetivo del sistema ¿pero por qué?, Historia es la pieza clave ¿pero por qué?. Los miembros de la Legión de Reconocimiento ha iniciado un viaje a la oscuridad agarrándose a la punta de un iceberg.

El tercer episodio de esta semana viene a poner un poco de calma, y especialmente a dar respuestas a los principales enigmas que dejó sin resolver la segunda temporada. Desde su introducción el año pasado, Historia pasó a ser uno de los principales focos narrativos de la serie por su relevancia en torno a la línea de sucesión real. No obstante, no fue hasta el pasado episodio cuando se confirmó efectivamente que la familia Reiss es la verdadera familia real. Con eso aclarado, Wit se sumerge ahora en la mente de Christa (o así la llaman), para despejar la espesa bruma de este universo.

El dolor comenzó pronto, pero forjó un alma indestructible

Historia nació como una ficha más en una partida de ajedrez que había comenzado casi un siglo antes. El sistema se aprovechó de ella ocultando su verdadero origen y creando una vida artificial en la que ni su madre era su madre, ni su padre era su padre. Su vida era un teatro de marionetas en el que nunca pudo llegar a conocer el amor. Como niña que era, buscaba respuestas, pero en vez de encontrarse comprensión, se chocó contra la mismísima oscuridad. “Si al menos hubiera tenido el valor de matarte…” fueron las primeras y últimas palabras de una mujer a la que habían empujado a convertirse en madre para ocultar los intereses de los poderosos.

Tuvo que producirse una falla en el plan maestro para que la bola de cristal en la que vivía se comenzara a resquebrajar. Con la caída del Muro María hace 5 años (comienzo de la serie) se comenzó a propagar el miedo y la tensión por las altas esferas. Eso permitió que Rodd Reiss pudiera acercarse a quien en teoría era su hija. ¿Era él su verdadero padre? Por aquel entonces incluso él no era más que otra marioneta obligada a mentir, a rechazar el amor de Historia. Las mentiras tienen las patas muy cortas, y para evitar que nada se saliera de control, el rey mandó a su perro de caza para limpiar pruebas.

Kenny entra en acción y pone en práctica su apodo con la madre de la niña. En tan solo unos años Historia había descubierto que sus padres no eran sus padres, y ahora perdía a su madre delante de sus propios ojos. Ni siquiera en ese instante pudo recibir el amor maternal. “Ojalá nunca hubieras existido“, le dice antes de morir degollada por el señor destripador. ¿De verdad era tan desgraciada? Probablemente ella había sufrido lo mismo o incluso más que la propia Historia. Otro sacrificio más para ocultar los trapos sucios de los poderosos, y un destino que podría también haber seguido ella misma de no ser por Rodd.

Un sacrificio más para tapar la codicia, la maldad, y la mentira

Los primeros compases del episodio son notablemente más calmados que lo visto la semana pasada, y marcan una tono referencia para los siguientes acontecimientos. Isayama intervino para que la acción predominara sobre los diálogos, pero los capítulos del manga que tocaba adaptar esta semana eran cruciales para entender todo lo que sucederá en el futuro. Wit va tejiendo así una narrativa llena de saltos temporales y revelaciones clave. No hay nada puesto a la azar, el pasado de Historia conecta con su presente y con las palabras de reconciliación del que ahora dice ser su padre verdadero. Rodd le revela su verdadera identidad, encendiendo una mecha que ya no podrá apagarse.

Las piezas del gran puzle de “Ataque a los titanes” comienzan a ordenarse no solo para los actores más importantes. El interrogatorio a Sannes y el truco de Levi dio sus frutos, y por fin pudieron conseguir la información que tanto buscaban para justificar sus atroces asesinatos. Sin embargo, lo que han descubierto son tan solo los hilos que unen la marioneta a la mano del marionetista. El objeto se puede cambiar fácilmente, y eso es lo que ha estado ejecutando el sistema durante el último siglo. Ralph, el compañero de Sannes, lo aclara lanzando un dardo. “Va por turnos, lo de interpretar este papel“. Ni ellos ni los exploradores son monstruos. Toca mirar hacia arriba.

Todo son víctimas de los mismos

El baile entre bastidores va construyendo puentes y rellenando los vacíos que quedaban. Hange comparte con el resto del grupo la información que le dio Eren en relación a su secuestro. La dolorosa verdad sale a la luz cuando todos comprenden cómo funciona la jerarquía entre los propios titanes. “Se van a comer a Eren“. ¿Por qué? Cuando un titán se come a otro, no solo recupera la cordura, sino que además obtiene los poderes del otro. Eren posee la Coordenada, y eso le convierte en la pieza más valiosa de todo el tablero. Ymir acabó en una posición que no correspondía cuando devoró a un compañero del grupo de Bethold, pero Eren está en el lugar que le toca por derecho, y eso es precisamente lo que lo convierte en la snitch dorada.

En una guerra la información es más valiosa que las balas, y ahora que por fin entienden la razón por la que van tras Eren, y la importancia que tiene Historia, es momento de ponerse en marcha. El comandante Erwin inicia el plan que echará a bajo la mentira que los poderosos han ido construyendo durante más de 100 años. “Necesitamos una pieza clave“. Siguiendo su propia idiosincrasia, el líder del cuerpo ha trazado una estrategia que derrocará al rey sin derramar ni una gota de sangre; proclamar a Historia como reina y al mismo tiempo echar del poder a los farsantes. Pixie parece interesado en esa empresa y no duda en unirse con una condición: debe ser ella misma la que prenda la mecha.

Un líder siempre debe estar dispuesto a morir por la causa

Todo parece estar saliendo por fin bien, hasta que Isayama vuelve a meter mano. “Ataque a los titanes” no ha alcanzado la fama por infundir alegría o elogiar el heroísmo, y su creador lo sabe acudiendo una y otra vez a la desesperanza. Erwin no tarda en ser llamado por la Policía Militar a una escena del crimen preparada para incriminar a toda la Legión de Reconocimiento. La muerte de Dimo Reeves propiciada por Kenny sirve de pretexto para ilegalizar a todo el cuerpo de Erwin y quitarse del medio a su líder. Lo que desconoce el sistema es que acaba de encender al espíritu más vengativo que vive dentro de los muros.

Edificar una mentira para miles de personas, y mantenerla durante muchas décadas no es una tarea sencilla. Durante los últimos años habían comenzado a aparecer algunas fallas, y Erwin fue capaz de percibirlas cuando era pequeño. Sin embargo el precio que pagó a cambio del pensamiento crítico fue la propia vida de su padre. Así se separaba del resto de la manada prometiendo que algún día volvería para acabar con el pastor. Ese sentimiento arraigado en su corazón yacía oculto, pero es el momento de sacarlo a la luz. “No es la humanidad la que intentan proteger, sino sus tierras y propiedades“. Ahora ha llegado el momento de destruir para volver a construir.


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