Crítica del episodio 3×02 de Ataque a los Titanes: Levi el carnicero

Ataque a los titanes

Crítica del episodio 3×02 de Ataque a los Titanes: Levi el carnicero

El bien y el mal dejan paso a una guerra fratricida llena de momentos espectaculares

Crítica del episodio 3×02 de Ataque a los Titanes: Levi el carnicero
 

Cuando lo único que te queda para sobrevivir es el miedo, lo usas fortalecerte. Eso es lo que nos había enseñado “Ataque a los Titanes” hasta ahora, y lo que aparentemente había permitido que la humanidad persistiera. La tercera temporada sin embargo, en tan solo dos semanas ha logrado dejar claro que ahora la batalla se ha tornado en algo político. No se trata de acabar con monstruos, sino de hacerlo con otros seres humanos que piensan distinto a ti. El segundo episodio de esta semana vuelve a poner sobre la mesa la idea de que el fin justifica los medios.

Aunque en un principio Levi había comenzado a mover sus fichas de manera estratégica para evitar el derramamiento de sangre, la aparición de Kenny lo cambiaba todo. La persona que le crió y le inculcó todos los valores que le han permitido llegar hasta donde ha llegado, ahora está delante suya como enemigo. Tanto el uno como el otro hace tiempo que abandonaron los escrúpulos y los remordimientos. Solo pelean por mantenerse en el mundo, y eso mismo da inicio a un gran baño de sangre por toda la ciudad; uno matando para salvar a sus amigos, y el otro matando para salvarse a sí mismo ¿o ambos por lo mismo?

Kenny el destripador hace honor a su nombre atentando contra su propia familia

Mientras Levi escapa de Kenny y de toda la policía militar que arrastra, logra acercarse poco a poco al carromato en el que Eren e Historia iban desde un principio. Por el camino el capitán de la Legión de reconocimiento se esconde en una taberna evitando a duras penas los ataques de los enemigos. Lo que el propio Isayama confesó hace algunas semanas se comienza a notar a partir de este momento. Muchos fans recibieron de manera negativa el cambio de tono de la serie y su deriva hacia un tono más calmado centrado en los giros de guion. Sin embargo, el mangaka se metió de lleno en el proceso de producción para precisamente traer la acción al frente.

El duelo entre Kenny y Levi es uno de los momentos más espectaculares de todo el anime. No solo por las propias escenas de acción en las que Wit vuelve a sacar músculo técnico, sino también por la tensión que se palpa en el ambiente. Quienes fueran alumno y maestro, familia, ahora se enfrentan a vida o muerte. Parece que ambos comparten la misma filosofía de vida, pero lo cierto es que en un momento del camino Levi se desvió tomando una bifurcación. De esa decisión nacieron diferencias, y ahora uno se esconde tras la barra de un bar mientras el otro aplica la justicia por su propia cuenta.

Las referencias al western en esta escena son notables ¿Quién es el bandido y quien el sheriff?

Gracias a la habilidad y astucia de Levi, logra escapar de la encerrona para ahora sí dirigirse directamente hacia donde están Eren y Christa. Todo lo que ha tenido que hacer para llegar hasta ahí, todos los cadáveres que ha tenido que pisar, para él no son más que un mero trámite. No ocurre así con Mikasa y los demás miembros del cuerpo. Cuando logran alcanzar el carromato, en el momento de la verdad, Jean duda, y pone en serio peligro su vida al no disparar primero. Una y otra vez “Ataque a los Titanes” divaga sobre la función que tiene el miedo y la justicia en un mundo lleno de peligros. Pero ahora la ecuación se ha elevado a segundo grado.

No es lo que saben o dejan de saber, es lo que tratan de averiguar“. Con un manejo del ritmo el suspense soberbio, el episodio nos lleva directamente a las altas instancias. Allí el rey Fritz está en realidad solo ejerciendo de marioneta sobre otras marionetas. Él no es el verdadero líder tras las sombras, pero sí sabe en qué terreno se está moviendo. Al igual que Levi, ellos entendieron hace tiempo cuáles eran las reglas del juego, y no dudarían ni un segundo en asesinar apelando a las propias leyes que han creado para mantener su “orden”.

La semana pasada el inicio de temporada empujaba de manera inesperada a todos sus protagonistas a una guerra fratricida para la que ciertamente nunca habían sido preparados. Este segundo episodio se vale de las dinámicas surgidas entre los que ya están dentro del tablero, y los que todavía dudan si entrar a él. Las consecuencias son inabarcables para alguien como Armin, que siempre ha creído luchar por el bien. Si matas a otra persona ¿pasas a ser un criminal? Levi se muestra escéptico para huir de la locura. “Ahora tienes las manos manchadas, ya no volverás a ser el mismo“. El comandante sirve de Caronte para sus soldados. “Acepta tu nuevo yo“.

Armin vende su alma al diablo por salvar a su amigo

Este debate moral que se libra dentro de la legión de Levi no es exclusivo de un solo bando. Todos los implicados en la batalla se sienten traidores y criminales. Están asesinando a sus hermanos y en realidad no saben por qué. Con afán de mantener el orden, lo único que les ha permitido sobrevivir hasta ahora, se someten a ordenes que no llegan ni a comprender. Esa misma duda fue lo que permitió a Armin acabar con su enemiga, pero ni siquiera así lograron rescatar a sus amigos. “Nadie sabe qué es lo correcto“, pero Levi sigue luchando por averiguarlo, y no duda en ejecutar un plan b.

Tras el espectáculo visual de la primera mitad del episodio Masashi Koizuka da paso a un valle más calmado que permite establecer y asentar el nuevo método de actuación. La sangre cede el testigo a otro baile de movimientos en el que el capitán vuelve a demostrar estar un paso por delante de los demás. Buscando una conexión con el ataque inicial que sufrieron cuando intentaban despistar a la Policía Militar, logra secuestrar a Dimo Reeves, quien meneja una de las compañías de alimentos más poderosa de la ciudad. Presionados por los poderes fácticos, Reeves terminó poniendo a sus hombres al servicio del rey, pero ahora la situación ha cambiado. El soborno deriva en un aliado muy útil. 

Las dobles verdades, la realidad que creían única, solo es una ilusión sobre una cruel verdad

 

El alfil ejecuta su siguiente movimiento, y los siguientes en caer ante el ímpetu de Levi son Djel Sannes y compañía. El primer escuadrón interno de la Policía Militar les acerca un poco más a las respuestas, pero para llegar a ellas deben recurrir antes a métodos poco éticos. Tras demostrar sus habilidades en combate, sus habilidades estratégicas, y su voluntad de espíritu, Levi ahora demuestra ser un torturador excepcional. No hay tiempo que perder, Hange sabe gracias a las notas que le dio Eren, que van a contrarreloj, y eso implica dejar de lado la poca humanidad que les quedaba.

Los gritos de dolor acompañan a una escena deprimente. Armin ya se ha hundido en la oscuridad decidido a salvar a su mejor amigo. “Ahora somos todos criminales“, les dice a sus compañeros. “A nuestro enemigo no lo matamos porque nos quiera devorar, sino porque no piensa como nosotros, o porque no forma parte de los nuestros“. Las normas que regían la vida en sociedad ya no se aplican. Si el mal era la ausencia de bien para el cristianismo, y ahora no existen ninguno de los dos, Dios ya no existe. ¿En qué puede creer una humanidad abocada a la extinción? Para uno de los dos bandos, esa respuesta reside en el orden impuesto desde la élite.

Sannes cree tanto en sus valores como lo hace Armin

Sannes cree en el sacrificio personal por el bien común. El régimen que han levantado para mantener a raya el miedo del pueblo no se diferencia demasiado de una dictadura o una monarquía de la Edad Media. A la falta de recursos por la existencia de los titanes, se suma el propio miedo a morir. Sentimiento acentuado hasta niveles enfermizos por unas criaturas cuya existencia no parece tan arbitraria como en un principio se planteó. El miedo nació a raíz de la aparición de los titanes, y ese miedo sirvió para establecer un sistema de privilegios excluyente. Si realmente alguien creó a las criaturas, entonces todo podría responder a un plan mayor.

Levi es consciente de que las respuestas aguardan en algún punto de la ciudad, y por eso no duda en emplear todas sus técnicas para terminar sacándole información al torturado. “¡La familia Reiss es la verdadera familia real!“. Ahí está la primera respuesta, pero ¿por qué Eren también está siendo perseguido? Eso es lo que ahora deberán preguntarle a Rad Reiss, el padre de Historia y verdadero marionetista de todo el teatrillo. Levi Ackerman contra todo el sistema ¿lo conseguirá? Por lo pronto “Ataque a los Titanes” se ha vuelto a subir al tren de la acción pero en un viaje mucho más doloroso que todos los emprendidos anteriormente.

BONUS

Teniendo en cuenta el derroche técnico y visual de Wit esta semana, a continuación dejo algunas capturas del episodio que no han sido utilizadas para el propio texto.


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