Crítica del episodio 3×06 de Ataque a los titanes: Misticismo por magnificencia

Ataque a los titanes

Crítica del episodio 3×06 de Ataque a los titanes: Misticismo por magnificencia

El universo de Isayama sacrifica sus sombras a cambio de una intensidad asfixiante

Crítica del episodio 3×06 de Ataque a los titanes: Misticismo por magnificencia
 

Todas las decisiones controvertidas que Isayama había tomado hasta el momento han quedado justificadas con uno de los episodios más redondos de la serie. La tercera temporada de “Ataque a los titanes” comenzó sin contentar ni a los lectores del manga con los numerosos cambios de la adaptación, ni a los espectadores del anime cansados de tramas políticas y hambrientos de más sangre. Sin embargo, para levantar un gran edificio hacen falta unos buenos cimientos, y los cubos de agua fría que ha tirado “El crimen” lo demuestran. ¿Seguro que queríamos conocer toda la verdad?

Cuando algo funciona, resulta complicado cambiarlo, incluso si ese cambio busca mejorar. El anime ha querido introducir variedad de estilos y tonos en esta temporada, y la ausencia de acción parecía reflejarlo. Ahora bien el experimento tiene todas las posibilidades de salir por la puerta grande. Con el gobierno derrocado, y toda la Policía Militar en busca de Eren e Historia, el guion ha dado un giro de 180 grados para deshacer ese aparente maniqueísmo que había reinado hasta el momento en la serie. En la sala helada, con su cuerpo sujeto por grilletes, Eren conoce toda la verdad de la mano de Historia y Rod.

Un escenario helado para una verdad ardiente

Pese a que en un primer momento ella intenta razonar y justificar a su padre, este opta por la vía rápida. Con un simple contacto en la espalda de Eren se hace la luz en su mente, y decenas de recuerdos pasan a toda velocidad por su cabeza; unos científicos asustados, una mujer misteriosa, una llave, una jeringuilla, y finalmente la verdad más dura de todas, el asesinato de su padre frente a sus propios ojos. Resulta llamativa la propuesta de los guionistas para este episodio. En vez de seguir una narrativa lineal, optan por la reconstrucción para mantener la tensión. Como si fuera una gran red interconectada, el pasado de un personaje nos lleva a otro, dando forma al mapa temporal de “Ataque a los titanes”.

La chica misteriosa resulta ser Frieda Reiss, la mencionada hija mayor de Rod que era querida por todo el pueblo. Frieda contaba con el poder ancestral de la corona, y de él se había valido durante años para criar a Historia sin que esta fuera consciente. La enseñó a leer, la regaló su visión del mundo, y lo hizo siempre borrando los recuerdos de aquella niña carente de figuras paternas. Frieda tenía el poder de convertirse en titán, uno tan poderoso e invencible como el de Eren, pero eso precisamente fue lo que terminó con su vida. Es en este punto donde aparece el nombre que hace funcionar a todo el teatrillo: Grisha Jaegar.

La respuesta al misterio estaba en el mismo comienzo del anime

Efectivamente, el padre de Eren regresa al frente tras desaparecer en el primer episodio de la primera temporada. Siguiendo el esquema clásico del shōnen, el padre del protagonista finalmente ha terminado cumpliendo un papel importante en el pasado del héroe, derivando en importantes consecuencias. Grisha no era un simple científico, Grisha contaba con el poder de los titanes, y solo vivía para hacerse más y más fuerte. Fue entonces cuando Frieda se cruzó en su camino, y sin dudarlo acabó con ella aprovechando su falta de experiencia, la devoró, y de paso acabó con el resto de la familia dejando como único superviviente a Rod.

¿Qué responsabilidad tiene Eren en todo eso? ¿A caso no es sino otra víctima más? Sin tiempo para juzgar moralmente a nadie, ahora Rod e Historia buscan celebrar una ceremonia para poner fin a lo que comenzó años atrás. ¿Qué pretenden? Puede que recuperar el poder de Frieda robado por Grisha, y heredado probablemente por Eren cuando era pequeño. El fin del plan todavía se desconoce, pero Kenny y el resto de su escuadrón también están implicados en la trama. Puede que en realidad Levi y los demás sí sean finalmente los antagonistas, y lo cierto es que no les queda mucho tiempo para averiguarlo.

Pese a que todo el gobierno está volcado en poner fin a la farsa que había reinado durante un siglo, las diferencias entre los principales instigadores del golpe de estado comienzan a hacer mella sobre la estabilidad del precario mando provisional. Zackly se ha descubierto como un psicópata preocupado solo en torturar a la antigua nobleza. El general antepone sus deseos personales al bienestar de la humanidad, algo de lo que precisamente  Erwin había intentado huir, y que Pixie no duda en recriminarle. ¿Lo han hecho solo por egoísmo? El escepticismo reina en el ambiente, y solo la verdad sobre los Reiss es capaz de romper el hielo.

¿Locura o justicia?

 Hasta este punto Tetsurou Araki y Masashi Koizuka logran hacer un manejo sobresaliente del ritmo, aglutinando una gran cantidad de información sin llegar a saturar, y manteniendo una dirección fija. “Ataque a los titanes” pierde al fin ese misticismo que rodeaba al funcionamiento de su universo -o al menos en parte- pero gana en consistencia e intensidad. Ahora bien, las revelaciones continúan sucediéndose una tras otra incluso superado el ecuador del episodio. La narración nos devuelve al carro en el que viajan Levi y el Cuerpo, pero solo para arrojar luz sobre un secreto que los seguidores del manga estaban ansiosos por ver en el anime: La historia de los Ackerman.

Levi sabe que Kenny está con los Reiss, pero desconocía cuál era su apellido a pesar de haberse criado con él. Lo cierto es que tanto él como Mikasa comparten un mismo origen, y quizás destino. Gracias a los pocos recuerdos que ella mantiene de su infancia, comienza a armarse una explicación. “Los Ackerman no eran bienvenidos en ningunas de las ciudades“, cuenta. Su madre oriental, y su padre Ackerman, tuvieron que exiliarse a las montañas y allí se conocieron. Pero ¿por qué eran repudiadas ambas “razas”? La respuesta tiene raíces fantásticas. Y es que Eren no es el único con habilidades.

Mikasa deja de ser el personaje comodín para entrar directamente en la historia

“¿Alguna vez has sentido como si una gran fuerza surgiera de tu interior?“, le pregunta Levi. Sí, que ellos dos y Kenny sean los personajes más poderosos hasta el momento de la serie no es casualidad. A falta de más información que llegará en los próximos episodios, parece bastante obvio que los Ackerman cuentan con algún tipo de poder que les permite adquirir una fuerza sobrehumana. Algo que siguiendo los recuerdos del propio Kenny, explicaría la persecución política que han sufrido por parte de la corona durante décadas. El abuelo del que ahora se hace llamar “el destripador” conocía el pasado del clan, y el porqué de su declive.

A través de un flashback los directores nos llevan directamente a conocer la verdadera idiosincrasia de los Reiss, esa familia real que aparenta ser tan pulcra y honesta. Y es que el poder corrompe incluso a las almas más puras, y la corona no fue una excepción. Gracias a su poder podían borrar los recueros del pueblo, pero había dos escollos de los que no se conseguían librar: Los Ackerman y los orientales. Casualmente las dos razas de las que provenían los padres de Mikasa. Los primeros fueron el brazo derecho de la familia real durante muchos años, pero al no poder ser sometidos por la manipulación de los Reiss, fueron desterrados y perseguidos. No era ira lo que sentían, sino miedo. Miedo de no poder controlar a un clan con una habilidad muy peligrosa para su hegemonía.

Ni los malos son tan malos, ni los buenos tan buenos

¿Por qué trabaja Kenny entonces para Rod? ¿Por qué su escuadrón parece tan convencido de lo que defienden? ¿Qué verdad fue la que quisieron ocultar los Reiss borrando la memoria a la población? El sexto episodio de “Ataque a los titanes” revela una gran cantidad de información, solo para suscitar más dudas. Algunas de ellas serán resueltas la semana que viene, otras no, pero de lo que no hay duda es de que la obra de Isayama gana enteros según pasan los días.


Contenido relacionado