Crítica del episodio 3×05 de Ataque a los titanes: justicia para los injustos

Ataque a los titanes

Crítica del episodio 3×05 de Ataque a los titanes: justicia para los injustos

Wit ejecuta el trabajo más plano hasta el momento de cara a unas semanas cruciales para la adaptación

Crítica del episodio 3×05 de Ataque a los titanes: justicia para los injustos
 

Sin prisa pero sin pausa Isayama sigue tejiendo una tercera temporada con habilidad de artesano. El cambio por el que ha pasado “Ataque a los titanes” generó muchas dudas en un principio, y aunque los más fieles del manga conocían la artimaña detrás del giro en el tono, eso no había servido para recuperar el fervor de antaño entre la gran mayoría. Cosa que parece comenzar a cambiar esta semana con un episodio que ya empieza a mostrar el peligro y la violencia asomando por lo alto de los muros. Una revolución sin sangre requiere preparación, y pese a la persecución política acometida, las piezas del puzle han comenzando a encajar.

Tras trazar un plan sobre el papel, los miembros del Cuerpo de Exploradores han pasado a la acción. Mientras el grupo liderado por Levi continúa persiguiendo el rastro de Eren e Historia, dentro de los muros, Erwin se pone la capa de comandante para ejercer de cabeza visible del Caballo de Troya. Cara a cara, ese resentido niño que perdió a su padre por la opresión del sistema, ahora agacha la cabeza frente a los verdaderos titanes. El juicio al que se somete parece solo un trámite más antes de su ejecución, pero bajo su manga guarda un último as. Y en su tapete comienza el baile de cubiletes.

Que dé comienzo la función

La disolución del cuerpo y su persecución es el principal tema que ronda la cabeza del capitán, y eso es lo primero que intenta solucionar mientras decenas de miradas pone peso en sus hombros. “Si los titanes destruyen el Muro Rose, la población tendrá que huir al Muro Shina, y la lucha por los recursos terminará desembocando en una guerra civil“. Erwin recurre a la amenaza para justificar la recuperación del Muro María y así perpetuar la existencia de su división militar. Sin embargo su treta obviamente no funciona, y en seguida la situación se vuelve en su contra.

Para llegar hasta el momento clave el gobierno había ido disponiendo una serie de piezas por el camino que ahora imposibilitan la defensa del acusado. Al secuestro de Eren, y el asesinato de Dimo Reeves, se une la acusación más grave de todas; la violación del artículo 6 de la Carta fundacional. Vistiéndose con una hipocresía insultante, los aristócratas acusan a Erwin de haber actuado de forma individualista sin pensar en la humanidad, poniendo así a todo el mundo en peligro. Gracioso ¿verdad? Los nazis se hicieron maestros de la propaganda convirtiendo las debilidades en fortalezas, y parece que Wit Studio no ha querido perder la oportunidad de recurrir a una de las atimañanas “gebbleianas” más conocidas.

La mentira es el arma más poderosa de los malvados

Aunque hubiera resultado una grata sorpresa, lo cierto es que toda la escena está ejecutada de forma torpe. Las miradas forzadas, y la sobreactuación general de Pixie y compañía dejan entrever que algo se está cociendo entre bambalinas. El momento de la sentencia llega, y obviamente cae la bomba de humo; una soldado irrumpe en la sala para advertir que el Muro Rose ha sido destruido. Una casualidad dudosa que en seguida deja al descubierto la podedumbre ética del gobierno ilegítimo. La aparición del comandante en jefe Darius Zackly pone la última piedra del plan, y sin nada que les proteja, ahora sí el Rey Fritz y compañía se encuentran de frente con el golpe de estado. Un momento que tarda quizás demasiado en llegar, y que no genera la tensión que debería.

Tras un episodio espectacular, y otro mediocre, Wit no ha disimulado a la hora de guardar recursos y energías en este quinto episodio de “Ataque a los titantes”. El título “Repuestas” no engaña, pero eso no evita que casi durante casi tres cuartas partes del episodio nos encontremos con interminables planos fijos, poco o nulo detalle en los gestos de los personajes, y una carencia evidente de ritmo. No me quedo muy lejos al afirmar que este problablemente sea el episodio con menos acción (en todos los sentidos) de la serie. Algo que sin duda le ha pasado factura, pero que ha cumplido su función. Con el gobierno derrocado por las mismas acusaciones que pretendían urdir contra Erwin, ahora “a la humanidad le espera un camino aún más duro“.

Darius Zackly era el as bajo la manga de Erwin

Levi y los demás reciben rápido la noticia y se preparan para reemprender la búsqueda de Eren e Historia. Sin la presión del sistema detrás, y con el apoyo del pueblo bajo el brazo (el hijo de Dimo cumple su parte haciendo propaganda desde el periódico), ya no hay ningún obstáculo que les impida conocer la verdad. Una verdad que según va saliendo a la luz, va transformándose en algo más y más oscuro. Hanges les hace llegar la historia transcrita por el propio Erwin de la familia Reiss. Al comienzo de la temporada conocíamos el pasado de Historia desde su propio punto de vista, con sus miedos, y su corta perspectiva de la realidad. Ahora por fin se van despejando los huecos que faltaban en la narración.

Hanges relata cómo Rod Reiss, su mujer, y sus cinco hijos, gozaban de una gran popularidad entre los habitantes del pueblo. Sin embargo el “misterioso” ataque de unos bandidos quema una noche de hace cinco años la única iglesia de esa villa, en la que precisamente se encontraba toda la familia rezando. Murieron todos menos Rod, que “casualmente” no estaba en el lugar. Pocos días después la “madre” de Historia era degollada ante sus ojos por Kenny. ¿Demasiadas comillas para un relato real? Parece que el gobierno estaba tramando algo y que de por medio estaba el linaje real. No obstante no limpiaron todas las pruebas que fueron quedando por el camino.

La verdad da miedo pero es necesaria

Levi y el resto del equipo se aferra a la única pista que tienen, y no dudan en poner rumbo dirección a la iglesia reconstruida por el propio Reiss tras el incendio. Ahora bien, a cada paso que dan, resuelven un misterio, pero se encuentran con otros tres más. La incertidumbre se palpa en el ambiente; ¿Qué  están tramando? ¿quién es el verdadero artífice de todo? ¿Será suficiente el apoyo del pueblo para mantener la estabilidad hasta el regreso de Historia? Todas estas dudas también asaltan la cabeza de Erwin, quien no sabe si es mejor lo malo conocido, o lo bueno por conocer. “Creo que me dejo llevar por mi orgullo“, puntúa. Todos de una manera u otra están moviéndose por intereses particulares. ¿Quién es bueno y quién es malo?

Sin una estructura firme sobre la que sostener a toda la humanidad, el tiempo corre en contra del Cuerpo. “Ataque a los titanes” sigue dando respuestas, y esta semana la cantidad de información vertida viene a corroborarlo. Tras varias semanas de movimiento de fichas, tácticas, y muy poca acción, ahora llega el momento de la verdad. ¿A quién se comió Eren para obtener su poder? La duda de Armin perfila un escenario helado en el que se regalará algo más que una “respuesta”. Hasta entonces habrá que esperar para saber si los pequeños cambios en la adaptación de Isayama han servido para algo, y el impulso cogido devuelve la marcha imperial a sus protagonistas.


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