Crítica del episodio 3×08 de Ataque a los titanes: Sé un héroe

Ataque a los titanes

Crítica del episodio 3×08 de Ataque a los titanes: Sé un héroe

La serie se prepara para el desenlace del primer arco con un punto de inflexión importante para sus protagonistas

Crítica del episodio 3×08 de Ataque a los titanes: Sé un héroe
 

Tras el bombardeo de información de la semana pasada, “Ataque a los titanes” ha entrado de nuevo en una transición hacia lo que se espera que sea el clímax de la primera mitad de la temporada. Ahora que muchas de las dudas del universo de Isayama han quedado resueltas, toca sacar provecho el contexto con el ritmo al que tanto nos había acostumbrado el anime durante dos años. Llega la acción, pero como viene siendo costumbre en esta saga, lo hace con mucho trasfondo y táctica detrás. Está en juego el futuro de la humanidad, y tras perder una y otra vez, ahora por fin existe una meta por la que luchar.

La trama política con la que se ha intentado escapar lo máximo posible del maniqueísmo enfrentando a humanos entre sí, comienza a derivar en un enfrentamiento de todos contra un mismo enemigo. Este esquema que tan bien funcionó con el Titán Hembra primero, y con el Titán Colosal y el Titán Acorazado después, vuelve a cobrar protagonismo, pero lo hace con un peligro nunca antes visto en el anime. Rod Reiss, desesperado, a optado por transformarse en una criatura de proporciones descomunales. Un proceso que comienza a destruir la cueva helada en la que se encuentra todo el Cuerpo, y que da paso a un punto de inflexión en la vida de Eren.

¡No quiero que me salvéis!

Ya se pudo comenzar a ver en el pasado episodio, pero esta semana ha quedado más claro. Aunque Historia está decidida a confrontar su vida de miedo y mentiras, ayudando a Eren, él sigue sin creer en sí mismo. Ni la llegada de Levi y los demás le insuflan el animo suficiente como para que acepte el papel que le ha tocado vivir. “No soy más que un inútil, no sirvo para nada“. Entre lágrimas, Eren desnuda su alma sumida en miedo y desesperación “Nunca he sido la esperanza de la humanidad“. A pesar de la confianza que depositó su padre en él, y de contar con la llave de la salvación, la impotencia le aplasta.

Hasta este momento de la serie Eren había pasado por dos fases bien diferenciadas; la del niño confundido y abrumado por todo lo que estaba viendo a su alrededor, y la del joven asustado por el poder y la responsabilidad que había obtenido al transformarse en Titán. Ni una cosa ni la otra habían logrado romper su caparazón, tan solo el peligro de perder a sus seres queridos le despertaron en dos ocasiones; para defender al Cuerpo frente al Titán Hembra, y para defender a Mikasa con la Coordenada en medio de una carnicería. ¿Qué tienen en común ambos sucesos? Debajo de esa falta de autoestima su padre vio potencial para salvar a la humanidad, y no se equivocaba.

Eren se transforma para proteger a sus amigos poniendo en valor lo que creía su padre

 

Una vez más deja sus miedos de lado, y vuelve a actuar cuando ya no le queda otra opción. En un segundo coge una misteriosa cápsula y corre hacia el Rod transformándose en Titán. “Dejad que crea en mí una vez más“. Levi y los demás se colocan tras él mientras se comienza a solidificar creando un gran caparazón. La habilidad que tanto se le había resistido, y que tan buen uso le dio el Titán Hembra, por fin está en su poder. Ahora bien, eso no impide que Rod siga creciendo más y más hasta doblar el tamaño del Titán Colosal. La cueva se viene abajo con él, y aquellos que no estaban tras Eren mueren aplastados.

Wit Studio decide en esta ocasión optar por el CGI para crear el inmenso Titán en el que se ha convertido Rod, y aunque la terminación no deja de ser efectiva, resulta algo extraña cuando se combina con personajes y escenarios. Esta técnica no es nueva en la serie, ya que ya fue empleada en la segunda temporada para recrear al Titán de Berthold, pero en aquél caso las dimensiones de la criatura no eran tan desproporcionadas, ni el contexto implicaba tanta interacción con el entorno. Y aún con todo ello el trabajo del estudio no deja de ser notable incluso para una situación tan compleja. La posible disonancia es resuelta aprovechando el humo y el vapor que desprende el propio cuerpo del Titán.

Toneladas de CGI que extrañamente Wit logra hacer que funcionen

Mientras se va alejando, toca hacer recuento y trazar una estrategia. Ahora que Eren cuenta con el poder de la Solidifación, tiene la capacidad de reparar el Muro María y acabar con los problemas que venían azotando a la ciudad desde la primera temporada. Capturar a Rod resulta imposible, por lo que optan por no enfrentarlo directamente, dejando que llegue al distrito Orvud mientras ellos se reaprovisionan y piensan en una solución en el Muro Shina. El ritmo del episodio desciende y volvemos a una sección más calmada de diálogos cruciales para entender el dilema moral que plantea Isayama una vez más; el dolor de unos pocos frente al dolor de muchos.

Eren continúa sin confiar en sí mismo, sigue intentando desprenderse de sus responsabilidades, y por eso no duda en ofrecerse como sacrificio para que Rod le devore y así vuelva a la normalidad. ¿Qué valor podría tener una sola vida frente a la de toda la humanidad? Si no es capaz de utilizar el poder que le entregó su padre, la única opción es dejar que otro lo haga. Desde un punto de vista moral su elección podría ser la más óptima -salvo para Mikasa claro- pero lo cierto es que existen demasiados factores que no controlan. Con Rod en su poder podrían utilizarle para acabar con todos los titanes, sin embargo corren el peligro de que este altere sus recuerdos. De hecho ni siquiera es seguro que fuera a recuperar la cordura una vez hubiera devorado a Eren.

Mientras una ha despertado, el otro lucha por seguir durmiendo

Historia, quien parece haber tomado las riendas de su destino con determinación, propone una alternativa emocionalmente menos costosa; obligar a Eren a que cumpla su propio destino. “Ataque a los titanes” está a punto de cerrar el círculo que inició en el primer episodio, regresando el punto de partida. Historia propone,  a pesar de no contar con sangre real, intentar que Eren domine el poder del Titán Fundación. Para eso antes deben entrar en el sótano de su padre y entender exactamente que es lo que le llevó a pensar que su hijo podría acabar con el macabro legado de los Reiss.

Historia es consciente de que ha obrado mal, y no duda en disculparse con Eren. “No lo hacía por el bien de la humanidad. Solo quería que mi padre me aceptara“. Se había sumergido en la dulce mentira que su familia había inyectado al pueblo. “Quería creerle“. Ahora ya no solo no mira para otro lado, sino que quiere quemar el castillo de naipes hasta sus cimientos. Sabe que su padre terminará muriendo por el peligro que supone, pero está dispuesta a sacrificar eso por el bien común. Se ha tomado una decisión al dilema, y al mismo tiempo ella ha dejado de interpretar el papel que le fue asignado al nacer. Aunque no será por mucho tiempo.

Historia vuelve a sacrificarse por el bien común tomando el papel real para el que nació

A la llegada a la ciudad, las órdenes de Erwin llegan a oídos de Levi, y este las transmite al grupo. El comandante supo desde el principio que si derrocaban al falso rey, necesitaría un nuevo líder que guiara a la gente. El rebaño necesita un pastor en tiempos difíciles, y la única que podría lograrlo es Historia, aquella sobre la que recae la legitimidad del trono. Sin ella el ejército no podría ser controlado, no habría confianza entre los altos mandos, y la situación para hacer frente a los titanes se volvería todavía más complicada. ¿Sería injusto para ella? Ahora que por fin había conseguido librarse de sus cadenas, sería un castigo inmerecido. Ni Armin ni el resto del Cuerpo ha aceptado su destino, solo lo ha hecho ella.

Si hay que sacrificarse por el bien del grupo, hay que hacerlo hasta las últimas consecuencias. Historia acepta a ponerse de nuevo los grilletes pero lo hace con una importante condición. “Deja que sea yo misma la que selle mi destino“. Volverá a interpretar un nuevo papel, pero lo hará con control total sobre sus actos. “Ser reina es mi próxima misión“. Antes habrá que asegurarse de que quede pueblo sobre el que reinar si su padre no lo destruye todo. “Ataque a los titanes” nos devolverá la acción en estado puro la próxima semana, y seguirá caminando para expandir su fama.


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