Crítica del episodio 3×09 de Ataque a los titanes: La reina dorada

Ataque a los titanes

Crítica del episodio 3×09 de Ataque a los titanes: La reina dorada

Historia toma su lugar en la vida poniendo fin al pasado en un episodio que sirve como punto de inflexión para el futuro

Crítica del episodio 3×09 de Ataque a los titanes: La reina dorada
 

A pesar de dar paso a una revolución, a pesar de conseguir derrocar a un gobierno corrupto e ilegítimo, el futuro de la humanidad seguía pendiendo de un hilo. El pueblo necesita a alguien que lo guíe, y la llegada de Historia al trono se anticipaba complicada. ¿Cómo colocar a una reina que nadie conoce? A este problema “Ataque a los titanes” respondía como solo sabe hacerlo Isayama; echando más leña al fuego. La transformación de Rod ponía en peligro a todo el distrito Orvud, y era necesario una solución que pusiera fin a tanta inestabilidad. El episodio de esta semana ha venido cargado con la acción de antaño, y con un rayo de esperanza amarillo.

Para vencer a un enemigo lo primero que se debe hacer es estudiarlo. Hange no duda en entrar en escena tras el tsunami de información recibido la semana pasada, aportando algo de calma y plantando una base para las posibles estrategias. Y es que a diferencia de los anteriores ataques, esta vez están ante un titán completamente nuevo, un Titán Anormal, pero de un tamaño dos veces mayor al Titán Colosal. “Le atraen las aglomeraciones de gente“, anota justificando la decisión aparentemente suicida de Erwin. “Cuanto más mejor. Ignorará las aldeas“. Y por si todo eso no fuera poco, la Coordenada de Eren tampoco surte efecto en él. ¿Qué escapatoria queda? La más peligrosa de todas.

El peligro se acerca sin nada ni nadie que lo detenga

Retomando su papel de poder dentro del ejército, Erwin despeja todas las dudas en torno a su liderazgo tras su parcial desaparición al mando, y pone sobre la mesa una respuesta. El plan pasará por ejecutar un simulacro de emergencia en la zona norte del muro, justo el lugar por donde atacará Rod. Con tal de evitar trasladar el problema a las zonas más interiores de la ciudad, la guarnición creará un cebo al que le seguirá un ataque masivo de pólvora. Una idea que sobre el papel resulta aparentemente eficaz, pero que una vez puesta en marcha encuentra un obstáculo con el que no habían pensado. La confianza del pueblo sobre el ejército está en horas bajas tras el golpe de estado y los disturbios no tardan en aparecer. “Ojalá nos hubiéramos quedado con el rey de pega“.

Tras un comienzo sorprendente de episodio en el que no se arroja la acción a la pantalla como todo parecía indicar, ahora sí Wit Studio comienza con el espectáculo. A diferencia de otros enfrentamientos en los que los planos en movimiento y las perspectivas jugaban un papel clave, aquí los verdaderos protagonistas son el humo y el vapor que sale tanto de los cañones, como del propio cuerpo del titán. La experiencia de los animadores no tarda en aparecer con unas escenas estáticas en las que, sin embargo, la tensión no para de crecer. El efecto volumétrico de todo lo que hay en cuadro sumado a la música, genera el efecto deseado para prepararnos emocionalmente a uno de los momentos más importantes de Eren en “Ataque a los titanes”.

Eren se castiga físicamente por todas las decisiones erróneas que ha tomado sin darse cuenta

Como si se tratara de la clama que precede a la tempestad, la mente de Eren comienza a divagar mientras observa a lo lejos a Historia. Ella será la próxima reina, la que guiará a la humanidad, y la que se merecía portar originalmente el poder que él posee. Eren se da cuenta de que en realidad ella no era la débil, sino él mismo. “Pensé que había algo especial en mí. Por eso acepté que otros soldados se sacrificaran inevitablemente por mí“. Desde que perdió a su madre, había aceptado el papel de víctima dejándose guiar por los demás sin tomar las riendas de su vida, y esquivando cualquier tipo de responsabilidad. Todo le fue dado; la destrucción de su familia, el poder de transformarse, e incluso el amor de Mikasa. “Solo los débiles piensan así“.

Al tiempo que Eren comienza a despertar de su letargo el mundo se derrumba a su alrededor. El plan inicial para acabar con Rod fracasa estrepitosamente, y los cañones no consiguen detener ni un metro de su avance. Erwin tenía claro que su estrategia tenía muchas probabilidades de fracasar. Al poco efecto de la pólvora se unen unos soldados acostumbrados más al cuerpo a cuerpo que a la distancia, y una defensa completamente improvisada. O el menos en parte. La aparición del titán por encima del muro pone en marcha el verdadero salvavidas del Cuerpo de exploración; dos cargas explosivas provistas de ganchos que sirven como bombas de relojería.

La apuesta de Erwin era un farol que no debía descubrirse hasta el último segundo

La propia fisionomía de la criatura le había dado la pista crucial al comandante. Sospechaba de que Rod llegaría con toda la parte frontal de su cuerpo desintegrada por el rozamiento con el suelo. Esto provoca que por un lado las tripas del titán se derramen como lava ardiendo sobre el interior del muro, pero por otro que su orificio más vulnerable quede totalmente expuesto. La pólvora entra en contacto con su elevada temperatura corporal, explota, y desintegra sus manos haciendo tambalear toneladas de carne. Tras el humo Eren -con un espíritu renovado al comprender su papel en el futuro de la humanidad- corre hacia Rod y le lanza varios barriles apilados de explosivos al interior de su boca. “Explotar su nuca desde dentro“, era el verdadero plan de Erwin.

La escena de apenas unos pocos segundos en la serie de dilata en el tiempo durante varios minutos poniendo una pausa al ritmo embriagadora. Pocas veces Wit había hecho un uso de las cámaras lentas tan efectiva como en este episodio. Y es que aunque Rod explota en mil pedazos, la acción no se detiene, sino que continúa en el aire con un tempo que deja espacio para saborear los pensamientos y miedos de los miembros del Cuerpo de Exploración. Levi y los demás se lanzan sobre la ciudad para fulminar los fragmentos del titán y evitar así que se regenere. Lo que nadie esperaba es que sobre las miles de personas atemorizadas apareciera el rayo dorado de luz que tanto tiempo habían estado esperando.

“Mi primera disputa familiar”. Historia toma las riendas de su vida zanjando el pasado

Ahora que había aceptado su verdadero propósito en la vida, no podía quedarse de brazos cruzados. Por cosas del destino el tajo que asesta sobre el cuerpo de su padre resulta ser el definitivo. Una gran luz baña el cielo, y por su mente pasa fugazmente la vida de Rod. En un breve carrusel de flashbacks se presentan varios personajes cruciales para el futuro de la serie de los que por el momento no se sabe nada, y se deja clara una idea que ya había estado sobrevolando el ambiente desde que el secreto de los titanes fue revelado en aquella cueva helada. Rod, al igual que Historia, había intentado terminar con la tradición del Titán Fundación, pero fracasó de la misma forma que harían sus hijos años más tarde.

Este segundo no solo sirve para que Historia zanje su pasado, sino también para que comience a mirar hacia el futuro. Cientos de personas han visto como esa chica desconocida acababa con el titán y salvaba la ciudad. La nueva reina ya no es una desconocida, ahora es la salvadora de aquellos sobre los que debe gobernar. La confianza que tanto preocupaba a Erwin nace de la forma más contundente posible; con hechos. Ya no solo se trata de hacer justicia, sino de saber adaptarse al momento histórico, y ahora parece que la humanidad por fin ve algo de esperanza en aquella que se hace llamar “La Reina del Muro”.

Una reina que se pone en pie

¿Puede seguir superándose “Ataque a los titanes”? Pese a que la amenaza ya ha sido eliminada, y a que Isayama ha dado un paso crucial para dar coherencia a su universo, la sucesión de revelaciones todavía no ha llegado a su fin. Esta tercera temporada no está contando con tanta acción como en el pasado, ni si quiera con tantos momentos memorables, sin embargo está haciendo lo que no había hecho el anime hasta ahora; dar profundidad a sus personajes. Los siguientes en subirse al escenario serán Levi y un moribundo Kenny. Ahora la verdad sobre los Ackerman tendrá que mantener el ritmo y anclar narrativamente algunos conceptos para empujar a la serie hacia su siguiente arco.


Contenido relacionado