Análisis Homefront: The Revolution

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En 2011 Kaos Studios lanzó al mercado Homefront, un título que destacaba por su curiosa premisa: los inigualables e invencibles Estados Unidos de América eran atacados por el ejército coreano, debido al impago de deudas de EEUU a Corea del Norte. Esta historia se quedó eclipsada por un juego genérico que, aunque no hacía nada realmente mal, consiguió pasar a la historia de los videojuegos como una pequeña decepción.

Tras la caída de la gran THQ la licencia pasó a manos de Crytek (creadores de Crysis), que tras un proceso algo complicado, entregó la franquicia a la desarrolladora Dambuster Studios. Así nació Homefront: The Revolution, una segunda parte que nos sitúa en un EEUU ya conquistado y sometido por los “norcos”. A pesar de que esta secuela apuntaba alto y estaba dispuesta a arriesgarse de una forma que el original no hizo, el resultado final ha quedado muy lejos de ser una revolución.

La Résistance

Lo primero que hay que destacar del título es su ambientación: nos encontramos en un país dominado y subyugado por los invasores norcoreanos, los cuales mantienen a la población civil a raya mediante abusos de poder y violencia. Aunque Homefront: The Revolution entiende que es una secuela (respetando los pilares de su antecesor), abandona la linealidad para sumergirse en un mundo abierto… poco atractivo.

HOMEFRONT THE REVOLUTION ANNOUNCE 5El mapa del juego es de un buen tamaño, dividido en distintas zonas unidas entre sí por el metro, centro de la resistencia. Las zonas se dividen según la vigilancia que haya, encontrándonos con dos tipos: las rojas, en las que no se permite la estancia de ningún civil por lo que no dudarán en disparar, y las amarillas, con un gran número de norcoreanos que vigilan las calles por las que circula la población. Esta diferencia tiene un gran impacto en el diseño de las zonas y el estado en que se encuentran, las primeras suelen ser zonas en ruinas y sin ningún tipo de cuidado en las que algunos grupos patrullan, mientras que las segundas muestran un aspecto más cuidado y organizado, además de los innumerables establecimientos militares.

Aunque logra una buena ambientación, el diseño de niveles y la jugabilidad hacen que moverse por la ciudad de Filadelfia sea una tarea algo complicada. El juego apuesta por un diseño vertical en los que entrar y subir por los edificios es esencial, mostrando los caminos con pintura u objetos azules. Pero es un sistema que parece a medio hacer, con multitud de fallos (no te coges a los salientes) y algo lioso en algunas misiones. Además, Homefront: THe Revolution te invita a moverte de forma sigilosa por las calles de la ciudad ya que las éstas están llenas de cámaras, soldados y drones buscadores que te reconocerán como rebelde. Este sistema es totalmente prescindible, ya que a partir de las 5 horas de juego podrás hacer frente a cualquier ejército que se presente enfrente tuyo (excepto en la dificultad Suicida), perdiendo ese aire de hombre buscado. Pero todo lo anterior, aunque no esté hecho a la perfección, consigue dar variedad al juego pudiendo realizar una misión de la forma que más te guste. En algunas zonas también podemos encontrar una pequeña moto que nos servirá para ir de un punto a otro, aunque no es muy realista la forma de reaccionar con el entorno y de girar.

El héroe del momento

Nuestro nombre es Brady, que tras recoger ser salvado por Walker (héroe de la resistencia), presencia el secuestro de éste lo que provoca que te elija como su mensajero. A partir de ahí, toda la resistencia te ve como el hombre que les faltaba: una máquina de matar sin miedo a plantar cara a los “norcos”. Abandonando la originalidad que presenta la premisa del juego, Homefront: The Revolution carece de un argumento atractivo… y coherente. A pesar de que al principio del juego se nos presente como el nuevo Capitán América, el título trata de dar un giro en su historia para aparentar tener trasfondo. No logra su objetivo ya que esos giros sólo se ven representados en las cinemáticas, sin afectar de ninguna forma a la jugabilidad ni a los personajes, haciendo que parezcan relleno para el juego.

A pesar de esto, el modo historia cumple. Las misiones gozan de cierta variedad: destruir, sabotear, liberar una zona… Aunque sin duda lo más llamativo es el sistema de Corazones y Mentes, un indicador de la reputación de la resistencia en una de las divisiones del mapa. Cada zona tiene distintas misiones dinámicas que van desde sabotear una radio hasta dar dinero a un mendigo, si las realizamos aumentará ese indicador lo que hará que los ciudadanos empiecen a levantarse contra los invasores. Si completamos al 100% el indicador veremos un cambio en dicha zona, pasando de un estricto control coreano a civiles atacando a soldados, grafitis, congregaciones…

El título logra divertir sobre todo durante las primeras horas de juego, cuando el sistema aún no se nota repetitivo. Además, las distintas formas de afrontar las misiones le dan más vida al título, permitiendo al jugador poner su toque personal. Las misiones secundarias en su mayoría nos ayudan a subir nuestro indicador de Corazones y Mentes, aunque en algunas zonas está como misión principal aumentarlo al 100%. En total, el modo historia se puede completar en 12 horas, aunque la dificultad le puede dar un nuevo giro al título. Es verdad que el juego no es especialmente rejugable, pero el nivel Suicida consigue transmitir una experiencia muy distinta: nos obliga a adoptar una perspectiva más estratégica y logra una sensación de ser un rebelde que de verdad está en minoría.

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El juego, además, cuenta con el Modo Resistencia. En este modo podremos realizar seis misiones independientes junto a otros tres jugadores (cuatro en total). Escogeremos entre varias profesiones, el cual podremos mejorar a medida que vayamos haciendo misiones, que marcarán nuestra habilidad de Trasfondo. El Modo Resistencia aumenta un poco la vida del título y con amigos puede tener mucho potencial, pero el número reducido de misiones puede hacer que nos cansemos pronto.

Somos un arma cargada de futuro

El fuerte del juego reside en el armamento. Variado, personalizable y letal. Disponemos de cinco armas principales: la pistola, el fusil de asalto, la escopeta, la carabina y la ballesta. Pero ahí no se quedan las cosas ya que cada arma tiene tres variantes (incluyendo las originales), por ejemplo, la ballesta podemos convertirla en un trabuco, más eficaz en cortas distancias, o en un lanzallamas, para calentar el ambiente. Esto nos permite plantearnos las misiones de mil formas distintas, eligiendo un tipo de arma según la situación. Como si lo anterior no fuese poco, también podemos comprar acoplamientos a las armas, desde miras hasta silenciador (muy recomendable este último). Todo esto hace que la armería del título pueda presumir de ser variada y divertida, ya que Homefront: The Revolution goza de una gran sensación de disparo. Se nota que nuestras armas pertenecen a la resistencia escondida, y esto es gracias a la sensación de disparo que consigue transmitirlo. Junto a todo lo anterior, encontramos cuatro tipos de objetos arrojadizos: cóctel molotov, dispositivo de pirateo, granada anti-vehículos y petardos. Y éstos también tienen tres modificaciones (podemos poner los dispositivos de pirateo en un coche teledirigido). Pero no será gratis, podrás comprar las armas nuevas con el dinero de las misiones mientras que las mejoras de las armas se compran con material especial que encontramos por el mapa.

Una herramienta que nos acompaña a lo largo del juego es nuestro teléfono móvil. En él tenemos seis aplicaciones con las que podemos ver el mapa de la ciudad, el registro de misiones, leer los mensajes que nos envían, utilizar la cámara y piratear dispositivos. Esta mecánica está muy desaprovechada, ya que excepto en un par de misiones que te obligan a marcar los enemigos o identificar a alguien con la cámara y los pirateos obligatorios, el móvil se utilizará como mapa la mayor parte del tiempo.

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Historias de Filadelfia

Homefront: The Revolution se sitúa en la ciudad de Filadelfia, un símbolo de la nación americana. El juego nos muestra una ciudad pobre y poco original, con unos edificios genéricos y poco representativos de corte obrero. Esto ayuda a empatizar con el pueblo, aunque acabarás viendo todas las zonas iguales las unas a las otras. Aunque la mayoría el juego nos permite entrar la mayoría de edificaciones, donde encontraremos secretos y objetos además de ser posibles puntos estratégicos.

El CryEngine cumple a medias su labor en este título. Por una parte, nos encontramos con un diseño artísticos pobres y poco original acompañado por unos gráficos que se quedan en normalillos. Los personajes y, sobre todo, las animaciones son robóticas y poco creíbles, esto junto a una IA que más de una vez fallará, hace que el título pierda muchísimo. Y, por otra parte, la iluminación y las armas. Homefront: The Revolution puede presumir de tener una iluminación muy lograda y bonita que consigue que las noches sean un espectáculo en el título. Las armas por su lado cuentan con un gran diseño y la variedad de las armas se transmite también en su apariencia. Los sonidos del título cumplen. Aunque la banda sonora pase desapercibida con un par de canciones que acompañan las batallas, los sonidos de las armas y las voces (está doblado y traducido al castellano) sí son de gran calidad ayudando a la ambientación del título.

HOMEFRONT THE REVOLUTION ANNOUNCE 4Tanto lo malo como lo bueno, es estropeado por una pésima optimización (al menos en PC). El juego tiene un frame-rate inestable que incluso puede cortar totalmente la experiencia. A veces simplemente es una bajada de fps (frames por segundo), pero otras el juego se pará por completo o hay zonas que el rendimiento baja en picado. Deep Silver ha realizado una actualización de Día Uno que soluciona parte de los problemas, pero no todos.

Conclusión

Homefront: The Revolution es una fiel secuela. Al igual que su antecesor, el juego no sale de los cánones propuestos por la industria respecto a los FPS. Se ve en la saga una intención de marcar un antes y un después, de ser una revolución dentro de este género que cada día cae más en la generalidad. Pero sus buenas ideas son eclipsadas por una mala realización y poco cuidado a la hora de pulir los detalles del juego. Por ejemplo, la ambientación y el extraordinario armamento están acompañadas de un argumento y guión poco trabajado que enseña a los personajes como simples NPCs sin importancia.

HOMEFRONT THE REVOLUTION ANNOUNCE 2Es cierto que éste es el debut de Dambuster Studios, y muestran potencial, pero este Homefront no va a ser el que lo demuestre. En conclusión, Homefront: The Revolution es un conjunto de fallos y malas ideas colocado encima de una buena base, lo que convierte a éste en un juego mediocre que no nos presenta nada innovador que haga que merezca la pena.


Positivo

  • El armamento es muy variado
  • La iluminación es muy buena
  • La duración es correcta

Negativo

  • El guión está mal planteado
  • El mapa es pobre y repetitivo
  • El rendimiento
  • La mala realización de la mayoría de ideas
  • La falta de originalidad del título
  • Los controles del personaje
5.5

Aceptable

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