Ataque a los Titanes y el valor de lo oculto

Presenta constantes misterios que mantienen al espectador con ganas de más

Ataque a los Titanes
 
 

“Ataque a los Titanes” regresó a nuestras unas vidas con una segunda temporada unas cuantas semanas atrás, después de 4 años de total inactividad. Lógicamente, las expectativas puestas en esta nueva entrega del afamado manga eran muy altas, y tras un par de primeros episodios un tanto flojos en cuanto a desarrollo, parece que la historia está comenzando a coger gran fuerza de nuevo. No, esto no es debido a que hayan vuelto de nuevo los duelos contra los titanes (aunque lógicamente ayuda), sino en la gran cantidad de nuevos misterios que se nos están presentando sin parar, y es que a diferencia de la mayoría de producciones tanto de anime, como series de televisión, el gran valor de “Ataque a los Titanes” reside precisamente en lo que no sabemos.

El siguiente artículo contiene múltiples spoilers*

“Lo esencial es invisible a los ojos”

Cuando te encuentras en un anime del estilo de “Ataque a los Titanes”, el primer gran atractivo que puede llamar la atención es lógicamente las escenas de acción del mismo. ¿A quién no le impresionaron la brutalidad de las batallas contra unos seres de semejante tamaño? ¿O el enfrentamiento entre dos grandes titanes, en unos duelos realmente épicos? Es lógico que sintamos gran admiración y pasión por este tipo de contenido, pero resumir lo que nos ofrece “Ataque a los Titanes” a esto, sería quedarse con la punta del iceberg.

Personalmente, lo que más me llamó la atención acerca de la historia del anime, fue el descubrimiento de que Eren podía convertirse en titán. No porque fuera el protagonista, algo que más tarde descubrimos es totalmente irrelevante para el fenómeno, sino porque con la aparición de la titán femenina, sólo se me vino un pensamiento a la cabeza: ¿qué diablos está pasando aquí? No por lo inverosímil de todo (al fin y al cabo es una obra de ciencia ficción), sino por la sorpresa de descubrir que aquello que tan temido era por la humanidad, podía ser encarnado por un ser humano cualquiera.

En la misma línea de ignorar el hecho de que el “protagonista” pueda poseer dicha habilidad, en la gran mayoría de historias, la potencial erradicación de la humanidad debido a una amenaza mayor como es en este caso, sería el tema principal de la misma, y a pesar de eso, en esta ocasión parece un tópico de poca magnitud. Es más, me suscita mucho mayor interés el ver a Ymir leer el contenido de una lata de comida (?) el cual al parecer únicamente ella puede comprender, que el estar pendiente de si alguien sobrevive o muere. Porque al fin y al cabo, lo que nos ha mostrado “Ataque a los Titanes” hasta el momento es que la muerte, en su contexto, es una trivialidad; no podemos pensar que un personaje es más relevante que otro (dentro de unos lógicos límites), y que la verdadera importancia de su todo recae sobre el misterio en torno a los titanes.

En muchos animes, como podría ser el caso de “Dragon Ball Super”, la trama gira en torno a lo que sabemos y esperamos; si somos conscientes de que en el gran Torneo del Poder en teoría hay un ser de un poder nunca antes visto, lo que más ganas tenemos de ver es cómo Goku se enfrenta a éste (lo siento Vegeta). Esta comparación puede ser un tanto forzada, ya que el tono de ambas series es bastante dispar. Sin embargo, si enfocamos una idea similar a “Tokyo Ghoul”, en este caso encontramos ciertas similitudes; durante el período de tiempo en el que Kaneki “desaparece” de la serie, son otros los que ocupan el papel principal en la obra. La historia sigue progresando, pero lo que realmente hace al espectador estar totalmente enganchado a la misma, es el momento del retorno de Kaneki, el no saber qué está haciendo, qué le está ocurriendo; en resumen, descubrir lo oculto.

Esto, a simple vista, puede parecer toda una obviedad, pero llevarlo a buen puerto no siempre es sencillo, y mucho menos en el caso de “Ataque a los Titanes”, una obra que no únicamente logra mantener ese aire de secretos, sino que además logra hacerlo manteniendo múltiples misterios a la vez. De lo más reciente que se pueda recordar, ¿qué oculta la iglesia que pueda ser mayor que el valor de la humanidad (de nuevo quitando peso a esto último)? ¿Por qué Krista es supuestamente tan relevante como para que Eren, Mikasa y el grupo “principal” deba partir inmediatamente en su búsqueda? ¿Realmente la madre de Connie se convirtió en una titán, y de ser así, por qué tiene el aspecto de un titán “estándar” en lugar de los mostrados hasta ahora por las transformaciones de Annie y Eren? Y así podríamos seguir con un largo etcétera de misterios actuales y misterios que ya han sido resueltos.




He de decir que tras 4 largos años había olvidado por completo qué fue lo que hizo de “Ataque a los Titanes” uno de los mayores fenómenos que se recuerdan en el anime moderno, pero no ha sido necesario tener que esperar demasiado para recordar ese qué. La última escena del final de la primera temporada, con un titán apareciendo dentro de un muro, es la representación perfecta de lo que ofrece este gran anime: un interrogante que crea en ti una tremenda necesidad de descubrir qué se encuentra tras éste, y cuando lo hayas descubierto, llegarás a otro gran secreto que te hará seguir expectante. Y es que como en muchos casos, en “Ataque a los Titanes” lo verdaderamente importante no está en lo que uno sabe, sino en lo que desconoce.


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