Crítica de la segunda temporada de Jessica Jones: Ser o no ser un héroe

Marvel’s Jessica Jones

A espera de Temporada 3

Crítica de la segunda temporada de Jessica Jones: Ser o no ser un héroe

La heroína se enfrenta a sí misma y a su pasado en una segunda temporada con menos fuerza que la primera

Crítica de la segunda temporada de Jessica Jones: Ser o no ser un héroe
 

¿Por qué funciona la fórmula Marvel de Neflix? A esa pregunta lleva varios años intentando responder la compañía tras haber construido casi sin darse cuenta, todo un universo ficticio en la televisión. Los inicios de este mundo de superhéroes sin grandes heroicidades comenzó de manera clásica con “Daredevil”, pero según fueron pasando las series por el catálogo, el estilo fue variando hacia un intento de escape del género. Guionistas provenientes de televisión, y unos presupuestos al nivel del medio, provocaron que los poderes fueran dejando paso a las personas, y tras comprobar el buen funcionamiento que dio esto el pasado año con “The Punisher”, Netflix parece que sigue intentando afinar la técnica con la segunda temporada de “Jessica Jones”.

Valorada como una de las mejores series de Marvel, la serie protagonizada por Krysten Ritter se logró hacer un hueco en el corazón de los fans gracias a su personalidad y especialmente a un villano que todavía sigue dando de qué hablar. En esta ocasión Netflix deshecha lo segundo para enfatizar en lo primero con un estilo que quizás no convenza a todo el mundo. Melissa Rosenberg es la showrunner que vuelve a firmar estos nuevos episodios poniendo en relieve la importancia de la protagonista por encima de todo lo demás. Y es que tras la desaparición de Kilgrave, ahora toda la atención se centra en Jessica Jones, con una historia que la enfrentará a sí misma, y la pondrá frente a una realidad incómoda.


Esta crítica ha sido redactada en base al visionado de los primeros cinco episodios provistos por Netflix España. La temporada completa se estrenará el próximo 8 de marzo.


En esta segunda temporada el tono de cine noir y las tramas detectivescas se mantienen. Esa es la esencia de la personalidad de Jessica, y eso es lo que se exprime hasta ocupar la primera capa de profundidad de la historia que nos presentan.  Tras haber participado en un equipo de superhéroes como es The Defenders, ahora ella debe intentar seguir su camino sin olvidar sus orígenes. La dinámica de la búsqueda de identidad, del ser o no un superhéroe, es el pilar central de los nuevos episodios, y aunque temáticamente está directamente relacionado con el crossover del año pasado, la trama no precisa haber visto la serie para seguir bien los nuevos acontecimientos. Todo está más enfocado a crear un universo propio dentro de la continuidad de la propia serie, dando consecuencias a lo sucedido en la primera temporada.

Si Jessica sigue siendo Jessica, entonces ¿qué novedades hay? Rosenberg utiliza el mismo esquema construido el pasado 2015 para mover las fichas dentro del tablero. Personajes que ya vimos en la primera temporada aquí cobran un nuevo papel, y pasan incuso a ser casi igual de protagonistas que la propia Jessica Jones. Es en concreto la periodista Patsy Walker (Rachael Taylor) la que se convierte en la compañera constante de la heroína durante toda la segunda temporada. Es evidente que Netflix ya tiene en el horizonte la idea de convertir a este personaje en la famosa Hellcat, y aquí vamos viendo cómo se fragua su personalidad, y como la dinámica con Jessica conforma un dúo perfecto.

Otro que también gana bastante protagonismo es Malcome Dulcasse (Erka Darville), quien ahora toma el rol de ayudante de Jessica en la oficina, pero que debido al carácter de su compañero, termina convirtiéndose en la tercera pata de la mesa. Sus apariciones ayudan a hacer evolucionar los nuevos casos, y se intuye cierta dinámica entre ellos que podría desarollarse de cara a la segunda mitad de la temporada. Es el sustituto que necesitaba la serie ante la marcha de Luke Cage (Mike Colter). El resto de personajes tienen una participación algo menos importante, y en el mejor de los casos logran hacerse con el protagonismo en determinados episodios. No obstante, a quién sigue echándose en falta es al villano.

Sí, Kilgrave ya no está (no al menos durante los primeros episodios), y la showrunner ha intentado suplir eso con la exploración interna de la propia protagonista. Sin embargo, esa estrategia termina haciéndose ciertamente pesada tras varios episodios, y cuando parece que la trama se aproxima a su nudo, es cuando más se nota la ausencia de un antagonista. La idea de incluir una organización malvada como Macguffin para el posible giro final es algo que ya hemos visto en muchas ocasiones, y que aquí solo consigue distraer sin llevarnos a ningún punto en concreto.

A pesar de todo “Jessica Jones” sigue funcionando. Sus escenas de acción todavía portan la buena factura, y el buen hacer de Netflix consigue que cada golpe de la detective se sienta increíblemente poderoso. Tanto las secuencias como los planos ayudan a generar este estilo de cine noir que le sienta tan bien a la marca, y que sigue haciendo de su visionado algo muy disfrutable. En esta ocasión ya no está presente el factor sorpresa que atrajo a tanta gente en la primera temporada, pero todo apunta a que los nuevos episodios lograran afianzar a una heroína de carácter único y portadora una lucha interna que promete dar que hablar. ¿Merece la pena esta segunda temporada de “Jessica Jones”? Sin duda alguna.


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