Crítica del episodio 61 de My Hero Academia: Vuela alto orgullo

My Hero Academia

Crítica del episodio 61 de My Hero Academia: Vuela alto orgullo

La tensión explota en un festival de emociones, planos absorbentes, y una resolución que quita el aliento

Crítica del episodio 61 de My Hero Academia: Vuela alto orgullo
 

Los caminos se vuelven a cruzar por segunda vez. Aunque durante esta tercera temporada de “My Hero Academia” tanto Bakugo como Deku han discurrido por experiencias completamente distintas, sus objetivos continuaban siendo los mismos. El odio recíproco que existía entre ellos no dejó de crecer ni si quiera cuando se enfrentaron por primera vez, ni siquiera cuando All Might decidió colgar los guantes. Ambos por motivos distintos, pero en el fondo por un mismo sentimiento. Sin embargo, a pesar de que el incendio parecía controlado, las chispas volvían a saltar después de que el misterio del One For All saliera a la luz, de que Kacchan entendiese que su rival estaba haciendo trampas.

¿Qué parte de ti convenció a All Might?” A primera vista el reto que le lanza Bakugo a Deku se asemeja a una de las muchas exaltaciones de ego que tanto definen el carácter del héroe rubio, algo que si bien volvía a estar detrás del motivo en esta ocasión, contaba con una gran diferencia. Bakugo se ha cansado de cargar con los remordimientos y el resentimiento que estaban pudriendo su alma, y ahora decidía actuar. La realidad puede tomar muchas formas dependiendo del punto de vista desde el que se observe, y en el caso de Kacchan los astros se habían alineado para que viera a Midoriya como un tramposo. Si ambos habían comenzado desde la misma línea de salida ¿por qué su ídolo había desequilibrado la balanza?

Se acabó huir

Este episodio 61 llegaba con el gran atractivo de volver a ver a los dos protagonistas enfrentarse, y Bones sabe corresponder a las expectativas con uno de los trabajos más destacados en animación de todo el año. No obstante, no es eso lo más reseñable esta semana. Lo realmente meritorio es la sensación de tensión que consiguen generar en el ambiente gracias a las frases lapidarias, los primeros planos, y el dramatismo exacerbado de algunos de los momentos pico del episodio. Un cóctel explosivo destinado a elevar “My Hero Academia” a un nuevo nivel de calidad, pero especialmente enfocado en hacer evolucionar a sus personajes. Y es que Deku y Kacchan crecen más aquí que en las últimas veinte semanas.

Se percibe la intencionalidad del estudio en el planteamiento mismo del combate. No se trata de luchar por luchar, sino de comprender. De intentar descifrar a ese personaje tan odiado por los fans, pero al mismo tiempo complejo. Alguien capaz de sacrificarlo todo por sus amigos, pero también dispuesto a sacrificarse a sí mismo antes que aceptar el fracaso. El orgullo, y la falta de autoestima asfixian a Bakugo. “Siempre estabas pegado a mí“. De las palabras ambos pasan a la acción, dando inicio a un intercambio de golpes muy medidos; el uno conoce al otro mejor de lo que se conoce a sí mismo. Horikoshi creó a los dos personajes de manera conjunta, dando sentido a la existencia de uno mediante la existencia del otro.

Midoriya pone a prueba su Full Cowling

El discurso inicial de Bakugo y su fuerza al entrar en combate no consiguen en un primer momento generar reacción en Deku. Intenta tenderle la mano en varias ocasiones pero es rechazado. No ataca, solo se defiende esperando que pase el temporal de largo como tantas veces ha hecho en el pasado. Pronto comienza a entender que eso no ocurrirá en esta ocasión, que los sentimientos de su rival han florecido y no volverán a esconderse en su interior. Mientras procesa la información, Bakugo se va derrumbando más y más. No entiende por qué su “héroe” ayudó a alguien tan débil como Midoriya, pero no le ayudó a él. Escarbando entre sentimientos llega al origen de todo. “All Might ha desaparecido por mi culpa, porque no pude protegerle“.

Algo en ese instante hace “click” dentro de Deku, y comienza a entenderlo todo. En un principio no estaba dispuesto a meterse en una pelea sin sentido, pero al fin comprende que no se trata de la pelea, ni de quien pierda o gane. “Soy el único que puede aceptar sus sentimientos“. Tras años de miradas de odio, y evasivas, por fin estaban enfrentando sentimientos, y no podía desaprovechar la ocasión. Él también tiene muchas cosas que decirle, y el lenguaje que utilizan no es otro que el de los golpes. Bones se desata y comienza una de las coreografías más espectaculares no solo de esta temporada -ahí queda el combate contra Muscular– sino de toda la serie.

Yutaka Nakamura hace gala de su habilidad con la velocidad

El objetivo de cualquier discusión pasa por intentar sacrificar ideas y orgullo para llegar a un punto intermedio con el interlocutor. En este caso más que preguntas y respuestas, nos encontramos con una batería de acusaciones que no parecen tener fin. Sí, el odio es recíproco. “Me menosprecias“. Bakugo veía la actitud de Deku hacia él como un gesto de soberbia, algo que se vio agravado cuando descubrió que All Might no le había elegido a él, al más débil de los dos. O al menos así era desde su perspectiva. “Te seguía porque te admiraba“. Midoriya veía el conflicto desde la otra cara de la moneda.

Los golpes comienzan a hacer mella en el físico de los dos, pero sus orgullos siguen intactos. “Quiero vencerte más de lo que quiero salvarte“. La venda empieza a caerse de los ojos, y la tensión termina de explotar. Los dos chocan en el aire, y aunque Bakugo es capaz de bloquear el Full Cowling sin problemas, el Smash simultáneo de Deku le golpe en el rostro. ¿No es suficiente? La respuesta no es un paso hacia atrás, sino otro hacia adelante; Kacchan responde con un contraataque simultáneo que le termina dando la victoria. Un triunfo que desde el principio no tenía valor, porque no era ese el motivo por el que combatían. El verdadero causante del conflicto entonces aparece en escena.

¿Quién ha ganado y quién ha perdido?

All Might llevaba tiempo observando cómo sus dos alumnos combatían por su respeto y admiración, y se daba cuenta de todos los errores que había cometido. Hasta ahora no había considerado a Bakugo como un pupilo directo, y eso terminó generando envidia. “¿Por qué le elegiste a él?“, pregunta Kacchan. La respuesta que recibe confirma sus sospechas. “Porque era impotente pero más heroico que nadie“. All Might intenta el contacto físico, pero él lo rechaza desnudando su corazón por primera vez en toda la serie. Confesando que también se siente débil y desamparado. A pesar de ser completamente opuestos en carácter, y de haber tomado caminos distintos, los dos comparten la misma meta.

Midoriya y Bakugo intentan ser héroes y para ello deben encontrar la justicia. Sin embargo, tal y como explica All Might, el primero lo consigue dándose nunca por vencido, nunca rindiéndose, mientras que el segundo lo intenta siempre pensando en la victoria. Son dos formas de ver el mundo distintas pero no contrarias. Sí, es cierto que esa es la razón por la que se odian, pero al mismo tiempo es el motivo por el que se han convertido en rivales y compañeros de camino. Las palabras del último Símbolo de la Paz logran calmar la situación y convertir una relación tóxica en un enfrentamiento sano.

Bakugo promete mantener en secreto el funcionamiento del One For All y el ritual de traspaso, y a cambio All Might le cuenta todo lo que todavía no sabe del misterioso Kosei. “My Hero Academia” se libra de una de sus tareas pendientes más importantes, para poder mirar hacia el futuro con unos personajes cada vez más asentados en el corazón de los espectadores. La tercera temporada está dando sus últimos coletazos, y dejando en la memoria unas perlas que reafirman semana a semana la autenticidad de un anime único en un género en el que todo parecía ya inventado.


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