Crítica de El Continental – Un cóctel distópico que no funciona en casi nada

Se estrenó ayer con bajos datos de audiencia

Crítica de El Continental – Un cóctel distópico que no funciona en casi nada
 

El Continental” va a ser una serie muy criticada en España debido a su parecido, innegable, con “Peaky Blinders“: tenemos construcción de personajes e incluso planos idénticos a la ficción inglesa, por lo que una parte de los espectadores no verán en “El Continental” más que una burda copia. No les quitamos la razón, pero sí queremos ver más allá: ayer se estrenó su primer episodio con un bajo dato de audiencia (10,4% de share y 1,5 millones de espectadores) y hemos querido traeros una crítica sensata que vea más allá de esto.

Para empezar, la ficción es un paso adelante en cuanto a representación de una época que, por otro lado, nunca ha existido en España: los años 20 no han sido así en nuestro territorio. Esta revolución industrial que se nos deja intuir en el escenario que aparece en la serie se llevó en zonas británicas, como muestra “Peaky Blinders“, pero no en nuestro territorio. Quizás este es uno de sus principales errores, o uno de sus principales aciertos. Nos explicamos: estamos ante una distopía de cómo podría haber sido nuestro país de haber vivido un cambio industrial como el mencionado. Es un elemento utilizado en otras ficciones como “The High Man in the Castle“, pero quizás el problema está en situar de forma fallida esta premisa.

No se nos revela en ningún momento que la España mostrada es una distopía, por lo que el espectador se enfrenta a una representación de los años 20 que no concuerda con la realidad. Eso sí, en lo técnico y artístico, es una ficción que funciona, y muy bien. Un paso adelante en la construcción histórica que sorprende en lo visual. Se aleja del cartón piedra (que lo hay, pero no se nota) para ofrecernos escenarios complejos, bien diseñados y una fotografía que le acompaña. Frank Ariza quizás no cuida la historia y la narración como apuntaremos a continuación, pero sí lo visual. Ya se apreció en “Dreamland” y en “Perdóname Señor”.

Por otro lado, no queremos acabar esta disertación sobre la distopía sin mencionar otras dos series que, en parte, tienen este elemento en común: “Las Chicas del Cable” y “Velvet”; sobre todo esta última, juega con la representación de una España histórica que no existió para tomarse muchas licencias creativas que funcionan a la hora de poner sobre pantalla una historia interesante.

Pero la pregunta es: ¿esta historia funciona? A medias. Hay escenas inconexas, que no parecen tener relación aparente entre ellas. Hay un grave error de seguimiento que esperemos mejore con los próximos episodios. En cambio, la trama es interesante: un mundo de mafiosos en una España más británica que propia, con unos personajes con un pasado oscuro y que se verán afectados por él. El problema llega cuando los actores no acompañan: Álex García parece empeñado en imitar al protagonista de “Peaky Blinders“; Michelle Jenner está sobreactuada, algo que logró contener en “Isabel” (sobre todo en la segunda y tercera temporada) pero no aquí, y los secundarios no están a la altura. Muy arquetípicos y con poca profundidad narrativa.

Incluso Raúl Arévalo, que es uno de los mejores actores que tiene la serie, se ve afectado por una mala dirección de interpretación. Sorprende también que otros dos grandes nombres como Alexandra Jiménez y Antonio de la Torre se malgasten en una única escena para no aparecer más, por propias exigencias del guion. Y es que otro problema es contar con intérpretes de categoría y no aprovecharlos. ¿Tiene parte de culpa el propio ritmo narrativo y caracterización de los personajes? Puede.

Para terminar, sí alabamos la planificación de la serie: con ritmo, cada plano se sucede con bastante elegancia. Hay mucho movimiento de cámara: es decir, en pocos momentos está quieta. Y hay planos muy ambiciosos que, eso sí, algunos de ellos provienen de, también, “Peaky Blinders“. Por lo tanto, estamos en una buena serie en el plano técnico y artístico de la ambientación, pero que falla bastante en la historia (que no es mala, pero está mal contada) y en los personajes. Gustará a aquellos que gocen de la acción, por que la hay en grandes dosis, y sufrirán aquellos que odian ver cómo premisas de otras series internacionales se “españolizan” en nuestra ficción.


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