Análisis Slime Rancher

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Juegos como Harvest Moon, Stardew Valley y Farming Simulator han afianzado, sin lugar a adversarlo, una realidad dentro del videojuego: ser granjero puede ser demasiado, demasiado adictivo. La variante ranchera del género de simulaciones se ha vuelto más común con el paso de los años, y propuestas como las anteriormente mencionadas han logrado conciliar los intereses tanto de asiduos a la industria como a jugadores más casuales. Y es que, a través de respectivos giros en la fórmula, han logrado que sus propuestas sean completamente diferentes al sinfín de posibilidades existentes en el mercado, hito que ha replicado Slime Rancher, el título de Monomi Park que, si bien posee notables errores, se alza como un representante ciertamente entretenido y disfrutable.

Una propuesta de gestión familiarmente particular

Al igual que las producciones previamente nombradas, la travesía que aquí nos reúne, sin lugar a dudas, forma parte de una muy específica filosofía de videojuego, razón por la que comparten realidades como la construcción de estructuras, la expansión de nuestra propiedad, la cosecha de alimentos, la manutención de…’animales‘ y diversas cuestiones que caracterizan a esta rama de la gestión. Debido a esto, queda claro a qué legado responde la obra, sin embargo, como bien veremos más adelante, lleva a cabalidad diversas transformaciones que deslindan su propuesta de otros homólogos, haciendo que se sienta tan familiar como singular.

Aun así, en donde sí genera directas e inconfundibles reminiscencias de sus símiles es en la adicción que supone. Es posible durar días in-game realizando la misma acción una y otra vez y, más allá de ello, será difícil percatarse de que ya han transcurrido 5 horas reales desde que has estado dentro de Lejana, Lejana Pradera, el universo donde se desenvuelve la aventura. La inherencia que lo abraza se nota enfáticamente y el estudio la abraza con todo fervor, no obstante, ambos caminos se separan cuando la temática, en lugar de la tradicional homologación de la realidad, se centra en slimes, babosas adorables y variadas que se erigen como las principales protagonistas de la travesía.

Para ser más precisos, en este mundo no seremos solo granjeros; particularmente, seremos rancheros de slimes. Estos, a su vez, son ampliamente buscados en la galaxia debido a los plorts sus desechos-, elementos de alto valor en el mercado espacial. Para lograr que los produzcan, hemos de alimentarlos con los respectivos rubros que soliciten, ya que hallaremos slimes que, por ejemplo, sólo comen carne, otros fruta y otros vegetales, aunque muchos estarán dispuestos a engullir lo que se les aviente. Asimismo, cada limo no sólo cuenta con su propia dieta sino que, además, poseen características únicas: rosados, atigrados, rocosos, ígneos, luminosos… La variedad de razas que existe en el juego es amplia, y esta se ve exponenciada cuando todos estos fenotipos pueden combinarse si ingieren plorts en lugar de comida, dando lugar a híbridos que ni Gregor Mendel podría haber soñado como slimes rosados y rocosos, rocosos y luminosos y demás fusiones.

Esto es importante de destacar, no sólo porque descubrir nuevas clases de slimes es muy entretenido sino porque el valor de los plorts varía según su procedencia. En nuestro rancho, contaremos con acceso a un mercado interestelar en el que se cotiza el precio de los excrementos al estilo de bolsa, por lo que su valor puede ascender o descender de manera constante. Entonces, nuestra principal vía para adquirir Newbucksla moneda del juego– es capturando slimes por medio de nuestra arma-aspiradora, luego construyendo corrales para que no se escapen y, en último lugar, alimentándolos en pos de obtener plorts. En último lugar, esta utilidad se destina a invertir las ganancias en menesteres como nuevas estructuras, mejoras para nuestra protagonistamás puntos de vida, más puntos de aguante, más capacidad de carga, un jetpack…– e, inclusive, decoraciones a nuestra granja, siendo este último punto uno digno de agradecer ya que funciona como un gran incentivo e indicador de progresión.

Por otra parte, en lo que a la administración respecta, comenzaremos con una relativamente reducida parcela, no obstante, tendremos a nuestra disposición la posibilidad de expandir nuestros confines territorialesy simultáneamente, abrir el mapa– al invertir Newbucks. Esto será imperiosamente necesario ya que, de manera sostenida, nuestra granja irá creciendo, y será necesario adaptarnos a las condiciones. De igual modo, cada una de las estructuras que se pueden construir –corrales, silos para almacenar objetos, sembradíos de comida…– cuentan con sus respectivas mejoras. Elevar los muros para evitar el escape de las babosas, producir riego para incrementar la velocidad de crecimiento de los alimentos y aumentar la capacidad de almacenamiento son algunas de las más básicas pero, conforme vayamos avanzando, veremos mejoras más específicasaunque limitadas en número– para que nuestra granja se adecue a las necesidades y problemáticas que presentan nuestras criaturas.

Fusionando géneros: simulador de granjas, FPS y juego de aventuras

Uno de los aspectos que causa que Slime Rancher se sienta diferente es la combinación de géneros. Como bien habrán podido discernir de las imágenes anexadas a lo largo del escrito, no se trata de un título en perspectiva isométrica sino que, en cambio, nuestro rol lo desenvolvemos en primera persona. De la mano de una pistola que absorbe todo a su paso, viajaremos a lo largo del extenso mapa en búsqueda de, esencialmente, nuevos slimes y alimentos para traer al rancho, pero el juego también tiene enemigos. En este caso, no nos referimos a los limos que se tornan agresivos por estar hambrientos sino, específicamente, por los que están cubiertos de alquitrán. Estos surgen cuando se juntan tres tipos distintos de plorts en una misma babosa, y su principal objetivo será acabar con todos sus congéneres presentes, además de nosotros. Destruirlos será tan sencillo como dispararles con agua mas, si atacan nuestra granja mientras nosotros no estamos –o, directamente, se transforman dentro de ella-, los daños serán catastróficos, por lo que tendremos que ser muy cautelosos al momento de configurar nuestras expediciones.

En términos complementarios, y en la línea de lo últimamente mencionado, la sensación de aventura está siempre presente. Además de que debemos embarcarnos en excursiones para desbloquear el mapa y, por consiguiente, nuevos slimes que reporten plorts de mayores beneficios, la libertad que nos confiere el juego apenas comenzamos es de estimables dimensiones, por lo que podremos empezar a deambular por ahí rápidamente. Aunque las divisiones del territorio están bloqueadas en un principio, ir descubriendo paulatinamente nuevas razas y nuevos biomas resulta encantador, y otorga una verdadera sensación de estar explorando un contexto inédito. Ver cómo los slimes se relacionan, cómo escapan de los alquitranes y cómo buscan su alimento y se transforman sin necesidad de que nosotros influyamos es asombroso; el ecosistema está vivo. Una lástima, por ende, que el apartado argumental haya quedado relegado a una consideración anecdótica pues, más allá de correos y mensajes esparcidos por todo el mapa del antiguo propietario de Lejana, Lejana Pradera, no hay verdadero interés en seguir una historia, en especial porque estaremos muy enfocados en la jugabilidad.

Esclavo de su idiosincrasia

Aunque la premisa y ejecución del proyecto de Monomi Park es atractiva, divierte y funciona, sus fallos son de gran magnitud. Por cada punto positivo que presenta la obra, uno negativo se coloca a su nivel para hacerle frente. La mayor parte de estos inconvenientes surgen de la propia herencia que le atañe, conllevando así ineludibles cuestiones como la monotonía por la repetición de acciones –la mecánica del farmeo, tan adictiva como tediosa a la postre-. Y es que, cuando afirmamos que hay un antagonismo a cada proeza, no hacemos a una referencia vaga de que existen puntos negativos sino de que, realmente, todo más tiene su menos.

Establecemos de antemano que, aunque por poco, lo positivo se estima más que lo negativo. Sin embargo, precisamos: la libertad del juego se agradece pero, en un principio, las indicaciones sobre nuestro objetivo global son nulas, por lo que seguir el rastro del escueto argumento es complicado; aunque es el principal motor de su adicción, el grinding culmina por ser su verdugo; las estructuras son excesivamente limitadas, y no existe una curva de progresión adecuada hasta descubrir los nuevos elementos del final del juego; y, en último lugar, mecánicamente se estanca, por lo que nuestras actividades nunca evolucionan y son, esencialmente, siempre las mismas.

Lo variopinto como sinónimo de su arte

Tal y como pudieron constatar que es un FPS, simultáneamente es igual de sencillo comprobar que su apartado artístico es colorido en magna medida. Ahí se encuentra uno de los principales atractivos de la obra, pues su universo no sólo se siente vivo sino que, al mismo tiempo, se ve vivo. Múltiples biomas, slimes de diferentes composiciones, personalización al rancho y un diseño estético general adorable y bien acabado son los cimientos de una faceta visual encantadora, cuyas únicas trabas podrían ser texturas de dudosa calidad y, en un sentido tecnológico, bajones en los fotogramas pero, de ahí en más, digno de elogios.

Tan imperfecto como disfrutable

Slime Rancher pertenece a un género no apto para todo público y, asimismo, padece de muchos errores. Se vuelve aburrido, su variante de gestión es de corto alcance, tiene dificultades al encaminar al jugador, el número de actividades a llevar a cabo es limitada… En general, peca de combinar tantos géneros, en especial por no realzar esfuerzos en ninguno.

A pesar de ello, su debilidad es también su fortaleza y, aunque sorprenda, todo lo malo trabaja en pos de lo bueno. La filosofía del farmeo es aburrida, pero muy adictiva; la gestión es escasa, pero la suficiente para hacernos sentir un ranchero en tierra de nadie; no sabemos a dónde ir, pero disfrutamos de deambular; nos encanta repetir lo mismo una y otra vez… En general, goza de combinar tantos géneros, en especial por diversificar esfuerzos en todos.


Positivo

  • Es adictivo en increíble aunque fugaz medida
  • Su temática es singular y atractiva
  • Existe una agradable sensación de libertad
  • El ecosistema del juego se siente vivo gracias a su variedad de especímenes y naturalidad
  • Abarca el género de la gestión desde una perspectiva particular
  • Su diseño estético es llamativo y variopinto

Negativo

  • Su contenido argumental es anecdótico
  • La diversidad de estructuras para construir es muy limitada
  • Su diseño no permite inferir los pasos lógicos a seguir
  • Pese a que forma parte de su idiosincrasia, el farmeo está notoriamente arraigado
  • Pasado el umbral de la decena de horas, la falta de diversidad de actividades resulta en el tedio
  • La banda sonora se torna monótona rápidamente
7.5

Bueno

Política de puntuación

Ronald Goncalves
Redactor de artículos y análisis de dudosa calidad. Objetivo a tiempo completo, subjetivo a tiempo parcial. Asiduo al medio interactivo por su capacidad de hacernos vivir las historias, no contarlas. Joven venezolano amante de los RPG's que busca cooperar en la evolución de un medio en pañales.