¿Es correcto el camino que está siguiendo PlayStation 4?

¿Es correcto el camino que está siguiendo PlayStation 4?
 

Tras la vitoreada llegada de Bloodborne, muchos han sido los jugadores que se han replanteado el futuro de PlayStation 4. Por un lado, la inmensa mayoría ve Bloodborne como el heraldo de un gran futuro para la consola, otros, por el contrario, siguen arraigados al pesimismo visto el catálogo de PlayStation 4, por lo general, exento de calidad. Nadie puede cuestionar el potencial que ha alcanzado Bloodborne, un juego con gran repercusión mediática que ya ha encandilado a cientos de miles de jugadores. Si lo cotejamos con, por ejemplo, The Order 1886, el juego más controvertido de la consola, Bloodborne no tuvo tantos recursos publicitarios ni tanta propaganda que focalizara nuestra atención en él, pero contaba con un equipo cuya saga engendrada la pasada generación era una rúbrica de calidad. ¿La expectativa incide en la visión del juego? Mucho, y quizás ese sea el principal problema de Sony.

Allá por febrero de 2013 empezaron a emerger los primeros datos técnicos de la nueva consola de Sony, la evolución respecto a su predecesora era pasmosa debido a sus 8 gigas de RAM y su procesador de 8 núcleos. Muchos juegos se quedaron en el tintero la pasada generación y PlayStation 4 podría recibirlos con sus inherentes mejoras gráficas y su acrecentada calidad general, o eso pensábamos.

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Echemos un vistazo a través del catálogo de la consola. Evidentemente hay juegos que rezuman calidad y cuya optimización gráfica asegura una travesía por la nueva generación, entre ellos destacan Infamous Second Son, Bloodborne o, The Order -que no es mal juego, oye-. Pero si seguimos escrutando la lista, ¿qué encontramos? Remasterizaciones. Refritos que, por alguna extraña razón, avalan un éxito casi rotundo. Estas ediciones suelen recopilar sagas enteras con mejoras anodinas que, al parecer, justifican su éxito. Y aquí radica uno de los principales problemas de la consola: el estancamiento en remakes que siguen cosechando ventas y financiando más remasterizaciones entrando, así, en un bucle del cual, nosotros los jugadores, tendremos que aprender a salir o, por el contrario, convivir. ¿Qué pasa con el triunfo de esta fórmula? Que obstruye el potencial de la consola. Cabe mencionar que hay juegos en desarrollo que prometen exprimir lo máximo posible las capacidades de PlayStation 4, como Uncharted 4 que se ha retrasado para garantizar una experiencia única y atronadora. Pero la frecuencia de lanzamientos importantes se ha reducido considerablemente respecto la generación pasada, y el éxito comercial de las remasterizaciones no ayuda a acelerar el proceso de gestación de grandes juegos.

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Otro dato que destacó, para bien o para mal, fue la exigencia de adquirir el servicio PlayStation Plus para poder jugar al modo multijugador en la mayoría de juegos, hecho que desató inevitables comparaciones con el rival natural de Sony, Microsoft. Esta característica nos obligaba a gastarnos unos 50 euros anuales para poder gozar del modo online en muchos juegos, pero también acarreaba beneficios. Lo primero que pensaron los jugadores fue que, debida a esta inversión, los servidores de Sony serían más estables y no tan susceptibles de errar, circunstancia que lastraba partidas en PlayStation 3. Además, heredado de PlayStation 3, ser suscriptores de este servicio nos proporciona una serie de juegos mensuales gratis que permanecen activos mientras sigamos suscritos al servicio. Durante los primeros compases de la consola era comprensible la índole de los juegos ofrecidos, siendo estos, generalmente, independientes. Conforme progresaba la consola y avanzaba el tiempo los usuarios anhelaban juegos triple A, como los que oferta PlayStation 3, pero estos no llegan. Sony prometió grandes producciones pero, para escatimar gastos, se ha obcecado en ofrecer juegos independientes -algunos son obras de arte, no lo niego- excluyendo, así, el tipo de juegos que ansían los jugadores. Esto está crispando al colectivo inscrito a este servicio que, obligados a pagar mensual o anualmente, no reciben las recompensas demandadas, aunque sí gozan de unos servidores más estabilizados, por lo general.

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Y digo por lo general porque la compañía no ha reforzado su seguridad. Entiendo que esto pueda ser ajeno al servicio, pero parte de la ingente cantidad de dinero que atesoran con las suscripciones podrían invertirlo en blindar la seguridad de los servidores para garantizar la confidencialidad de los usuarios que depositan su confianza en ellos. Hace unos años, PlayStation 3 recibió un virulento ataque hacker que violó la privacidad de cientos de usuarios vinculados a la consola. Esta contrariedad supuso un mantenimiento muy demorado de los servidores hasta que resolvieran el problema. Una vez todo solventado, Sony auguró una máxima seguridad de cara al futuro, y así fue… hasta hace unas semanas. El último ataque no fue exclusivo de Sony, ya que su competidora, Microsoft, también se vio en el percal. Aunque las consecuencias no fueron tan devastadoras esto se compensó con ataques más frecuentes. Una vez todo normalizado, los usuarios esperaron ansiosos sus recompensas, y las obtuvieron. Las recompensas resultaron ser un pretexto para enriquecerse la misma compañía de una forma “menos descarada” ofreciendo descuentos del 10% unos días concretos y una suscripción al servicio Plus durante un mes, toda una compensación, oye. Este pequeño desliz, de ambas compañías, enardeció el enfado de los acérrimos de Sony y empezó a cabrear a los usuarios de Microsoft. Cabe mencionar que los hackers se han empeñado en atacar, sobre todo, a Sony, y la compañía se defiende a duras penas, pero también es cierto que podrían invertir un poco más en seguridad para tranquilizar y recomponer la confianza de los usuarios.

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Pero no todo es negativo, faltaría más. He destacado los factores más perniciosos porque necesitan enmendarlos si quieren que la consola progrese adecuadamente, como en la escuela. PlayStation 4 es una gran consola, y esto es algo inequívoco. Durante la breve estancia que lleva con nosotros ha demostrado que entiende de calidad y que puede proyectar, cara el futuro, grandes juegos. Todos coincidimos en que falta algún diferenciador más prominente en su catálogo de PlayStation Plus, pero esto no refuta la calidad de los juegos independientes que ofrece el servicio. Por otro lado, como he dicho al principio, Bloodborne y The Order 1886 son arquetipos de la calidad que puede alcanzar la consola. The Order es un juego muy apresurado y falto de innovación, pero a nivel ténico es apabullante, y Bloodborne es increíble en todas sus vertientes. Menciono especialmente estos dos porque han sido los últimos lanzamientos destacados. Aunque la seguridad de Sony no sea especialmente fiable, la compañía ha demostrado preocuparse por sus usuarios con actualizaciones amoldadas a petición popular, y la manutención de sus servidores garantiza una estabilidad bastante precisa en las partidas multijugador.

En general, la consola está tomando derroteros algo precipitados pero, poco a poco, va demostrándonos su calidad. Aunque requiera mejorar algunos aspectos, a nivel global se está orientando por el buen camino, pero necesitará enmendar sus errores para no flaquear y avocarse al fracaso en una industria muy competitiva. ¿Qué opináis vosotros, jugones?


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