Crítica del episodio 3×10 de Ataque a los titanes: En busca del ikigai

Ataque a los titanes

Crítica del episodio 3×10 de Ataque a los titanes: En busca del ikigai

Kenny se destripó a sí mismo

Crítica del episodio 3×10 de Ataque a los titanes: En busca del ikigai
 

Todos los caminos tiene un final, y la tercera temporada de “Ataque a los titanes” está sabiendo cerrar algunos de los suyos con solvencia. Mientras las dos pasadas temporadas sirvieron para presentar el universo de Isayama, y plantear el problema de la humanidad, los 10 últimos episodios han comenzado a dar las soluciones para una situación que parecía insalvable. El secreto de los Reiss abre un abanico de posibilidades que parece arrojar algo de esperanza para aquellos que todavía pueden recibirla. Kenny, quien conocía la fórmula de la salvación desde hacía años, perdió su oportunidad de entender, y es solo mirando al pasado en el lecho de muerte, cuando despierta de la cruel cosmovisión que la sociedad insertó en él.

El episodio de esta semana deja de lado la acción por completo para regresar de nuevo al ritmo más pausado del que intentaba huir el mangaka a comienzos de temporada. Cambio lógico y necesario para introducir el gran torrente de información sobre Kenny, el personaje más carismático pero desconocido que había sido presentado este año. Durante los primeros episodios se esbozó una personalidad que resultaba ser nada más que la punta del iceberg. Wit Studio pone remedio a esto con dándole un desarrollo y trasfondo con más recorrido que incluso algunos protagonistas. Dicen que justo antes de morir repasas los momentos más importantes de tu vida, y “Amigos” se detiene en saborear el pasado de alguien que no vivió, luchó por no morir.

Uri fue la primera persona que desafió el pensamiento vital de Kenny

Nunca hubiera imaginado que en este mundo existía más fuerte que yo“. Con esas palabras Kenny resume lo que fue su filosofía de vida. Conocer a Uri, el hermano de Rod, cambió por completo su forma de existir. Hasta ese momento siempre había creído en la ley del más fuerte, sin embargo conoció a la persona más poderos de toda la humanidad, y entendió que estaba equivocado. Uri no era un tirano -como si lo sería su hermano-, entendía la persecución a la que habían sido sometido los Ackerman, y no buscaba el perdón de Kenny. Buscaba disculparse él mismo. El objetivo de Uri no era el de perpetuar el poder de su familia. Sí, había renunciado a acabar con los titanes, pero a cambio volcó toda su vida a crear un paraíso en el ocaso de la humanidad.

Cuando parecía que “Ataque a los titanes” empezaba a delimitar a bandos, de nuevo vuelve a sembrar un manto gris que hace imposible posicionarse de manera absoluta en uno de los dos lados de la balanza. Con Uri la imagen de los Reiss se ve tan matizada que replantea todo el mapa conceptual que Rod había fijado en los últimos episodios. Kenny lo entendió de joven, y aunque no compartía su visión del mundo, si tenía curiosidad por conocer más a aquel que desafiaba su propia forma de vida. Desde ese momento decidió convertirse el perro guardián de los Reiss, ocupar una posición privilegiada a la sombra de aquel que desmentía la ley del más fuerte. Una idea que siguió instalada en su mente, y que trasladó a un descendiente inesperado.

Levi fue una víctima del error que Kenny había cometido durante toda su vida

¿Qué conexión tenía Levi con Kenny? ¿Cuál es el pasado del Capitán? Dos preguntas cruciales que encuentran la respuesta en el propio pasado de “El destripador”. La historia de ambos está entrelazada en tanto que los dos reniegan de sus propios apellidos. Olympia Kuchel era una prostituta que murió por una ETS, y que no quería trasladar ese negro legado a su hijo. Kenny, por su parte, no quería portar el legado de una descendencia maldita entre los muros. En ese punto de la historia se encontraron ambos, y en ese punto comenzaron a caminar de forma paralela compartiendo la misma forma de entender el mundo. Si Kenny había sobrevivido aferrándose a la violencia, Levi también podría. “Si quería salir a la superficie, debía hacerlo por sus propios medios“.

El episodio mantiene la compostura a pesar de los constantes saltos temporales gracias al eje central fijado en el propio narrador. Kenny se refugia en determinados momentos de su vida pero nunca pierde de vista la conclusión a la que quiere llegar, el deseo de definirse a sí mismo. “Ser la persona más importante del mundo equivale a ser la más fuerte de todas“, le responde al Djel Sanes cuando este le pregunta por qué sigue a Uri. En ese instante fue cuando tomó por primera vez una decisión a largo plazo, y dejó de pensar únicamente en sobrevivir. Quería ser el más fuerte para experimentar la sensación de estar por encima de los demás, entender por qué Uri no era un tirano.

Amigos y enemigos que comparten el mismo sentido de la vida

En sus últimos días de vida Uri le explicó a Kenny el motivo por el que había luchado durante años. Una vez desechada la idea de acabar con los titanes, el heredero de los Reiss se volcó en proteger el mundo dentro de los muros, su meta era la de acompañar y cuidar a una humanidad que se acercaba inevitablemente a su ocaso. Proporcionaba el patio de recreo perfecto para que Kenny aplicara la ley del más fuerte. Los dos eran enemigos naturales, pero se beneficiaban mutuamente. Sin embargo todo cambió cuando Frieda llegó al poder. Su nueva doctrina basada en el amor al prójimo chocaba de frente con el pragmatismo que defendía el Ackerman. La curiosidad de Kenny por esa posición crecía todavía más. ¿Por qué afecta de manera distinta a cada persona?

En este momento la narración regresa al punto donde se quedó en el último episodio. El encuentro entre Levi y Kenny que cerraba el episodio 9 ahora se se puede apreciar desde un punto de vista completamente distinto. Wit consigue que la rivalidad de ambos sea vista como una relación mucho más complicada. Kenny siguió un camino para alcanzar la autorrealización, pero fracasó. Ese mismo camino le fue impuesto a Levi, y aunque le ha permitido sobrevivir, tampoco ha vislumbrado la felicidad. Ahora sí se entiende el rencor de uno hacia el otro, pero es demasiado tarde para odiar. La mirada de Levi refleja más compasión que ira, hasta que entre sus manos aparece una de las jeringuillas de Rod.

Wit nos regala este gran plano para despedir al salvador de Levi

Todos los que he conocido han hecho lo mismo“. Kenny empieza a entender que estaba completamente equivocado, que el poder no era la respuesta a nada. “Todos necesitamos engancharnos a algo para sobrevivir. Todos somos esclavos de algo“. Eso no excluía a Uri, quien había encontrado su ikigai en la responsabilidad de guiar a la humanidad con un poder ancestral. Su situación no era tan diferente a la de Kenny, ambos vivían enganchados a una droga distinta; mientras uno tenía el poder, el otro luchaba por conseguirlo. ¿Le había traspasado la visión del mundo a través de la violencia a Levi? Ante su incapacidad de hacer de padre, eso era lo único que podría haber hecho en aquel momento. Incluso si aquel niño era su sobrino.

“Ataque a los titanes” despide a Kenny dejándonos un sabor muy agridulce en la boca. Quizás lo importante no era entender de dónde venía, sino cómo sus orígenes le habían determinado. El universo de Isayama es increíblemente cruel, y la sociedad a pesar de luchar por la igualdad, sigue marcando a fuego las clases por nacimiento. Mientras unos aparecieron en la vida destinados a luchar para sobrevivir, otros lo hicieron para hacerse con el timón de la humanidad. La serie premia a quien sabe cuál es su lugar en el mundo. Historia lo entendió al acabar con su padre, y ahora se pone por fin la corona para cumplir con su destino.

Cada uno en su lugar

Diez semanas le ha costado al anime resolver el conflicto del interior de los muros. Con ese complicado trabajo terminado, ahora el espectáculo puede continuar. Si bien es cierto que el funcionamiento de la nobleza y el sistema político era desconocidos hasta el momento, el verdadero secreto está fuera de los muros. Durante las próximas semanas la serie intentará responder a muchas preguntas que quedaron en el aire tras la segunda temporada. ¿Serán tan complicadas y dolorosas como las de esta semana?


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