Análisis Final Fantasy XV

 

Hace un poco más de una década vimos los primeros coletazos de lo que hoy conocemos como Final Fantasy XV, este título que tenemos hoy entre manos y que a priori, a través de las promesas de Square-Enix, nos cuentan que la franquicia de juegos de rol japonés más importante vuelve para recuperar el legado que nunca debió perder.

Siempre nos ha quedado la duda de cuánto trabajo hay de Tetsuya Nomura, director de lo que en su día fue Final Fantasy Versus XIII y cuánto hay de Hajime Tabata, director actual de Final Fantasy XV. La compañía nipona nunca se ha pronunciado al respecto, aunque cuentan que cuando Tabata cogió las riendas de Final Fantasy Versus XIII, se encontró un auténtico desastre; él mismo cuenta que el desarrollo de este título le ha quitado horas de sueño. Hoy día es muy fácil cargar contra Nomura, pero, bajo apreciación personal, no creo que su trabajo fuese tan malo teniendo en cuenta que actualmente es director de Kingdom Hearts III y ni más ni menos que Final Fantasy VII Remake, que es quizás la obra más importante de Square-Enix.

ffxv-13_jpg_1400x0_q85Todavía sin entrar a detallar los aspectos más importantes de Final Fantasy XV, hay que mencionar el gran esfuerzo y comunicación con el título, máxime teniendo en cuenta el hermetismo del desarrollo japonés. Cada cierto tiempo nos ofrecían Active Time Reports hablando sobre su desarrollo, características, etc. recogiendo el feedback de los usuarios, algo que hasta ahora nunca había hecho Square-Enix; y mucha culpa la tiene el propio Tabata que siempre se ha mostrado muy cerca de los fans de la saga.

La inversión en márketing recuerda mucho a la de Final Fantasy VII cuando se estrenó en la primera PlayStation. Anuncios en todos los medios posibles, una línea total de merchandising e incluso algún evento exclusivo del título, aunque no al nivel del Uncovered Final Fantasy XV, donde se nos anunció la fecha de salida con una broma haciendo parecer que era en noviembre hasta que finalmente paró en el 30 de septiembre, aunque con el retraso de casi dos meses, la broma al final no fue tanto. Y aquí nos plantamos, el 29 de noviembre, fecha de salida oficial de Final Fantasy XV, uno de los desarrollos más longevos y traumáticos de la industria de los videojuegos.

Un brindis por Final Fantasy

2809471-6499373576-finalCuando recuerdas Final Fantasy, sobre todo lo primero que te viene a la cabeza es un cuento, una epopeya fantástica de un corte heroico-caballero, aquellos que tras jugar Final Fantasy VII quisimos conocer un poco más la saga y nos aventuramos a vivir la experiencia de los Final Fantasy aparecidos en Super Nintendo, o sea de la cuarta a la sexta entrega, muchos sabréis de lo que hablamos, incluso desde Square-Enix saben de lo que hablamos, es por ello que en la pantalla inicial cada vez que arrancamos Final Fantasy XV se puede leer: “A los jugadores de siempre y a quienes hoy descubrís Final Fantasy”.

Y quizás es eso, puede ser que la palabra lástima no sea la adecuada para definir en grosso modo a Final Fantasy XV; pero Square-Enix se ha centrado en recordarnos más que es un Final Fantasy a través de guiños y referencias a antiguas entregas de la franquicia que con las mecánicas e historia que se suponen es el principal valedor de la saga que dio vida Hironobu Sakaguchi. A menudo podemos ver enemigos, aliados y situaciones que nos recuerdan a otros Final Fantasy, y aunque ésto se viene haciendo a lo largo de cada título, lo cierto es que más que a modo de guiño, parece que nos tienen que recordar a cada instante que estamos jugando a un Final Fantasy, las referencias forzadas para apelar a ese efecto nostalgia que intenten convertir a Final Fantasy XV en una obra recordada a lo largo del tiempo, y esa no es la forma; incluso cuando podemos leer “Allévoy” en clara alusión a Final Fantasy VII, resulta hasta de mal gusto, cuando debería hacerte soltar una carcajada.

Y centrándonos en la historia per se de Final Fantasy XV aunque sin entrar a detallar en exceso para evitar contar más de lo necesario y estropear la experiencia del jugador; podríamos decir que a priori la historia es sencilla, el pretexto del viaje no puede ser más simple aunque el camino está plagado de grandes momentos y detalles que marcan al jugador. Para los que hayáis visto la película Resacón en las Vegas, Final Fantasy XV podría ser una secuela si los colegas que se van de fiesta hubiesen ingerido más setas alucinógenas en mal estado. La típica despedida de soltero que se va de madre y acabas en otra ciudad, en un estado deplorable, con olor a alcohol y tabaco, sólo que en Final Fantasy XV en vez de perseguirnos la policía por exceso de velocidad con el coche después de unas partidas de póker, nos intenta capturar el ejército de Niflheim para impedir la boda con la princesa Lunayefra con el fin de restablecer la paz entre el reino de Lucis y el propio Niflheim que ya ha dado muerte a Regis, padre de nuestro protagonista Noctis.

ffxv_tgs_screenshot_23_jpg_1400x0_q85Por primera vez en la saga manejamos a un único personaje, aunque siempre acompañado de Prompto, Gladiolus e Ignis, con los que debemos recorrer nuestra travesía hasta Altissia, lugar donde nos debemos encontrar ante nuestra futura esposa Lunafreya. Lo peculiar y hasta emotivo de Final Fantasy XV es que lejos de intentar contar una gran historia, el peso recae sobre las relaciones personales y el cómo cuatro amigos crecen y maduran como personas al salir de su zona de confort, e incluso observar cómo no es todo lo que parece fuera de palacio; el mundo tiene muchos lugares por descubrir. El Regalia, nuestro coche, casi podría considerarse un miembro más del equipo, ya que pasaremos bastantes horas a bordo de esta belleza de cuatro ruedas, y es que aquí sí que cobra sentido el efecto de apelar a pasadas entregas de la franquicia a la hora de sintonizar la radio. Cuando nos invita a pasear, a descubrir hermosas ciudades plagadas de vida, monótona y simple vida ya que los NPC no tienen demasiadas cosas que contarnos y van en clara asincronía con los protagonistas, sus ropajes, modelados y forma de actuar no tienen nada que ver como lucen Noctis y compañía, un error de bulto máxime cuando el príncipe debería pasar desapercibido. Cuando salimos a la campiña o al mundo abierto es cuando más desluce el título y no en aspectos técnicos y gráficos, sino porque Square-Enix, Tabata o quien sea que haya tomado la decisión ha entendido mal lo de cuanto más grande mejor. Parece que es un error hablar de Final Fantasy XV como de un Final Fantasy, cuando habría quizás que hacerlo como si se tratase de una nueva propiedad intelectual, pero ya que la compañía nipona ha decidido ponerle este nombre, vamos a tratarlo como una entrega principal más, con las connotaciones y consecuencias que conlleva.

El “mal” de Final Fantasy XIII y sus posteriores secuelas era la queja constante de los fans en que era demasiado directo y había pocos lugares que explorar, en definitiva lo que se llama de forma común, un juego pasillero. Pero hay que recordarles a los jugadores que crecieron con la saga Final Fantasy que todos los Final Fantasy en cierto modo han sido así, te otorgan una “falsa” libertad gracias al mapamundi y a poder volver en cualquier momento sobre nuestros pasos, pero al final es la vaga sensación de que nos ofrecen libertad total cuando ni mucho menos se acerca. Poder viajar por donde nos apetezca casi siempre es en los últimos compases del juego cuando ya obtenemos la nave voladora por antonomasia, esa que nos dice que la aventura se está acabando. Ya que Final Fantasy XV hace constantes referencias a otros Final Fantasy, nos vamos a permitir el lujo de ilustrar lo que estamos contando con una escena de la séptima entrega que siempre ha sido alarde de un extenso mapamundi y libertad de acción. Tras obtener el Buggy en Gold Saucer, debemos dirigirnos hacia Nibelheim; pero, ¡sorpresa! nuestro coche se estropea junto al Cañón Cosmo si intentamos pasar de largo este lugar. Sin embargo, volviendo a lo que nos concierne, esta era la esencia de Final Fantasy, esta supuesta libertad no era tanto, porque Square-Enix o Squaresoft en aquellos tiempos querían contarnos su historia marcando los tiempos que creían necesarios y en Final Fantasy XV por “culpa” del mundo abierto la historia avanza según nos plazca, lo que puede desencadenar que perdamos el hilo o incluso el interés y abandonemos el juego. Más o menos cuando llevamos la mitad o un poco más de la trama principal ya no hay vuelta atrás y toda la acción y la trama se convierten en tema prioritario y ahí es cuando volverá el “run run” del juego pasillero.

Y aunque pasear por Final Fantasy XV es agradable, relajante y más de una vez queramos sacar una captura de pantalla por quedarnos anonadados ante el impacto visual que hay en pantalla, el mundo abierto no le sienta bien a la saga Final Fantasy o no han sabido la forma de llevarlo bien desde el equipo de desarrollo.

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¡A las armas!

Toda la herencia de lo que dejó Tetsuya Nomura con Final Fantasy Versus XIII fue el sistema de combate que hoy podemos disfrutar en Final Fantasy XV, no es casual que desde los primeros bosquejos todos encontráramos el símil directo con Kingdom Hearts, y es que el sistema de batalla es el corazón, valga la redundancia, del bueno de Nomura.

4f2e4042_final-fantasy-versus-xiii-noctis-character-artworkSi queremos hacerlo de forma sencilla, podríamos decir que más que de un Action RPG se trata de un Hack and Slash o un juego de acción donde debemos esquivar a los enemigos y encadenar una serie de combos en el momento adecuado, aunque claro, definirlo así sería casi reducirlo al absurdo, pero puede que para los iniciados en la saga ésto sea más que suficiente para disfrutar de Final Fantasy XV, sin mucho descalificar a los recién llegados a la franquicia, quienes sin duda son los que más podrán disfrutarlo. La evolución lógica de un sistema de batalla en un JRPG de alto presupuesto o triple A como es Final Fantasy XV es la que está ofreciendo Square-Enix aunque pueda resultarnos un constante experimento, pero en los tiempos que corren no tendría demasiado sentido ofrecer una batalla por turnos donde nos encontramos a nuestros héroes semiestáticos a un lado de la pantalla y en el otro lado y de igual forma a nuestros enemigos. En un juego de rol japonés el sistema de batalla son las raíces sobre las que se deben construir el resto del título, ya que la forma de combatir de nuestros héroes van a ser el alma máter de su personalidad final. No cabe duda alguna la globalización de Square-Enix cuando dinamizan tanto el sistema de combate para que sea de especial agrado para el público occidental.

Evidentemente siendo tan dinámico gana en espectacularidad y puede ser complejo si lo queremos hacer complejo, es decir, como antes hemos mencionado, si queremos hacer un machacabotones y no calentarnos mucho la cabeza lo podemos hacer; de otra forma, si queremos optar por batallas más tácticas podemos intercambiar nuestra arma en combate por otra, así hasta cinco combinaciones diferentes para atacar a nuestro enemigo de la forma más efectiva posible a cada instante. Esto sumado a que tenemos dos tipos de ataques principales. El ataque normal y otro llamado Lux que nos permitirá transportarnos de manera instantánea al lugar que indiquemos para recuperarnos e incluso para abordar una estrategia diferente, o colocarnos tras los enemigos y pillarlos desprevenidos o para huir sin más. A este tipo de ataques le sumamos un efectivo sistema de contraataque que se realiza a través de Quick Time Events lo que viene a ser una secuencia de pulsar botones en el momento oportuno para que nuestro intento sea exitoso. Nuestra habilidad como jugador a manos de Noctis es más importante que el nivel de nuestro personaje, es por ello que el sistema de progresión puede resultar algo insulso y simplista; es obvio que si llevamos unos altos parámetros nos va a resultar más fácil deshacernos de enemigos y jefes finales, pero no es tan diferenciador como podría ser en otros títulos de la saga e incluso del propio género JRPG.

ffxv_gamescom_stills_44_jpg_1400x0_q85La espectacularidad de la que siempre ha hecho gala Square-Enix cobra todo su sentido a la hora de llamar a esas divinidades llamadas invocaciones que nos ayudarán en momentos de apuros, aunque podremos contar con los dedos de las patas de un Chocobo las veces que vamos a recurrir al uso de estos seres. Asimismo sucede con los ataques mágicos, que en esta ocasión, de una forma que recuerda a Final Fantasy VIII, su uso está limitado a la cantidad que poseamos, aunque realmente su uso puede ser casi anecdótico porque en ningún momento su uso será diferenciador a la hora de resolver un encuentro enemigo, de hecho es que hasta navegar por los comandos de batalla a veces se hace un poco pesado rompiendo el dinamismo de la batalla, ya que aunque en el principio nos resulten divertidas, conforme avanzan las horas del juego lo único que queremos es finalizarlas lo más rápido posible y ahora sí que es cuando cobra sentido lo del Hack n’ Slash.

Apartado técnico

Antes de empezar a hablar del nivel técnico hay que destacar que lo hemos analizado en una PlayStation 4 Pro, y desde la propia Square-Enix han comentando que en este hardware es donde se puede disfrutar de la mejor experiencia de Final Fantasy XV. Dicho esto, en una PlayStation 4 o una Xbox One el juego luce y se comporta de una manera muy similar. El mimo a cada detalle ha sido una consigna en el día a día de Hajime Tabata y lo podemos apreciar a cada instante, cada momento es una fotografía, no sucedía algo similar desde Uncharted 4 y es mucho decir. Da cierta pena que Final Fantasy XV sea el único título que vaya a disfrutar del motor gráfico Luminous Engine, ya que visto el acabado final no se puede decir que no haya cumplido con creces su labor; puede que sea su dificultar en el desarrollo la que haya hecho que Square-Enix se haya decidido a usar Unreal Engine 4 en Kingdom Hearts III y Final Fantasy VII Remake, aunque ese es otro tema que discutiremos en el momento pertinente.

El principal problema del mundo abierto y no sólo en Final Fantasy XV, si no en todos los juegos de rol que hacen uso de un mapa tan extenso, es que a menudo da la sensación de entornos vacíos que o invitan demasiado a la exploración o a participar con lo que podamos ir encontrando, es por eso que pocas veces en nuestras travesías en Chocobo o en coche haremos un alto en el camino para explorar alguna zona, porque a poco que realicemos esta acción nos daremos cuenta que realmente no merece la pena. Eso sí, al menos se rompe la monotonía gracias al ciclo de día y noche y el cambio climático con días solados o lluviosos. Aunque la cosa cambia cuando entramos en una gran urbe o en un pintoresco poblado y es que es aquí cuando sale a relucir todo el potencial gráfico de Final Fantasy XV. Ciudades llenas de vida y encanto, muy distintas las unas de las otras que nos recordarán a localizaciones reales y que tenemos idealizadas. El equipo de desarrollo nos ha trasladado a lo que podemos ver en los folletos y publicidad de las agencias de viajes. La iluminación y la cámara funcionan de maravilla, apenas se aprecian bajadas de tasas de imágenes por segundo, por lo que la fluidez es exquisita. En las ciudades podremos obtener misiones secundarias que nos harán alejarnos de la trama principal y disfrutar de otro tipo de situaciones. Las side-quest son variopintas, podemos desde hasta hacer de recaderos, como pesar e incluso participar en cacerías. Todo esto sumado a montones de minijuegos que se venían echando de menos en la franquicia.

final_fantasy_versus_xiii-3578031Como en todo Final Fantasy, tras el final del juego, o cerca del endgame podemos aventurarnos en mazmorras que requieren de alto nivel donde podremos encontrar los enemigos más poderosos que también son los que ofrecen las recompensas más suculentas. Aunque por otra parte no ofrece tantas horas de juego como las que cabría esperar en un título de esta índole, y aunque suene como algo negativo no lo es tanto, porque se agradece que sea un poquito más directo y no te haga pasar horas repitiendo las mismas acciones una y otra vez con el fin de engordar el cronómetro del juego y hacer que nos aprendamos de memoria las melodías de Final Fantasy XV.

Quién nos iba a decir que no íbamos a echar tanto de menos a Nobuo Uematsu, y es que Yoko Shimomura, compositora entre otros de Street Fighter II: The World Warrior, Kingdom Hearts y muchos más títulos de primer nivel, iba a hacer que nos olvidáramos del legendario compositor puso música a la saga desde el primer título y de las que no podemos decir que una sola de sus piezas no esté a la altura. No es descabellado decir que el mejor aspecto de Final Fantasy XV sea su banda sonora original, pieza tras pieza consigue poner el vello a flor de piel en los instantes más dramáticos y de mayor carga emocional, ponerte en verdadera tensión en el fragor de la batalla, o sumergirte en un baño de espumas mientras paseamos en el Regalia sintonizando arreglos de melodías de los Final Fantasy de antaño. Merece la pena sin duda adquirir la banda sonora de Final Fantasy XV en formato físico o en tiendas digitales y disfrutarla alejados de la consola.

Sin hacer especial hincapié en la localización de Final Fantasy XV ya que no posee doblaje al castellano, hay que reseñar que en lineas generales cumple bastante bien con la traducción y a menudo deja constancia de que los encargados de esta labor son amantes o al menos conocedores de la saga Final Fantasy, ya que a lo largo de la aventura podemos apreciar algunos guiños que sólo conoceremos los jugadores hispano-parlantes.

Conclusión

Tras más de diez años de desarrollo había dos posibilidades: o que fuese el Final Fantasy que todo el mundo esperaba y nos devolviera a la esencia de los Final Fantasy de PlayStation o que no lo fuera, y nos quedamos con la segunda opción. Evidentemente no lo es, ni está cerca si quiera, lo que no significa ni mucho menos es que sea un mal título; es un juego muy bueno, disfrutable y en ciertos momentos roza el sobresaliente, pero no deja ese regustillo a Final Fantasy. Cuando pasen los años por él nos acordaremos más de su tedioso desarrollo que de los personajes y la trama que un día vivimos. El nombre Final Fantasy le pesa mucho.

El sistema de batalla es divertido y dinámico, el paso que tiene que seguir Square-Enix en sus futuros desarrollos, de hecho para Final Fantasy VII Remake esperamos que sea una evolución de lo que podemos ver en esta entrega, porque sin duda alguna el trabajo que en este sentido empezó Nomura y entendemos que perfeccionó Tabata no se puede perder bajo ningún concepto; es más, tampoco cabe duda de que muchos JRPG que se lancen de ahora en adelante tengan claras influencias en sus batallas de Final Fantasy XV. La espectacularidad que alcanzan en éstas puede hacer cuestionarnos el nivel que puede lograr una consola de actual generación y se hace más latente cuando entramos en alguna ciudad que parece otro juego totalmente distinto de cuando estamos en mundo abierto. Uno que, por otra parte, desluce completamente en este título, quizás por ser un Final Fantasy y esperar una historia más directa; aunque no es del todo negativo puesto que la idea puede estar bien pero la ejecución, más allá de que no se pueda calificar de desastre, sí se puede de desacertada. Menos mal que con el genial trabajo realizado en la composición orquestal los paseos por la campaña se hacen mucho más amenos con melodías que se nos quedarán grabadas a fuego en el tímpano y que con sólo escuchar con los ojos cerrados sí que nos hace volver a Final Fantasy. En definitiva, Final Fantasy XV es un muy buen juego de rol, pero que quizás no es lo que acostumbra a ofrecer la saga Final Fantasy. Desde Square-Enix han querido que sea un Final Fantasy y si dentro de la saga no podríamos incluirlo ni entre los 5 mejores, es que realmente no se trata de la obra maestra que nos prometieron en aquel evento Uncovered. Así, pues, la meta de vender 10 millones de copias se podría considerar algo entusiasta y por completo alejado de la realidad que no parecen querer ver desde Square-Enix o que, si lo ven, desde luego parece que nos quieren poner una venda en los ojos. Square Enix no ha sabido reclamar su trono con Final Fantasy XV.


Positivo

  • El sistema de combate es la evolución natural de la saga
  • A nivel artístico está todo muy cuidado
  • Las misiones secundarias son variadas
  • La relación entre personajes fluye de manera muy natural
  • La banda sonora es una obra maestra en todo su conjunto

Negativo

  • El mundo abierto afecta de forma negativa a la fluidez de la trama principal
  • El uso de invocaciones y magia se queda en algo anecdótico
  • Los guiños a anteriores entregas son algo forzados apelando a una nostalgia que no lo es tanto
  • Le pesa el nombre de Final Fantasy
7.5

Bueno

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