Análisis Life is Strange: Before the Storm Ep.2

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Hace poco menos de dos meses regresamos a Arcadia Bay de la mano de Chloe Price, quien en esta ocasión relevaba a Max como protagonista de la historia. Por vez primera podíamos ponernos en la piel de Chloe y explorar su característica personalidad rebelde. Deck Nine demostró que conocía de sobra a los personajes del universo Life is Strange como para embarcarse en un proyecto tan complejo como es construir el pasado de uno de los pilares que hizo que el título de 2015 nos dejara tan buenas sensaciones. Ahora, en “Un Mundo Feliz”, el segundo capítulo de este Life is Strange: Before the Storm, nos adentramos más en una narrativa que promete estar a la altura del juego de Dontnod Entertainment. ¿Lo habrán conseguido? A lo largo de las próximas líneas lo veremos en detalle, todo ello sin destripar absolutamente nada de la trama para que cada jugador pueda descubrir los secretos que esconde el juego por su cuenta.

Situaciones inesperadas sin viajes en el tiempo

Life is Strange es un juego que es probable que no sea para todo el mundo, eso queda claro desde el primer minuto que jugamos. Con Max Caulfield como protagonista contábamos con la mecánica de los viajes en el tiempo, que permitían al estudio crear situaciones que jamás podrían ocurrir de no ser por su existencia. En Life is Strange: Before the Storm nos encontramos una situación muy distinta. Chloe no puede viajar en el tiempo, lo cual hace que el producto final sea uno algo más pausado que su predecesor. ¿Quiere esto decir que es un juego aburrido? Ni mucho menos, pero sí que hace más complicado sorprender al jugador con giros argumentales increíbles. La propia personalidad rebelde de Chloe será la que cree situaciones tan surrealistas que, además de tener en su mayoría desenlaces inesperados y conseguir sorprender al jugador, resultan totalmente creíbles.

Si tenemos esto en cuenta, encontramos que la narrativa de la precuela se centra prácticamente en su totalidad en explorar la personalidad de Chloe. Esto es todo un acierto. Max Caulfield era un personaje que, para bien o para mal, era mucho más plano y neutral. Tenía sentido, eso permitía a casi cualquier jugador identificarse con ella y vivir Life is Strange como si estuviera ocurriendo en primera persona y no en piel ajena. Before the Storm es muy distinto en ese aspecto, Chloe Price tiene una personalidad muy marcada. Aquí el jugador es un mero espectador observando lo que le ocurre a Chloe. Esto podría ser un fallo pero, debido a lo genialmente lograda que está la caracterización del personaje, es sin duda un gran contribuyente a la grandeza de Life is Strange: Before the Storm. En todo momento estaremos escuchando lo que se le pasa a la joven por la cabeza, tanto porque directamente lo piensa en alto como por los mensajes de su teléfono móvil, entradas del diario, los graffitis que podemos ir pintando a modo de coleccionables etc…

En el primer episodio de Before the Storm encontrábamos que Max y su ausencia tenía un impacto importante en el estado de ánimo de Chloe. A lo largo del capítulo, y desde que conocemos a Rachel Amber, ese vacío en el corazón de Chloe parece que se va llenando poco a poco. En este segundo capítulo, en el que, recordemos, la temporada al contar con solo 3 capítulos sobrepasaremos la mitad del juego, el papel de Rachel Amber en la vida de Chloe Price adquiere una nueva dimensión. La química de la pareja protagonista de esta precuela no tiene nada que envidiar al vínculo que encontramos entre Max y Chloe en Life is Strange.

Decisiones, decisiones…

Todavía es difícil saber si las decisiones que tomamos en Life is Strange: Before the Storm tendrán un verdadero impacto notable en la historia que nos cuentan a largo plazo pero, aun sabiendo que es posible que apenas tengan repercusión, Deck Nine consigue que algunas de ellas sean realmente difíciles de tomar. Sí, es cierto, para las decisiones complicadas el jugador tiene todo el tiempo que necesite para meditar una respuesta pero, para aquellos acostumbrados a Life is Strange y a poder revocar una decisión tomada volviendo atrás en el tiempo, es importante tener en cuenta que aquí no tenemos esa opción. Las decisiones que tomamos son definitivas, no podremos cambiarlas. Esto evidentemente no es nada nuevo, Telltale Games es uno de los mayores exponentes de este tipo de juegos y lo lleva haciendo desde The Walking Dead, incluso poniendo en muchas ocasiones una limitación de tiempo para hacer dicha decisión todavía más complicada.

Como en la vida misma, es posible que lo que pensamos que es correcto termine perjudicando a alguien que no teníamos previsto. No hay nunca una opción claramente buena y una claramente mala, siempre está la duda de qué repercusión tendrán nuestras acciones, lo cual es positivo. Como punto negativo, el impacto inmediato de las mismas parece muy ligero o directamente nulo, algo que ya sospechábamos al terminar el primer episodio pero que, con el pasar de los minutos de juego, se hace cada vez más evidente.

La nueva mecánica que aprovecha la dialéctica de Chloe para conseguir lo que quiere continúa estando presente en este segundo capítulo. En esta ocasión está mucho más aprovechada que en el primero, pues las veces en las que podremos intervenir para sacarle información a algunos personajes realmente se hace muy complicado saber si es lo correcto o no y, además, conseguir extraer dicha información es mucho más satisfactorio. Aun así, la propia mecánica está mal diseñada de base. Lo cierto es que la gran mayoría de las veces que entramos en este innovador “modo diálogo” podemos tener casi la certeza absoluta de que saldremos victoriosos. Es mucho más fácil ganar que perder por lo que, al ser algo totalmente opcional, la sensación de riesgo desgraciadamente se pierde por completo.

Un marco musical a la altura

En el análisis del capítulo que nos abría las puertas a Life is Strange: Before the Storm pusimos énfasis en lo importante que es el corte musical para la ahora saga y lo terriblemente desaprovechada que estaba. Había momentos en los que, por ejemplo, nos sentábamos en un banco de forma totalmente opcional con Chloe para admirar el paisaje en los que se echaba en falta la posibilidad de ponerte unos cascos y darle al play a la música mientras dejas correr el tiempo. Esto no es ninguna locura, pues ocurría en Life is Strange (por ejemplo, en el columpio en el pequeño jardín de la casa de Chloe).

Un Mundo Feliz vuelve a cometer los mismos errores, pero en menor medida. La sensación al jugar el capítulo es la de que se le ha dado bastante más importancia a la presencia del marco musical que envuelve al gameplay. Además, habrá varios momentos en los que podremos poner nosotros la música a nuestra voluntad. Un ejemplo es la posibilidad de encender o apagar una radio a nuestra voluntad para escuchar música mientras exploramos una zona abierta del juego.

Conclusión

El segundo episodio de Life is Strange: Before the Storm consigue sorprender contando una historia que deleita por ella misma. Si a esto le añades el marco musical y artístico único que caracteriza al título, tenemos un juego que cumple sobradamente con sus pretensiones. Aun así, es evidente que no es perfecto. Algunas mecánicas están tristemente desaprovechadas y los momentos decisivos en la trama, especialmente al componerse tan solo de 3 episodios, son tal vez algo escasos. El primer episodio nos dejaba muchas más preguntas que respuestas y, a un episodio de cerrar esta precuela, casi todas esas preguntas continúan siendo una incógnita.


Positivo

  • Rachel Amber está a la altura de Max Caulfield
  • Un corte musical más presente
  • Una narrativa pausada que se ajusta perfectamente al título

Negativo

  • Ciertas mecánicas desaprovechadas
  • Muchas preguntas y muy pocas respuestas
8

Muy bueno

Política de puntuación

Sergio Cervera
Tan solo un loco al que los videojuegos le han puesto los pelos como escarpias más veces de las que puede contar. Protegí a Ellie en The Last of Us, recorrí Arcadia Bay acompañando a Max y llegué a ser el mejor (el mejor que habrá jamás) junto a mi Vaporeon. De mayor quiero ser Lyanna Mormont.