Análisis Shadow Warrior

PlayStation 4 Xbox One
 

En los últimos años ha habido un resurgimiento de los juegos “antiguos”, juegos retro que se quedaron grabados en nuestras retinas por multitud de motivos. Algunos de ellos tenían hilarantes argumentos o unos sprites envidiables, también los había con una jugabilidad a prueba de balas o con una idea tan sumamente original, que lo único que podíamos hacer era quedarnos embobados con ellos.

Entre estos juegos, se colaron en los noventa montones de shooters en primera persona, en la que solo veíamos nuestra arma y teníamos que cazar demonios. Doom fue la estrella, básicamente el creador de este estilo de juegos y su máximo exponente. Luego salieron otros juegos imitando la fórmula, algunos más serios, como Wolfenstein; y otros más chabacanos, como Duke Nukem. En este segundo grupo también se estrenó en 1997 un juego que se llamó Shadow Warrior, que sorprendió a propios y extraños con una buena jugabilidad, un protagonista carismático como pocos y una katana como arma principal en un arsenal bastante decente.

Ahora, siguiendo la moda de recobrar las glorias clásicas, ha vuelto Shadow Warrior, un año después de su salida para PC, se ha estrenado en la nueva generación.

You got the touch, you got the power

Damas y caballeros, estamos ante un juego que tiene el toque y la fuerza. A lo largo de este análisis veremos que no es un dechado de virtudes técnicas, pero me gustaría enfatizar ya desde el principio que estamos ante un videojuego con letras mayúsculas. Este juego hará que muchos vuelvan a creer en la posibilidad de que vuelvan los first-person shooter de antaño.

Pero antes de las buenas noticias, las malas. Este juego es un “remake” y utilizo las comillas porque del juego original ha cogido solo ciertas cosas. El protagonista sigue siendo Lo Wang, sigue siendo uno de los trabajadores de Zilla, un playboy que quiere controlar todo el mercado japonés; y sigue siendo un fanfarrón de libro. A parte de esto, la otra cosa común es que la mayoría de los enemigos a los que nos enfrentaremos son demonios venidos de otra dimensión. A parte de eso…el juego tiene poco que ver con el original. He dicho que eran malas noticias, porque alguno querría ver la historia original y los niveles originales con un lavado de cara, pero siento decir a los fans que no es así. Ahora bien, esto no tiene por qué ser malo.

El argumento de este juego está bastante bien, siempre que no pensemos en películas ganadoras de Oscar. Básicamente controlamos a Lo Wang, que es un agente de Zilla que se encarga de conseguirle cositas. Ahora al jefe se le ha encaprichado una katana, así que vamos a buscarla. Ahí es cuando el juego ya empieza bien. El vídeo introductorio es una partida del Shadow Warrior original (no jugable), que podemos pasar cuando queramos, para llegar de verdad al juego. Un deportivo, un tema de los ochenta y un protagonista que está a tono mientras va a hacer su trabajo. Obviamente, no nos quieren dar la katana por las buenas, así que empezamos una escabechina con nuestra propia espada. Pero algo no sale del todo bien y nos atrapan. Luego asistiremos desde nuestra celda a una serie de vídeos en los que veremos una horda de demonios acabando con todos los guardias de la mansión en la que estamos. Más tarde escaparemos y comenzará la fiesta.

En breve se unirá a nosotros un espíritu que nos empezará a comentar la jugada, convenciéndonos para conseguir la espada que quería nuestro jefe para así salvar el mundo. La parte importante del guion se apoya en dos pilares: el espíritu no recuerda quién es y a lo largo del juego iremos descubriendo cosas sobre él que tal vez no nos gusten; y las conversaciones entre el fabuloso Lo Wang y el espíritu, que es bastante vacilón. Lo Wang es ese tío que todos los frikis desean ser, sin dejar de ser frikis. Tiene una especie de batcueva, donde guarda todos los cómics antiguos en vitrinas, además de pósteres de películas de acción y videojuegos (podemos ver alguno de Duke Nukem, como se nota que el juego es de 3D Realms). También controla la katana con bastante habilidad y tiene una relación especial con las mujeres (creo que la única forma de describirla es de “especial”). No os puedo contar mucho más de la historia, porque empezarían los spoilers, pero en resumidas cuentas, poderes demoníacos, una historia llena de misticismo narrada con unas ilustraciones realmente buenas y sangre de demonio corriendo por unos niveles muy bien estructurados.

Shadow Warrior enemigos

Pasando al tema técnico, es aquí donde el juego flojea un poco. Los escenarios están bastante bien hechos, llenos de detalle y color pero, sinceramente, no creo que sea algo que no pudiera mover la Xbox 360. Además, aunque los escenarios están logrados, los enemigos no lo están. En si, las cosas con vida del juego, parecen superpuestas en los escenarios, casi parecen de otra generación. No nos confundamos, gráficamente no está mal, pero los enemigos podrían haber tenido mucha más carga poligonal, así como el protagonista (es cierto que apenas le vemos, pero cuando le vemos, no luce bien). De esta manera podemos encontrarnos en un jardín japonés con un riachuelo bastante logrado y flores en los árboles, mientras vemos como se acerca a nosotros un demonio que no tiene una cara definida del todo y cuyos brazos cuelgan de una manera algo rara.




Luego el tema de las armas, los rayos, las luces y las explosiones está llenos de claroscuros. Las luces y las sombras están bastante bien tratadas, con reflejos en charcos de agua y con zonas de sombras realmente oscuras donde tendremos que usar una linterna que ilumina de manera bastante realista. En cambio, los rayos y las explosiones, no están bien logrados, simplemente se ven antiguos. Aunque en este tema hay que hacer mención aparte a los agujeros que hacen nuestras balas, que dejarán marca allí donde impacten, así como la calidad de la katana y sus movimientos, rebanando a los enemigos de manera bastante realista (curiosamente, el interior de los demonios tiene casi más definición que el exterior).

Aunque los gráficos tienen sus más y sus menos, el juego es muy inmersivo por el buen trabajo de arte y diseño que tiene. Es cierto que los enemigos no tienen mucha definición, pero los niveles están tan bien planeados y los escenarios tienen tanto mimo, que el hecho de que los enemigos no estén tan cuidados es un detalle ínfimo.

Otro de los puntos a medias es el sonido. La música mola, es todo muy clásico. Desde el principio tendremos un tema ochentero que luego se convertirá en una banda sonora machacona llena de intensidad, que acompaña muy bien a la acción que veremos en pantalla. También está el doblaje, que está muy logrado. Tanto Lo Wang como el espíritu están muy bien interpretados y utilizan multitud de reminiscencias a otros juegos. Por ejemplo, casi al principio, Lo Wang consigue un revólver y suelta la mítica frase “It’s dangerous to go alone”. Aunque claro, luego llegamos al sonido de las armas, que no es todo lo bueno que podría ser. Le falta cierta garra a los sonidos ambiente e incluso diría que faltan algunos sonidos. Avanzados en el juego podremos cruzar katanas con demonios que también llevan espadas, pues el sonido de los choques de espadas es casi inaudible y podrían haber aprovechado para meter el típico sonido de hierro chocando y atronando, pero no lo hacen.

Shadow Warrior paisaje

¡Cowabunga¡

Ese grito lo escucharemos más de una vez de los labios de nuestro protagonista, en señal de victoria al acabar con un demonio de un bonito headshot. Dirá esto porque estará disfrutando, igual que nosotros. A pesar de algún fallo técnico, el juego es divertido y eso es, entre otras cosas, por una jugabilidad muy bien llevada. Es una jugabilidad muy clásica, de hecho, es tan clásica que en algunos momentos parece Doom o Quake. Con un gatillo disparamos, con el otro gatillo hacemos el disparo especial de cada arma, que no tiene por qué ser un disparo, en el caso de la metralleta, lo que ocurre es que nos ponemos una metralleta en cada mano y empezamos la masacre. Con otro botón aparece la rueda de armas desde elegiremos todas las que hayamos ido encontrando y el resto de botones son para abrir cajones, coger objetos, recargar, etc.

Pero la mejor arma, la número uno, aquella con la que soñaremos y querremos llevarnos a la cama, es la katana. Es el mejor arma del juego y no es por el daño que hace (que es considerable) si no por el buen control que hace el juego sobre ella. La espada hará los movimientos que nosotros digamos, dependiendo de cómo nos movamos y hacia donde estemos mirando. Su disparo especial consiste en cargar el tajo que vayamos a dar, multiplicando su daño y haciendo estragos entre los demonios. Además, también tendremos un botón que sacará la katana para hacer un corte rápido cuando llevemos un arma en la mano, pero cuando llevamos la katana, lo que hace es botón es lanzar estrellas ninja (sé que se llaman shuriken, pero un juego tan noventero tiene que permitirme llamarlo como me dé la gana). Además, a lo largo del juego iremos consiguiendo dinero y puntos de karma que servirán para mejorar nuestras armas y nuestras habilidades respectivamente. De esta forma, meten un pequeño componente de mejora del personaje en un juego especialmente arcade y retro. Con el karma subiremos habilidades, pero también aprenderemos técnicas con la espada, que hará que manejarla sea más divertido, si cabe. Pero eso no es todo, en los escenarios también encontraremos cristales de ki, que nos permitirán aprender poderes y mejorarlos, como crear un escudo de energía, curarnos hasta cierta cantidad de vida o lanzar impulsos de energía que tirarán a los enemigos al suelo. Esto hace que se pueda ir personalizando un poco al personaje, haciendo que aprenda y mejore los poderes que más nos interesen (el de curación es primordial, ya que solo nos podremos curar con este poder o con botiquines que encontremos por el escenario).

Pero otra cosa que hace clásico a este juego vuelve a ser el tema de los escenarios. Tal vez os parezco un poco pesado, pero esta vez no es solo por la buena ambientación, si no por su construcción. Si estáis hartos de juegos pasilleros al máximo, aquí encontrareis algo ligeramente diferente. En este juego, que es obviamente lineal, los escenarios tienden a ser amplios, con multitud de sitios donde esconder muchos coleccionables y secretos, evitando los pasillos. Aunque si meten pasillos, es para que estos sean laberínticos y nos podamos perder un poco. En este sentido me recuerda mucho a Quake, donde hay que llegar del punto A al B, pero puedes perderte un poquito en el camino, no mucho, pero sí que puedes entretenerte investigando el escenario.

Shadow Warrior paisaje




Otro tema que me gustaría destacar de la jugabilidad se refiere al tema de la puntuación. Todas las muertes que hagamos nos darán puntuación y depende de cómo sea la muerte, aparecerán unas palabras u otras encima del cadáver de nuestro enemigo, muy parecido a lo que hacía Bulletstorm, solo que con menos gracia y mimo que el juego de People Can Fly. Además, siempre que tengamos un encuentro, se nos puntuará de 1 a 5 estrellas. Aunque esto es bastante errático, ya que se supone que te dan más estrellas cuantos más poderes uses y más versátil seas y, generalmente, en el juego te dan más estrellas si pierdes menos vida y utilizas las armas adecuadas, no creo que esa parte esté bien explicada.

Por último, el juego es largo, bastante largo. Solo cuenta con su modo historia, pero este se prolonga a lo largo de 17 capítulos, cada uno con una media de 40 minutos (en dificultad media y con una habilidad media, no soy ningún as de los FPS), con lo que podemos concluir que es largo. Además, la dificultad me ha parecido muy bien medida. Generalmente el juego se pone difícil cuando aparece un enemigo nuevo y no sabes muy bien que armas le afectan más, pero en un par de encuentros te acostumbras. Por cierto, se me olvidaba, podemos utilizar los corazones de algunos enemigos como armas, destrozándolos delante de otro enemigo que morirá, posiblemente de la impresión. También podremos utilizar las cabezas de los señores de la guerra para lanzar rayos de energía a nuestros contrincantes por un pequeño periodo de tiempo que suele ser más que suficiente.

Antes de acabar, hay que resaltar que el juego es divertido, que tiene muchísimo humor y que lo que quiere es que explores y mates demonios de forma frenética y original. Sobre el humor, he encontrado varias referencias a juegos anteriores, por ejemplo, los cohetes del lanzacohetes son de la marca Nuke Dukem (y no es una errata), también existe la opción de cambiar la katana (visualmente) en el menú de opciones pudiendo escoger la del juego original o la de Hotline Miami (que se note que Devolver Digital ha tenido algo que ver). También, hay muchos conejos blancos en el juego y a veces puedes pillar a dos haciendo el dulce acto del coito, con corazoncitos saliendo de sus cabezas, todo muy jocoso. Aunque, aviso a navegantes, no os metáis mucho con ellos, ya que yo los mataba por obtener puntos y uno de ellos se convirtió en un conejo negro que se podía teletransportar y era invencible. Sí, me mato un conejito enfadado.

Estamos ante un juego que merece ser jugado. Particularmente me gustó más el ya mencionado Bulletstorm, pero sin duda, este juego será una delicia para todos aquellos amantes de los juegos de disparos más clásicos. Además, hay mucho humor y el juego está hecho con mucho mimo en algunos aspectos. No sé si será un juego imprescindible, pero a la nota puesta, los amantes del género deberían sumarle entre uno y dos puntos. Si os gusta Doom, Quake, el Shadow Warrior original y pensáis que Duke Nukem debería volver con un juego bueno, entonces os gustará lo último de Flying Wild Hog. Y recordad, está disponible desde hace un año en PC y ahora en Xbox One y Playstation 4.


Positivo

  • Escenarios muy bien hechos y estructurados
  • El carisma de los personajes principales
  • Jugabilidad clásica por doquier
  • Más largo que la mayoría de FPS

Negativo

  • Gráficos por debajo de la media
  • Sonido ambiente ligeramente deficiente
  • No hay mucha variedad de enemigos
7.6

Bueno

Política de puntuación

Gonzalo Gómez
Joven graduado en Derecho que adora los videojuegos, el cine y la música.