Análisis Toki Tori 2+ para Nintendo Switch

Nintendo Switch
 

Toki Tori 2+ es uno de esos lanzamientos que vienen a engrosar el catálogo de videojuegos de una plataforma como Nintendo Switch: no deja de ser una producción lanzada originalmente en 2013, que de momento no ha tenido tercera entrega y que no añade nada nuevo; en cambio, no podemos negar que desde su publicación original recibió elogios por rescatar un género olvidado (las plataformas más clásicas) y traerlo de nuevo a la vida. Además, fue uno de los percusores en esto que ahora llamamos “burbuja indie“.

Hoy venimos, pues, a explicar las bondades de un videojuego ya conocido por todos, jugados por muchos y elogiado por algunos. Toki Tori 2+ presenta en Nintendo Switch una versión muy conseguida, en la que su encanto y jugabilidad siguen presentes y que Two Tribes ha sido muy inteligente al lanzar: la consola está logrando que algunos proyectos independientes triunfen en la eShop puesto que los jugadores, a diferencias de otras plataformas, han encontrado en Nintendo Switch el mejor escaparate para jugar a este tipo de videojuegos.

Una aventura relajante y muy ligera

No decimos nada nuevo si definimos a Toki Tori 2+ como “una aventura relajante y muy ligera” hablando de su lado más argumental: aunque tenemos alguna que otra escena, como la inicial, no dejamos de ser un pequeño pollito que debe coleccionar diferentes objetos dorados para que las alteraciones presentes en el mundo del juego vuelvan a su estado natural. Y no hay nada más importante en la historia de Toki Tori 2+ salvo una sensación de relajación que, sin formar parte del argumento, va construyendo nuestro propio devenir.

Ya sea por la música, la jugabilidad o el apartado artístico, el videojuego crea en nosotros una sensación que muy pocos productos logran: una sensación de exploración que va aumentando a medida que los niveles se van complicando con nuevos rompecabezas y posibles soluciones alternativas. No hablamos de una relajación al estilo de Journey o Flow, sino algo diferente: un plataformas tranquilo, muy lejos de propuestas endiabladamente rápidas como Super Meat Boy o el espectacular (y reciente) Celeste.

Es necesario que exista este tipo de proyectos, de pequeña envergadura, que rescatan un aroma a clásico y lo reinventan para ofrecernos una aventura tan original como Toki Tori 2+ (que recordamos, no deja de ser una versión completa de un título lanzado en 2013 y que nos puede ofrecer varias decenas de horas si queremos completarlo todo).

¿Pero cómo se juega a Toki Tori 2+?

Es muy fácil, aunque lo cierto es que exigirá concentración y habilidad mental. No se trata de un plataformas al uso, sino que tendremos que ir usando el canto del pájaro protagonista para ir consiguiendo aquello que queramos. ¿Queremos atraer a un pajarraco enorme en el cielo para que nos lleve a una plataforma contigua? ¿O necesitamos que un enorme tronco con ojos se traslade para abrirnos paso?

Será ese cante el que nos ayude no solo ha realizar las acciones básicas de un plataformas, sino también a producir una serie de combos que abren otras habilidades especiales para realizar otro tipo de acciones. ¿Pero qué es el cante? Uno de los dos “ataques” (no atacamos, sino que son simples habilidades) deriva en silbar (cantar, en definitiva); el otro, en cambio, es realizar un pequeño salto por parte de nuestro protagonista para mover lo que nos encontremos a nuestro alrededor (o no, si lo hacemos mal).

Por lo tanto, no podemos esperar realizar saltos manuales, esquivar enemigos o correr de un lado a otro. Es un juego en el que la observación es fundamental, y como tal, nosotros solamente podemos afectar al entorno y controlar de izquierda a derecha a nuestro pollito, que tan solo puede salvar pequeños peldaños.

Por último, a lo largo de la aventura el sentimiento de progresión es bastante alto, ya que aprenderemos nuevas notas para seguir aumentando los diferentes combos. Además, los puntos de control se irán añadiendo con estas habilidades del protagonista, entre otras cosas como volver a lugares ya conocidos y acceder a zonas secretas. Es decir, no estaremos para nada repitiendo elementos uno tras otro, sino que el juego va soltando pequeñas pinceladas nivel tras nivel.

Artísticamente sigue siendo precioso cinco años después

Técnicamente no estamos ante un videojuego que destaque, puesto que lo que pone en pantalla no es complicado de conseguir, no presenta texturas trabajadas hasta la extenuación ni un sistema de iluminación fotorrealista. En cambio, artísticamente si estamos ante un videojuego que destaque, y mucho, por su uso de la paleta de colores, el diseño de personajes y escenarios, y unas texturas que imitan algunas técnicas de dibujo.

En Nintendo Switch, teníamos el temor de que cinco años después Toki Tori 2+ no destacase porque se le notaran el paso de los años, pero el estilo artístico usado no ha pasado de moda, y en la pantalla de la plataforma los colores son mucho más vivos que en la mayoría de televisores. Esto es algo que provoca que el videojuego no haya pasado de moda en lo que a estilo visual se refiere.

Un buen añadido al catálogo que nunca pasa de moda

Toki Tori 2+ no es un lanzamiento importante para Nintendo Switch, pero es uno de esos videojuegos notables, casi sobresalientes, que ayudan a engrosar el catálogo con productos de calidad. Además, es ideal para partidas cortas que nos inciten a utilizar la mente y aprovecha al máximo la genial pantalla de la consola, dejando que el título se vea mejor que nunca (y sin errores técnicos).


Positivo

  • Un videojuego de calidad que nunca pasa de moda
  • Una jugabilidad pausada creada para hacernos pensar
  • La progresión es muy satisfactoria y es un juego largo
  • El apartado artístico sigue siendo de primer nivel
  • La pantalla de Switch ayuda mucho a lo visual

Negativo

  • No hay contenido nuevo respecto a Toki Tori 2+ en otras versiones
8.5

Muy bueno

Política de puntuación

David Cruz García
Amante de los videojuegos y del cine. Quizás The Legend of Zelda y Final Fantasy ocupen un lugar más alto en mi corazón que otros videojuegos, pero amo a todos los que me divierten por igual. Cine de ciencia ficción como forma de vida