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Análisis Cuphead para Nintendo Switch: una conversión digna de Oscar

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ANÁLISIS

Análisis Cuphead para Nintendo Switch: una conversión digna de Oscar

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Durante meses, hemos estado escuchando que Microsoft estaría intentando llevar su ecosistema Xbox Live a otras plataformas, teniendo como principal objetivo a Nintendo Switch. Por este motivo, no sorprendió ver anunciado Cuphead para la plataforma híbrida de Nintendo, aunque desde que se comunicó su lanzamiento, ha estado en boca de millones de jugadores; no es para menos, ya que estamos ante un gran videojuego que se centra en el enfrentamiento contra jefes finales (aunque con excepciones ya que hay niveles de plataformas más tradicionales).

https://www.youtube.com/watch?v=iTZNLs11NLg&feature=youtu.be

¿Pero ha sido una buena conversión o, en cambio, un título tan exigente como este no ha salido tan bien parado como esperábamos? Estamos ante una producción del primer grupo: podríamos decir que es la mejor conversión de Nintendo Switch; no solo no pierde nada en materia gráfica respecto al videojuego en PC y Xbox One, sino que gana en la pantalla de la consola híbrida. Debido a esto, no queda otra que alabar al equipo de desarrollo y comenzar un análisis que deberíais leer si os gustan los videojuegos con magia.

La magia del cine de animación, en Cuphead

Raras veces comenzamos un análisis hablando sobre el apartado gráfico de un videojuego, pero Cuphead es de esos títulos que entra por los ojos. Muchos dudaban de que la producción no perdiera ni un ápice de su estilo y de su apartado técnico, pero se ha logrado y con creces. Cuantiosas han sido las veces que hemos hablado de las bondades de la pantalla de Nintendo Switch, algo que confirmamos de nuevo con Cuphead: sus colores brillan más que nunca; su animación, característica de los años 30, luce como nunca lo había hecho, aprovechándose de las ventajas de tener un sistema único y no una televisión con colores más o menos apagados.

¿Y en lo técnico? Estamos ante la misma producción que vimos hace bastantes meses en ordenadores y Xbox One: no hay ningún bajón de frames que sea perceptible (aunque debido a la propia animación del videojuego, muchas fases parecen producidas frame a frame, algo que es parte intrínseca de Cuphead).

Cuphead Clip_Joint_Calamity

Sí hemos notado que hay un elemento donde hay una menor definición gráfica que en el resto del título: el mapa de desplazamiento entre fases. Parece ser que la resolución podría ser inferior a simple vista que en los niveles de juego (donde iría a la resolución nativa en el modo portátil, 720p, o muy cerca de ella), ya que aparecen algunos dientes de sierra y elementos algo más borrosos. Eso sí, al ser un elemento secundario como es un mapeado, no nos preocupamos por ello: Nintendo Switch es menos potente que las plataformas arriba mencionadas y tenía que pasar sí o sí.

La magia del videojuego, en Cuphead

Cuphead no tiene una jugabilidad compleja llena de matices: tenemos dos botones de ataque (uno más intenso que el otro), el salto, y, en algunas fases, podemos utilizar un avión para esquivar ataques. Hasta aquí, todo bien. Pero la magia de su jugabilidad reside en que todo está bien ejecutado; las mecánicas de cada uno de los jefes finales a los que tenemos que hacer frente son diferentes en todo momento, hecho que provoca que cada nivel sea una experiencia totalmente nueva.

Así, siempre tendremos enfrentamientos con varias fases (mínimo dos) y, debido a la dificultad de todos ellos, tendremos que repetirlos en numerosas ocasiones. Porque, si superásemos cada fase en su primer intento, Cuphead no dura más de dos horas, puesto que cada nivel dura entre dos y tres minutos dependiendo de nuestra pericia. La extensión del videojuego (hasta diez horas) viene dada por la dificultad y curva de aprendizaje; es necesario ir aprendiendo los patrones de los enemigos para poder ir avanzando en cada fase, hasta que una vez aprendidos, comprendemos cuál es la mejor manera de esquivar sus ataques o de utilizar nuestras habilidades.

De vez en cuando, el desarrollo de los niveles varía: tendremos algunas fases de plataformeo puro y duro, otras en las que deberemos controlar a un avión. Sea como sea, nunca tenemos dos niveles iguales. Es de agradecer que se priorice la diversidad sobre el contenido. De poco importa tener muchos niveles si, al final, se repiten las mismas mecánicas una y otra vez.

Por último, destacar la enorme rejugabilidad de Cuphead: el mapa de desplazamiento entre niveles esconde muchos secretos, diálogos con otros personajes y fases ocultas. Además, cada una de las fases nos otorga, al final de la misma, una puntuación basada en la salud que nos queda, en la habilidad o en el tiempo que hemos tardado. Es obvio que los jugadores más experimentados aprovecharán la ocasión para lograr conseguir el 100% en cada uno de estos aspectos.

Un Oscar a la mejor producción de animación para uno de los mejores videojuegos de la historia

Sí, a veces los videojuegos nos ofrecen verdaderas obras de arte como la que tenemos ante nuestras manos. Quizás muchos de los que tenéis una Nintendo Switch ya habéis jugado a Cuphead en ordenadores o en una Xbox One, pero este título es de esos que no importa volver a jugar meses después, porque sus desarrolladores han comprendido qué hace divertido a un videojuego: la perfección de sus mecánicas.

No vamos a negar que su apartado gráfico hace mucho para que Cuphead nos entre por la vista; un estilo artístico merecedor de un Oscar a la mejor producción de animación. Aún así, no nos alejemos de lo importante: sí, nos atrapa su estilo gráfico, pero aún con todo, Cuphead es uno de los mejores videojuegos de la historia.

Redactado por:

Amante de los videojuegos y del cine. Quizás The Legend of Zelda y Final Fantasy ocupen un lugar más alto en mi corazón que otros videojuegos, pero amo a todos los que me divierten por igual. Cine de ciencia ficción como forma de vida

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