Llevo más de 20 años jugando videojuegos, así que puedo decir con cierta rotundidad que soy un entendido del mundillo. Durante todo ese tiempo he jugado a prácticamente de todo: Alex Kidd, Sonic: The Hedgehog, Choplifter, Mortal Kombat, Dynamite Headdy, Silent Hill, Final Fantasy, Metal Gear… etc. La lista es muy extensa. Claro que no soy el que más videojuegos ha jugado en la historia, pero te aseguro que no soy el que menos.
Durante todo ese tiempo he disfrutado de momentazos (suena por mi cabeza el MIDI de Mercado Muro, entre otros muchísimos), he sufrido sustos (con la condenada alarma sonando en esa radio roja por pasillos oscuros) e incluso me he emocionado (Big Boss negando el choque de manos mientras hace un saludo militar). Y también he contemplado la evolución de la industria. ¿Memory Card? ¿No se hacen los juegos de un tirón ya? ¿Discos?

Este jefe ponía a prueba los nervios de cualquiera
Durante esa evolución, los videojuegos se han hecho un gran hueco en el mundo de la cultura, empezando por unos cuantos jugadores de “maquinitas” hasta la inmensa comunidad que existe hoy día. El caso es que esa evolución ha resultado ser positiva y negativa a la vez. Positiva por motivos obvios. El catálogo de juegos, la calidad de los mismos, la ya mencionada comunidad, el multijugador online, la aún constante evolución y su economía. Sí, economía. Los videojuegos ya mueven más dinero que la industria de la música, y si solo contamos la recaudación por la venta de entradas en los cines, entonces mueven casi más que el cine y la música juntos. Desarrollar videojuegos sale rentable en la mayoría de casos, pero en cuestiones de dinero, nunca es suficiente.
La parte negativa de la cuestión ha sido que con el afán de crecer más y más, los juegos han ido perdiendo jugabilidad, y, por ende, son más y más simples. Está claro que la industria pretende crecer más, y para eso hay que traer a más público, lo que explica el auge de videojuegos basados en películas, por poner un ejemplo. ¿Qué pensaríais si a un jugador medio le ponemos delante de un juego como Shinobi de la Master System? Obviando los comentarios en cuanto a gráficos y demás, lo más probable es que dicho jugador dé un par de saltos, muera otro par, y abandone. Y si sigue un poco más, compruebe que se le han agotado las vidas y tenga que empezar desde el principio, lo abandonará esta vez para siempre. Y es en este punto donde Dark Souls ha sido un alto para recordarnos de qué va todo esto.

Aquí no pude contener unas lágrimas
Los videojuegos han crecido exponencialmente y yo que lo he disfrutado muchísimo. Es un hecho. Pero durante esa trayectoria algo se estaba marchitando, hasta que llegó Dark Souls. Seguramente no diga nada nuevo que no se haya dicho sobre esta saga ya, esto sólo es una vuelta de tuerca más. Y los más expertos en el tema podrían llegar a pensar que el nivel de obsesión con esta saga roza la locura: “qué pesados sois, que no es tan difícil, que no es para tanto”. Es cierto, no es la dificultad lo que me atrae de este juego.
Volviendo al ejemplo de Shinobi, en plena evolución de la industria, Dark Souls no es más que el Shinobi de hoy. Es decir, un videojuego. Afirmación simplista, sin duda, pero con un contenido más hondo. Como jugador, quiero que no se me trate como si fuera tonto. Supongo que no es fácil evocar recuerdos de algún juego reciente en el que os encontráis ante una situación un poco más complicada, en el que previamente habéis guardado previniendo una más que probable muerte temprana y que al cargar, empecéis lo más rápido y cerca posible de la situación en cuestión. Al final la superarás más por suerte que por habilidad en la mayoría de casos. Apelo a vuestra inteligencia para aplicar el asunto a una extensísima variedad de casos. Al final, casi todos buscamos la conclusión del juego y ya. Otro más al saco.
Por supuesto para gustos los colores. Habrá gente más de acuerdo y otra que menos. Dark Souls me gusta porque dentro de la simplicidad de su mecánica reside la clave. Aquí se ataca, aquí se esquiva y muchas magias. Mejora a tu personaje con almas y para adelante. Tu personaje carece de carisma, ya que no es más que un vehículo a través del juego, es tu extensión dentro de ese mundo. Tú eliges lo profundo que quieres que sea el juego, tanto a nivel de mejora del personaje como de historia, que es casi completamente implícita. Sin cinemáticas excepto la del comienzo. El principal enemigo será tu paciencia. Es de esos pocos juegos que sabes que cuando te matan el fallo ha sido tuyo: “ese último ataque sobraba o tendría que haber esquivado antes”. La mecánica no evolucionará durante el juego, atacar y esquivar será exactamente igual desde el principio hasta el final. La satisfacción al vencer a un jefe con una música de fondo sublime es total, sabes que no ha sido cuestión de suerte, has sido hábil y tu manejo del personaje ha mejorado, por eso has vencido.

El que para mí es uno de los mejores jefes de la saga, el Caballero Artorias
Al final es ensayo y error, pero llevado a cabo de manera magistral. Es coherente con el juego y encaja con la historia el morir una y otra vez, ya que la propia muerte es una protagonista más. La tensión de avanzar en el juego aumentaba considerablemente según la cantidad de almas acumuladas y lo inhóspito del escenario visto por vez primera. Sólo en Silent Hill lo he pasado así de mal avanzando, sin saber de qué esquina me saldrá una trampa o enemigo me tenderá una emboscada, por lo que la inmersión es completa.
Me lo he pasado muy bien con la saga Dark Souls. Y no he mencionado el online, que es otro gran apartado como añadido, pero que si no lo tuviera tampoco sería un desastre, ya que por mi parte la sensación de soledad cuando iba descubriendo nuevos lugares me encantaba. Agradezco enormemente a FromSoftware por esta saga, de verdad. Había olvidado que en un videojuego el protagonista eres tú. Podría seguir alabando cosas, pero no terminaría nunca.
Por otra parte, ahora siento un cierto desasosiego. Porque voy buscando sentir lo mismo con todos los demás juegos, y no es posible. Existen juegos muy grandes, como Skyrim, donde el protagonista también eres tú, y está muy bien poder tomar decisiones y diferentes vías de acción. Pero después de Dark Souls, la mecánica de Skyrim se me antoja torpe y deficiente, y es casi obligado que mi personaje tiene que ser mucho mejor que el enemigo para ganar por fuerza bruta en vez de por mi propia habilidad. Amén de guardado rápido para empezar el combate duro nada más traspasar la puerta que me conduce al enemigo.

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