Crítica de la segunda temporada de Sense8

La segunda temporada de la serie ya está disponible en Netflix

Crítica de la segunda temporada de Sense8
 

Hace unos meses pudimos ver el capítulo especial de Navidad de “Sense8” y desde entonces las ganas de todos los fans de la serie porque se estrenara la segunda temporada habían ido en aumento. Así pues y casi dos años después de que la primera temporada viera la luz, la segunda llegó el pasado 5 de mayo dejándonos un sabor un tanto agridulce. A continuación os contamos sin spoilers (más allá de alguna referencia que no revela nada importante) nuestras impresiones de esta segunda temporada. Obviamente esta crítica es subjetiva y somos conscientes de no tener ninguna verdad absoluta.

Antes de comenzar con el comentario de la serie de Netflix hemos de informaros a todos los que no hayáis visto aún esta segunda temporada, que aún no está disponible en español peninsular, dada una huelga de dobladores que hay actualmente en España, pero podemos verla en versión original con subtítulos o en español latino.

Imagen y sonido, sus mayores aliados

Si hay una cosa indudable es que uno de los mayores puntos fuertes de “Sense8” es su gran calidad de imagen y sonido. Al igual que en la primera temporada, a lo largo de la segunda nos vamos encontrando en diferentes lugares del mundo; desde los ciudades más ricas y el lujo, a los lugares más pobres y abandonados. Es precisamente esta pluralidad provocada por la dispersión por mundo de los personajes principales, la que nos causa sensaciones que en otra series sin sensoriums serían complicadas de hacérnoslas sentir.

El ritmo de las escenas y de las conexiones entre los protagonistas están siempre enlazadas. Cuanta más acción y más sentimientos, más podemos sentirnos una parte del clan de los protagonistas, siendo al igual que ellos, receptores de numerosos estímulos que llegan en forma de imágenes y sonidos distintos a la vez. Veremos muchos planos espectaculares en los que se combina al personaje principal de esa escena en solitario con la unión del clan. También es cierto que de cara al final de la temporada, hay algunos momentos en los que esa combinación de los 8 personajes en escena crea algunas situaciones en las que parece que haya más de una persona física. Esto induce una sensación extraña en el espectador, que no sabe hasta que punto es eso una representación de la fuerte unión del grupo o si es un fallo a nivel logístico en la serie.

Así pues, os podemos asegurar que en esta segunda temporada no os van a faltar momentos sin diálogos que os lo digan todo sin necesidad de una sola palabra y tampoco faltará “What´s Up”, una de las canciones más conocidas de la serie, indicándonos de nuevo un futuro incierto a mitad temporada.

Tramas y subtramas

La primera temporada de la serie terminaba con Will y Riley huyendo de Whispers. Esta peligrosa huida que puede provocar el fin del clan, sigue su curso a lo largo de la temporada. También descubriremos más sobre los orígenes de estos extraordinarios seres humanos (o similares a ellos), entre otras cosas. Estas tramas generales son bien tratadas y dan lugar a giros y situaciones que mantienen la expectación, pero en esta ocasión no consiguen enlazarse igual de bien con las subtramas de los personajes, dificultando el seguimiento de la temporada.

Si aún no habéis visto esta segunda temporada de “Sense8”, os recomendamos hacerlo con mucha atención y tranquilidad, porque como ya hemos comentado antes, las subtramas esta vez no terminan de encajar con la trama principal y pueden llegar confundir. El unir 8 historias de personajes diferentes de manera exitosa es complicado de por sí y el hacerlas atractivas y con sentido ya tiene su mérito, pero en esta ocasión, algunas de estas subtramas dividen la atención del espectador de forma negativa. Esta dispersión en la atención del espectador se debe al rápido ritmo de la serie, que con el reto de introducir todo lo posible en 10 escasos capítulos, se deja explicaciones por dar o las da muy brevemente. Tenemos la sensación de encontrarnos súbitamente viendo situaciones (que aunque curiosas) no sabemos de dónde surgen o que no tienen sentido alguno con la trama principal, y que parecen estar metidas de forma poco orgánica y natural.

Naturalidad, reivindicación y una llamada a la unión

Si una cosa nos gusta de “Sense8” es la fluidez y naturalidad con la que se desenvuelve. Dejando a un lado los posibles problemas a nivel argumental en alguna subtrama, “Sense8” es una serie que podría catalogarse de ciencia ficción, pero que vuelve a desenvolverse transformando el cliché del género, dominado en amplia mayoría por los superhéroes y por películas sobrecargadas de efectos especiales. Aquí las habilidades de los protagonistas son un elemento que como espectadores vemos de forma natural,  y que acompaña a la historia de forma central, sin necesidad de recordarlo específicamente.

La naturalidad cobra más de un significado en la serie, dado que en esta segunda temporada se vuelve a dar visibilidad a temas que, aunque cada vez menos, se siguen evitando y tratando como si fueran tabú: el amor libre, las diferencias sociales, el sexo, la religión, la corrupción y el abuso de poder. Todos estos temas podemos verlos en estos episodios, que recurren de manera habitual a los discursos, con el fin de introducirnos aún más en la historia. Lo consiguen haciendo uso de palabras que ponen la piel de gallina y que consiguen hacer reflexionar sobre cuestiones importantes que a veces se pasan por alto. A todo lo anterior se une la tensión que provoca la ya mencionada persecución por parte de Whispers, recordándonos en todo momento la suerte estar libres y a su vez también nos da un mensaje de lucha, hay que levantarse sin miedo y unidos.

Conclusión

A pesar de algunos desacuerdos en algunas partes, esto no es suficientemente malo como para que nuestra opinión de la temporada sea negativa. Las hermanas Wachowski, creadoras de la serie, han conseguido volver a llamar la atención creando una temporada dinámica, que puedes disfrutar a todos los niveles. Por otra parte, debemos resaltar el espectacular reparto que tiene a artistas sumamente creíbles e inmersivos. Incluso aunque el cambio en esta temporada con el actor del personaje de Van Damn no tenía muy buenas previsiones, ha resultado ser una agradable sorpresa.

Así pues, nos encontramos con una temporada que nos vuelve a enganchar de principio a fin y aunque tenga algunos momentos dudosos, no podemos negar nuestras ansias por el estreno de una continuación, que aún se está negociando y la cual esperamos que no tarde 2 años más en salir.


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