Crítica de Mute: El sueño cumplido de Duncan Jones sabe a poco

La película se ha estrenado hoy en Netflix a nivel internacional

Crítica de Mute: El sueño cumplido de Duncan Jones sabe a poco
 
 

Duncan Jones ha logrado forjarse un nombre propio en la industria cinematográfica más allá del hecho de ser el hijo de David Bowie gracias a la dirección de “Código fuente”, “Warcraft: El origen” y de la aclamada “Moon”. Sin embargo, “Mute” (“Mudo” en España) podría considerarse el sueño hecho realidad del cineasta británico dado que seis años antes de que el director estrenara su ópera prima, ya había escrito una primera versión de lo que sería esta película. Según narra el propio Jones a través de Twitter, este proyecto, al cual demonina su “Don Quijote” particular, pasó por todo tipo de problemas hasta que Netflix decidió apostar por él con el objetivo de producir obras que mostraran la pasión que sus autores sentían por ellas.

Leo, interpretado por Alexander Skarsgård (“True Blood”), es un camarero que reside en una futurista ciudad de Berlín situada en el año 2052. Debido a un accidente durante su infancia, perdió la capacidad de hablar y su vida pasó a girar en torno a su novia Naadirah (Seyneb Saleh), quien también es su compañera de trabajo en un pub nocturno. No obstante, ella desaparece un día sin dejar rastro, y él emprenderá una búsqueda por lo más profundo de la ciudad para encontrar a su amada siguiendo las pistas que dejan dos cirujanos americanos, a quienes dan vida de forma magistral Paul Rudd (“Ant-Man”) y Justin Theroux (“The Leftovers”).

La estética cyberpunk de este Berlín futurista es lo primero que llama la atención de la película. En un año natural en el que se han estrenado “Ghost in the Shell”, “Blade Runner 2049” y la serie “Altered Carbon”, estos paisajes artificiales podrían dejar de resultar sorprendentes para el público, pero Jones no busca transmitir las mismas sensaciones. Esta es una ciudad en la que chocan diferentes culturas y que, a pesar de resultar un lugar incómodo por momentos, no contagia el agobio constante de la misma forma que ocurría en la mítica película protagonizada por Harrison Ford. Además, durante el metraje puedes llegar a encontrar multitud de elementos presentes en la actualidad que tratan de dotar de una mayor verosimilitud a esta realidad futurista. Por otro lado, los fans de “Moon” quedarán satisfechos con los diversas referencias que hace la historia con el paralelimo a la línea temporal de la llegada del clon de Sam Bell a la Tierra.

A pesar de que en “Mute” la tecnología no parece haber cambiado de forma tan extrema el paradigma social y cultural, en ella sí se encuentran elementos comunes del subgénero cyberpunk en lo que a trama se refiere. De la misma forma, Jones se desmarca de lo esperable al mostrarnos el lado clandestino de la sociedad a través de la búsqueda del protagonista. Sin embargo, esto da lugar a que por momentos el hecho de que Leo sea una especie de Amish alejado de la tecnología se convierta en un detalle olvidable y prácticamente innecesario para el desarrollo argumental.

En este sentido, el papel de Skarsgård recuerda al de Ryan Gosling en “Drive”, ya que su incapacidad para hablar limita en gran medida su expresividad y su único objetivo en todo momento es encontrar y salvar a su amada. Leo muestra sus sentimientos a través de gestos faciales, pero resulta complicado imaginar cómo se sostendría la película de no ser por las intervenciones de los personajes de Rudd y Theroux (Cactus y Duck), quienes otorgan a la historia el equilibrio necesario al exhibir personalidades originales y una relación muy particular.

Aunque a primera vista las películas de Jones no tengan nada que ver entre sí, la misma definición del protagonista se repite en todas ellas: un héroe atípico y contradictorio que cuenta con una contrafigura que lo define. El astronauta solitario de “Moon” que se enfrenta a su existencia al toparse con un clon suyo, el militar que trata de evitar un atentado terrorista repetidamente en “Código Fuente” y el guerrero humano que se enfrenta a los orcos en “Warcraft: El Origen” tienen motivaciones similares a las de Leo  en “Mute”, debido a que ninguno de ellos busca una gran gesta, sino que se han topado con ese destino.

Aun así, esta vez la historia parece más influenciada que nunca por el gran David Bowie, quien falleció hace ya más de dos años. A medida que el filme avanza, cobra más importancia la naturaleza de la paternidad, y la trama acaba siendo más oscura de lo que en un principio cabía suponer. De la misma manera, la elección de Berlín como ciudad donde se desarrolla la película tampoco es casualidad, debido a que allí fue donde Bowie grabaría la trilogía de álbumes compuesta por “Low”, “Heroes” y “Lodger”.




Quizás debido al presupuesto, Jones demostró con “Moon” que la ausencia casi total de efectos especiales podía llegar a otorgar mayor credibilidad a la historia. En esta ocasión, aunque visualmente la película está verdaderamente cuidada y contiene detalles únicos, lo realmente importante en “Mute” vuelven a ser los personajes. Precisamente por este motivo, la atención en la estética acaba pasando a un segundo plano y el ritmo de la historia es insuficiente por momentos. La búsqueda de Naadirah se vuelve monótona y la implicación directa de Cactus y Duck en la trama principal tarda en llegar.

El enfoque por el que opta Jones no parece el más acertado, ya que los personajes encarnados por Rudd y Theroux despiertan mucho más interés que el “gran secreto” de Naadirah. La tensión de la que debería gozar el filme se diluye al intentar abarcar demasiados aspectos de la historia y los minutos de clímax final dejan la sensación de haber perdido el tiempo centrado en detalles que no aportaban nada importante al conjunto general.

A pesar de estos puntos negativos, es de agradecer que Netflix deposite su confianza en proyectos que cuentan con tanta pasión por parte de los directores. Es notable que “Mute” trata de ser una película compleja y muy elaborada con el fin de perfilarse como algo único, y conseguir despertar diferentes emociones en los espectadores. Además, el estilo propio de Jones siempre es disfrutable y digno de analizar. Por todo esto, esperemos que la plataforma de streaming siga brindándonos la oportunidad de disfrutar de cine con mayúsculas y de estreno aun sin salir de nuestras casas.


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