Probamos Assault Spy y contamos nuestras primeras impresiones

Actualmente, el juego se encuentra en el Early Access de Steam

Probamos Assault Spy y contamos nuestras primeras impresiones
 

El género hack ‘n’ slash siempre ha sido garante de grandes producciones. Gracias a su acción desenfrenada, y su siempre enfático afán por la vistosidad jugable y el desafío constante, ha logrado dar forma a múltiples obras maestras en las últimas generaciones. Franquicias como Darksiders, God of War, Bayonetta y Devil May Cry, al igual que particularidades como NieR: Automata y Metal Gear Rising: Revengeance, logran avalar las capacidades de una estirpe que, si bien no es la más popular, se mantiene como una constante de manera perpetua. Incluso, la mera adopción de las enseñanzas de estos titanes ya logra suponer un direccionamiento hacia el camino correcto en la búsqueda de la grandeza, realidad que se apega a la actualidad de Assault Spy, una obra que, desarrollada por Wazen y distribuida por NIS America, no logra resaltar entre sus congéneres pero, relevantemente, sí es capaz de ofrecer una entretenida propuesta a la que puede ser recomendable seguirle la pista.

 

Una preview corta, pero intensa

Lo que más resalta del título nipón es, como en la mayoría de sus símiles, la vertiginosidad con la que nos lanza al campo de batalla. La estructura jugable, siendo imposible que fuese distinta, se compone de un estilo sumamente básico y bien conocido dentro del género: un botón para ataques suaves y consecutivos, otro para intercalar la retahíla de ataques con accionares más poderosos y que nos ayudan a hilar aún más combos, además de un botón extra para arrojar proyectiles a distancia. A través de esta más que utilizada y exitosa fórmula, la desarrolladora nos convida a una serie de enfrentamientos contra autómatas en donde no sólo la velocidad primará ante todo sino, simultáneamente, la incapacidad para defendernos y la necesidad de evadir.

En tal sentido, cabe recordar la labor de la magna PlatinumGames, creadores del previamente mencionado y muy resaltante Metal Gear Rising: Revengeance, quienes decidieron no dotar a Raiden de la posibilidad de defenderse y, por el contrario, sólo le concedieron la habilidad de contraatacar al dirigirse en la dirección en la que el contacto enemigo provenía. Wazen esboza un ideal similar al sólo permitirnos eludir los proyectiles adecuadamente telegrafiados, realidad que nos impulsa a tener en consideración absolutamente todas las adversidades y a medir los tiempos con los que realizaremos las combinaciones debido a que Asaru, nuestro protagonista durante esta versión de prueba, es endeble en demasía y requerirá de disminuir el daño rival tanto como sea posible.

Allí, los dos jefes finales que tuvimos la oportunidad de enfrentar son los que más sobresalen, ya que guardan dentro de sus combates los encuentros más difíciles y, por ende, más gratificantes al ser superados. Tanto en lo estético como en lo jugable, resultan mucho más variados que los de por sí genéricos enemigos comunes y, adicionalmente, presentan cierto atractivo como personajes en lo narrativorespecto a esto último, la preview no ofrece mucho sobre la historia, pero los personajes son afables y tienen gran proyección a mediano y largo plazo-. Asimismo, es importante destacar que, desde el prisma técnico, muestran ciertos inconvenientes en el comportamiento, mas se trata de un aspecto que podrá pulirse con el tiempo y que no resta la calidad que el planteamiento mecánico básico del juego logrará cuando arribe a su versión final.

Notorio representante del hack ‘n’ slash

Su inherencia es innegable e, incluso, Wazen la abraza con pleno énfasis. El juego está consciente de su legado, y busca explotarlo en su totalidad. Por ello, además de la composición realzada con anterioridad, Assault Spy presenta cuestiones como el desbloqueo de movimientos a través de créditos obtenidos luego de cada combate para aumentar el repertorio de nuestro avatar. Esta característica es clásica de la estirpe a la que la obra pertenece y, una vez más, su agradable protagonismo es revivido, y es que, si bien no es innovador en ningún sentido, se trata de una ecuación infalible que continúa dando buenos resultados y que aquí repite el aprobado.

De modo similar, la búsqueda de objetos a través de la exploración del reducido mapa en que se nos depone hace acto de presencia en la travesía, siendo así un inexorable acto debido a la fragilidad del protagonista y, por ende, a la necesidad de indagar por maneras de recuperar barras de vida, al igual que al siempre positivo añadido de encontrar créditos extra. Aunado a ello, la articulación de las misiones también surge como evidente seguidor de las inspiraciones inicialmente nombradas, ya que la formación básica del videojuego nace de una escena cinematográfica que nos indica nuestro objetivo del momento, escenas de exploración del entorno con secciones de combate con enemigos regularesy ciertos especialesde por medio y, para culminar, el confrontamiento a un jefe final cuya derrota supone la continuación escénica de la historia; un patrón típico, efectivamente, pero que cumple y logrará atraer sin inconvenientes a los fanáticos de los hack ‘n’ slash.

Tan entretenido como genérico

Assault Spy no reinventa el género ni ofrece singularidades que lo deslinden de los demás productos pertenecientes a él, no obstante, haciendo uso de las cualidades que hacen que el mismo sea una de las variantes más queridas dentro de la industria, Wazen y NIS America logran ofrecernos un resultado que, incluso en su versión anticipada, se gana nuestra recomendación de darle atención por méritos propios.

En tal sentido, quien sea fanático del estilo hallará en la creación una adquisición que, de buscar una epopeya más, podrá cumplir. Es divertido, su estética está bien lograda, los personajes resultan interesantes y, en general, se beneficia de las férreas tesituras de un estilo de juego con muchos años de existencia. Sin embargo, quien busque una entrega que cause un enamoramiento por su estirpe o una producción que ofrezca algo nunca antes visto, no encontrará aquí su objetivo pues, a fin de cuentas, tiene lo mismo de grato y entretenido que de genérico, para bien o para mal.


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