Análisis The Walking Dead: The Final Season: Una dulce despedida con regusto amargo

 

The Walking Dead: The Final Season supone un final trágico, y no sólo por ser el cierre de una gran historia que comenzaba el pasado año 2012. Un año en el que Telltale Games nos presentaba a un inocente personaje cuyo dulce nombre y personalidad nos conquistó sin remedio. Clementine ha vivido una de los viajes más sobrecogedores que hemos tenido oportunidad de disfrutar durante estos últimos años en el sector de los videojuegos. Una epopeya que ha durado años, tiempo en el que se ha ido gestando una obra por capítulos en los que el personaje principal y muchos de los secundarios se han ido beneficiando de una personalidad arrebatadora que ha traspasado la pantalla, convirtiendo a esta propiedad intelectual es la más especial de cuantas ha creado el ya extinto equipo de Telltale.

El legado de Clementine

The Walking Dead: The Final Season es una amarga despedida por partida doble. Si bien es cierto que es motivo de celebración el poder disfrutar de la temporada final gracias a la intervención de Skybound Entertainment, quienes han recogido el testigo de Telltale Games, la verdad es que, cuando uno disfruta del último capítulo, siente un vacío difícil de explicar. A pesar de que gran parte del equipo responsable en dar forma a este último capítulo de la historia de Clementine ha estado formado por una también gran parte del personal involucrado en los capítulos iniciales, a nadie le pasa desapercibido la ausencia del nombre de Telltale Games en ciertos momentos del opening. Desde ese momento, el usuario percibe que algo ha cambiado, recordando al jugador la necesidad de coger aire ante el último sprint final que Clementine tendrá que realizar.

Desde que Alvin Junior fuera uno de los personajes principales, la actitud de Clementine cambió, priorizando el bienestar de AJ por encima de cualquier cosa, incluso de su propia vida. Un paralelismo que nos trae al recuerdo la figura protectora que Lee ejercía sobre la actual protagonista. A pesar de que las circunstancias obligaron a Clementine a crecer y madurar con extrema rapidez, en este última capítulo, mientras la acompañábamos en la temporada más extenuante, somos testigos de cómo el verdadero miedo a perder a Alvin Junior la sume en una dolorosa realidad que durante tanto tiempo hemos olvidado. Pese a su madurez, Clementine sigue siendo una niña, una con la importante responsabilidad de proteger a un chiquillo de tan sólo 5 años de edad, mientras lucha por encontrar un lugar seguro donde poder crear algo parecido a un hogar. Es ahí, en ese preciso momento, cuando se crea un interesante semejanza que nos trae al recuerdo las grandes sensaciones que nos originó la temporada inicial. Clementine es consciente de no poder evitar la atenta mirada de Lee que mira desde la distancia a una adolescente chica que ha llegado hasta este momento gracias a su protección, de una forma idéntica en la que Clementine lucha ahora por ofrecer un futuro más esperanzador para Alvin Junior.

Un lugar donde los adultos no tienen cabida

El viaje nos lleva a la escuela Ericson de jóvenes con problemas y, aunque de forma accidentada, regresamos a un lugar donde soñar con la idea de un futuro esperanzador alejado del peligro de los caminantes. Un nuevo grupo de personajes con los que relacionarnos y tejer relaciones muy dispares dependiendo de nuestras elecciones. Las decisiones serán ahora más relevantes que nunca y, si hace algunas temporadas parecía que las determinaciones tomadas nos guiaban hasta un destino independiente de las alternativas escogidas, en esta última temporada queda claro que nuestras elecciones tendrán importantes consecuencias en el devenir de los personajes más importantes, con diferencias muy remarcables a tener en cuenta.

Además de su interesante trama argumental, una de las principales basas donde The Walking Dead ha sustentado su éxito ha sido en lo referente a las relaciones que hemos podido mantener con el resto de personajes. Durante The Walking Dead: The Final Season, se enfatiza en la relación materno-filial de Clementine y Alvin Junior. Sin embargo, no será la única relación importante, ya que sentimentalmente hablando, Clementine podrá vivir también una relación amorosa breve pero intensa con varias posibilidades.

“Lo has hecho lo mejor que has podido Clementine, igual que yo”

En cuanto al aspecto jugable, poco que remarcar, y es que The Walking Dead: The Final Season sigue los mismos derroteros impuestos por Telltale Games desde el comienzo. Más allá de ello, cabe mencionar que este último capítulo incluye varias mecánicas de acción al más puro estilo de las aventuras más genéricas, donde podremos, por ejemplo, disparar flechas con Clementine. Ayudados con una vista que se colocará detrás del personaje, se nos invitará a derribar a todo aquel que suponga una amenaza. Incluso habrá momentos que hará uso de coberturas para protegerse del fuego enemigo.

No obstante, es necesario avisar que todas estos momentos jugables estarán limitados por la propia personalidad de la propuesta jugable que ya conocemos todos. También, estarán de regreso una vez más los interesantes quick-time events que añaden variedad y tensión en los momentos más importantes. Es cierto, aun así, que notamos cómo una de las nuevas mecánicas, como lo es la de poder ir recogiendo diversos objetos por el mundo que exploramos, se ha desaprovechado. Estos objetos podrán ser colocados a modo decorativo en la habitación que Clementine y Alvin Junior comparten en Ericson y, aunque la premisa es muy interesante, la verdad es que el añadido tan solo queda como algo meramente anecdótico en lo que no se ha profundizado tanto como nos hubiera gustado.

Un merecido hasta siempre

The Walking Dead: The Final Season supone una despedida a la altura de lo que la saga merece pese a que la forma en la que ha sucedido nos deja una extraña sensación de tristeza. Skybound Games ha tratado con mucho respeto y cariño a la propiedad intelectual que hasta ahora era la niña mimada de Telltale Games. Lo hace, además, con una puesta en escena que deja en evidencia la evolución visual que ha sufrido la obra desde su comienzo, luciendo unos personajes mucho más detallados y humanos que, sin duda alguna, echaremos bastante de menos. Por ello, no podemos más que agradecer esta oportunidad de decirle adiós de una forma más que digna al universo que durante estos años nos ha mantenido en vilo. Ahora toca descansar, y tú Clementine, te lo has ganado. Hasta siempre.


Positivo

  • Una trama narrativa interesante
  • Decisiones que por vez primera tienen consecuencias "reales"
  • La relación materno-filial entre Clementine y AJ
  • Algunas mecánicas nuevas e interesantes
  • La obra se guarda sorpresas hasta el final

Negativo

  • La traducción al castellano es bastante mejorable
  • Ciertas mecánicas un tanto desaprovechadas
8.2

Muy bueno

Política de puntuación

Urko Miguel
Alumno y prefecto de la casa Hufflepuff del colegio Hogwarts de magia y hechicería. Simpatizante de la casa Stark y tributo del distrito 4. Mi elemento es el agua, y por ello, formo parte de erudición. Próximo estudiante de la escuela Xavier para jóvenes talentos. Seriéfilo, cinéfilo y amante de los videojuegos.