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Análisis Paper Mario: The Origami King

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ANÁLISIS

Corría el año 2000 cuando Japón recibió un título muy diferente: Paper Mario. Se alejaba de los plataformas más tradicionales del fontanero, aunque aún presentaba elementos tradicionales como la mayor parte de objetos característicos de la franquicia, sus típicos atuendos y algunas fases testimoniales en las que nuestra habilidad de salto será esencial para encontrar el camino concreto. Pocos años más tarde, la historia se repitió con Paper Mario: La Puerta Milenaria, una entrega algo continuista, pero sobresaliente en todo lo que se proponía.

Pero Intelligent Systems, desarrolladora de la franquicia, realizó un cambio drástico con Super Paper Mario, la entrega de Wii: era un plataformas con todas las letras, y aunque tenía elementos RPG, estos eran menos numerosos que las dos primeras partes. ¿Funcionó esta modificación? A medias: era un gran juego, pero no era revolucionario. Y finalmente, se lanzaron los videojuegos de la saga en Nintendo 3DS y Wii U, los más criticados por alejarse aún más de los RPG que dieron lugar a la marca, aunque seguían siendo títulos notables.

Ha llegado el momento de aceptar que la saga Paper Mario ha cambiado: sus creativos han decidido impregnar de personalidad su sistema de combate, y prescindir de la progresión tradicional por niveles, para hacer énfasis en la exploración para todo tipo de públicos, y en los retos a través de los encuentros con enemigos. En Paper Mario: The Origami King, si somos conscientes de que estamos ante un RPG simplificado, podemos descubrir uno de los mejores juegos de Nintendo Switch para 2020, y aquí os dejamos su esperado análisis.

Paper Mario: The Origami King

El Rey del Origami amenaza con hacer el mundo en 3D

El argumento de Paper Mario: The Origami King es quizás uno de los talones de aquiles de la aventura: nos gusta que el villano principal, el Rey del Origami, tenga como motivación principal modificar el reino y hacerlo 3D (nos parece incluso una crítica a la tecnología, cuando se dio el salto en los videojuegos a las tres dimensiones y la gente era reticente). Pero el avance por el mundo nos deja con tramas secundarias bastante repetitivas y carentes de interés.

Eso sí, gracias a Olivia, una compañera muy divertida, leeremos diálogos muy divertidos capaces de sacarnos una sonrisa; además, durante las 30-35 horas que puede llegar a durarnos Paper Mario: The Origami King (más si hacemos hacemos todo al 100%), conocemos personajes secundarios muy especiales que nos entretendrán durante la larga aventura. El problema, por lo tanto, reside en que el tronco principal del argumento es bastante simple, y aunque hay giros de guion, creemos que no son lo suficientemente atractivos como para captar nuestra atención como sí ocurría en anteriores entregas de la franquicia.

paper mario: the origami king

Combates con bastante estrategia, y algo de ritmo

Tras hablar del primer punto negativo que hemos observado en Paper Mario: The Origami King, vamos a analizar uno de los apartados que más nos ha gustado: el sistema de combate. Es cierto que desde Super Paper Mario, este elemento ha pasado de ser el tradicional en un JRPG, a presentar toques propios en los que el ritmo adquiere mayor protagonismo que la habilidad y progresión de nuestro personaje. En esta ocasión, volvemos a tener un sistema que continúa lo visto en Sticker Star y Color Splash, pero añade algo esencial que echábamos en falta: la estrategia.

En esta ocasión, además de tener combates por doquier (que podemos evitar, como explicaremos más adelante) en los que deberemos atacar con ritmo para producir más daño en nuestros enemigos, tendremos un paso previo que funciona como una especie de puzzle: en cada combate tradicional, habrá una serie de anillos que deberemos girar en un tiempo determinado (habitualmente, entre 30 y 40 segundos por turno) para colocar a los enemigos en fila (de 4), o reunidos en un cuadrado de 2x2. Los primeros tendrán que ser derrotados con las botas, mientras que los segundos se aprovecharán del martillo.

Sobre el papel, esto puede parecer raro y complejo, pero cuando han pasado cuatro o cinco combates, ya tendremos todo controlado: los primeros serán bastante sencillos, y del tiempo que nos ofrecen, gastaremos tan solo una pequeña parte, pero conforme avanza la aventura, y sobre todo, a partir del segundo 'mundo', la cosa se complica, y muchas veces seremos incapaces de 'resolver el rompecabezas' porque con los movimientos que el título nos ofrece, parece misión imposible derrotarlos en un único turno.

Lo positivo, por lo tanto, es que los combates añaden este toque de estrategia que echábamos en falta en la franquicia desde hace años: porque además de lo comentado, antes de cada turno, sabremos cuántos movimientos (es decir, cuántas veces podremos girar los anillos), y cuántas acciones (ataques) podremos realizar. Y salvo en los jefes finales, es posible acabar los combates sin daño, pero claro... Este 'puzzle' introductorio se va complicando y moriremos no en pocas ocasiones.

Los combates contra jefes cambian la mecánica: hay un sistema de anillos, pero en esta ocasión, habrá que girarlos para que las flechas que se encuentran en ellos nos permitan avanzar hasta el centro de la 'diana'. Por el camino, tendremos cofres con monedas u objetos especiales, posibilidad de atacar con nuestros brazos extensible o corazones para rellenar nuestra barra de vida. Hasta 20 minutos hemos utilizado para despachar algunos de los jefes finales más complejos de la aventura, ya que además de tener una barra de vida inmensa, presentan diferentes etapas en las que su comportamiento se modifica.

¿Hay un motivo para luchar contra los enemigos?

La respuesta a esta pregunta es, quizás, el elemento que más echará para atrás a los jugadores tradicionales de la franquicia: En Sticker Star y Color Splash, ocurría que en pocas ocasiones había motivos para luchar contra los enemigos. Aquí ocurre algo parecido, ya que aunque nos den monedas, llegará un momento en el que tendremos demasiadas aunque compremos botas y martillos por doquier (que, por cierto, hay de diferentes tipos, más o menos fuertes, con o sin protección para los pinchos). Hay pocos objetos que precisen de un fuerte desembolso de dinero (ni los champiñones que regeneran vida, ni las flores que nos permiten atacar con fuego, ni los accesorios), por lo que durante la mayor parte de la aventura tendremos decenas de miles de monedas que nos harán replantearnos la necesidad de luchar.

Eso sí, si andáis cortos de confeti (elemento que explicaremos en el siguiente apartado), y no queréis aporrear los árboles sin cesar, los combates os suelen recompensar con enormes cantidades de este 'papel de colores', por lo que es una forma rápida y divertida de llenar nuestra bolsa.

Enormes zonas por explorar, con énfasis en los coleccionistas

La exploración nos ha encantado: el mundo se ha engrandecido y estamos ante una especie de 'open world' interconectado mediante zonas que tienen breves tiempos de carga, pero que a su vez, son accesibles gracias a tuberías u otros medios de transporte (como barcos o teleféricos) desde diferentes puntos del juego. Que no os extrañe la comparación, pero el mundo de este Paper Mario: The Origami King bebe mucho de Dark Souls, ya que cada una de las zonas es lo bastante densa como para estar casi una hora en ella, y además, permite el viaje a otros lugares gracias a los atajos presentes.

Además, son escenarios que presentan elementos de plataformas, por lo que no solo son amplios en el sentido más estricto de la palabra: también esconden secretos que si no somos audaces, pasaremos por alto, algo que no nos permitirá obtener el 100% de los coleccionables presentes en cada una de las zonas:

  • Toads escondidos. Habrá repartidos cientos de ellos a lo largo de todo el juego, que deberemos golpear con el martillo, tirar de ellos si están atrapados, o buscar entre la hierba alta.
  • Agujeros reparados. Hay decenas de zanjas por todo el escenario que habrá que reparar con el confeti. Este 'papel de colores' se encuentra en árboles, flores, piedras o nos lo dan los enemigos al vencerlos, y nos permite arreglar caminos, paredes o puentes para seguir descubriendo los secretos que nos aguardan.
  • Tesoros. Hay algunos objetos ocultos en cofres que, a su vez, están bastante escondidos. Están numerados, y hacerse con todos es gratificante porque fomenta, y mucho, la exploración.
  • Golpear los paneles ?. Este coleccionable es tradicional ya en la saga, pero no todos los cubos estarán visibles a simple vista.

Os aseguramos que no seréis capaces de obtener el 100% de estos elementos en vuestra primera visita a cada zona: nosotros no hemos sido capaces, y esto dice mucho de Intelligent Systems, ya que ha logrado que encontrar todo sea un verdadero reto. Y lo que es mejor, no nos hemos aburrido mientras hemos buscado, a diferencia de otros videojuegos repletos de misiones secundarias que terminan desbordando al jugador.

El último elemento que debemos mencionar en el apartado de la exploración es el de los poderes papelementales que encontramos en los templos: a lo largo de la aventura, visitaremos zonas gigantescas en las que al final nos espera un 'jefe final' que nos otorgarán habilidades únicas: controlar la tierra, poder llenar con agua un lago seco, etc. Esto es posible gracias a unos lugares en los que Olivia se convertirá en una especie de 'Dios' con unas escenas de transformación muy logradas.

Relacionado con estos sellos especiales, hay otros en los que podremos utilizar nuestros brazos extensibles para descubrir secretos tras las rocas, ocultos en las paredes, etc. También esta habilidad permite golpear enemigos con fuerza como ocurre en los combates. En definitiva: no nos aburriremos profundizando en este enorme mudno.

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El Paper Mario más bonito visualmente

No es sorprendente decir que Paper Mario: The Origami King es la entrega más bonita visualmente de la saga, ya que la franquicia siempre se ha caracterizado por la mejora de este apartado título tras título. Aunque en la pantalla de Nintendo Switch los colores son más vivos que nunca, es en la televisión donde observamos el mimo que ha puesto Intelligent Systems en esta obra de arte, ya que los escenarios están muy detallados, y en el modo portátil algunos de estos 'tips' se pierden por el tamaño. No hay ralentizaciones ni en la exploración ni en los combates; no hay popping; no hay aparición tardía de texturas. Todo funciona.

Tampoco se queda atrás la banda sonora de Paper Mario: The Origami King, ya que nos ha encantado, y nos parece una de las mejores de la franquicia. Explorar el enorme mundo que nos aguarda con decenas de pistas de música diferentes, casi todas ellas a un gran nivel, es algo que nos ha maravillado.

Una entretenida aventura que cumple en todos sus apartados, y con nota

Casi todo funciona en este Paper Mario, y aunque haya ocasiones en las que no encontramos justificación para seguir luchando en los combates, el sistema ideado es tan estratégico que nos forzará a derrotar a los enemigos para ponernos a prueba. Tampoco es que estemos ante una historia rompedora (simplemente cumple), pero el humor de la franquicia está más que presente gracias a los personajes secundarios, y sobre todo, por el papel de Olivia. En definitiva, un título esencial si tienes Nintendo Switch, y del que no podrás despegarte durante el resto del verano.


Paper Mario: The Origami King

VideoGame
8.5
Puntuación Areajugones:
Notable
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Paper Mario: The Origami King es la mejor entrega de la saga desde La Puerta Milenaria: no es un RPG al uso, ni busca serlo. La franquicia ha optado por otros derroteros, y su principal seña de identidad es la originalidad de su jugabilidad (bastante exigente y estratégica, en esta ocasión). Un imprescindible de Nintendo Switch sin duda alguna

Gráficos

Jugabilidad

Sonido

Historia

Diversión

  • El apartado gráfico, tanto técnico como artístico: una obra de arte visual
  • El sistema de combate: nos ha encantado el sistema de anillos
  • Los escenarios son enormes, y fomentan mucho la exploración
  • Pese a no ser un mundo abierto, todas las zonas están interconectadas con tuberías o teleféricos, como si se tratase de un Dark Souls
  • El sentido del humor que destila cada poro
  • La historia, sin ser pésima, simplemente cumple con su cometido
  • Aunque ya desistamos, la ausencia, una vez más, de una subida tradicional de niveles
  • El combate, aunque satisfactorio, puede ser prescindible ya que a menudo, tendremos más monedas de las necesarias
Duración: 30-35 horas
Jugadores: 1 jugador
Idiomas: Castellano

Política de puntuación

Redactado por:

Amante de los videojuegos y del cine. Quizás The Legend of Zelda y Final Fantasy ocupen un lugar más alto en mi corazón que otros, pero amo a todos los que me divierten por igual.