Dragon Ball GT no es peor que Dragon Ball Super

Dragon Ball Super

Finalizada

Dragon Ball GT no es peor que Dragon Ball Super

La serie fue y es injustamente tratada

Dragon Ball GT no es peor que Dragon Ball Super
 

Después de que “Dragon Ball Z” terminara, los fans nos sentimos abatidos. Llevábamos muchos años siguiendo las aventuras de Goku y compañía, y todo hacía pensar que se habían terminado para siempre. No obstante, un abismo de luz surgió por donde menos esperábamos, aunque sin la implicación directa de Toriyama, se anunciaba “Dragon Ball GT”. Ademas por cierto, podéis consultar aquí las razones del nombre de la serie. Toei Animation por lo tanto cogía los mandos para crear este anime que en esta ocasión ya no partía de ningún manga, sino que procedía de la inventiva de aquellos guionistas.

Vamos a reconocer que el inicio de la serie fue flojo, bastante flojo. Quizá este punto provocó que muchos fans de la saga empezaran, con razón, a despotricar de esta creación, más teniendo en cuenta que Toriyama era ajeno al proyecto. Los achaques iniciales fueron razonables pero también culpables de que posteriormente no se pudiera ver el buen hacer del resto de la saga. Al ser humano por definición le cuesta mucho admitir sus errores y cuando la serie parecía que retomaba el rumbo e incluso alcanzaba cuotas de interés muy altas, era más cómodo mantener una posición crítica respecto a ella, que desdecirse en todos los insultos y críticas vertidas.

Aunque a algunos les queme la sangre por dentro, Baby es sin duda uno de los mejores villanos de la serie que hayamos visto. Poco tiene que envidiar a Cell, Freezer o recientemente a Black de “Dragon Ball Super”. La serie tuvo por lo general un equilibrio muy correcto y desde la aparición de Baby hasta su final, no debería ser calificada de catástrofe o ni tan siquiera de mala. Se puso de moda criticarla, provocando que algunas personas en Internet se vieran obligadas a esconder su opinión, solo por miedo a ser criticadas. Personalmente la serie me gustó y la disfruté; como ya he dicho el inicio fue muy, muy flojo, pero en mi opinión no más que el de “Dragon Ball Super”, donde se empleó el contenido de algunas películas para introducir los nuevos episodios.

Además de tener una variedad de villanos muy interesantes, puesto que el Dragón de una estrella también tuvo una saga muy potente, la serie se mostró mucho más equilibrada que la actual “Dragon Ball Super”. Durante todo su transcurso únicamente se introdujo una fase de poder más, llegando al Super Saiyajin 4 y aunque recurrieron a fusiones y técnicas similares, se hizo un uso comedido de ellas. A diferencia de esto, en lo que llevamos de “Dragon Ball Super” ya hemos visto el Super Saiyajin God, Super Saiyajin Blue, la unión de este último con el Kaio-Ken y aún se espera alguna más.

“Dragon Ball GT”, por su parte no necesitó de tanta transformación para ser una serie de interés y con una narrativa sólida, cosa bien distinta a lo que ocurre actualmente por la falta de un argumento de peso. Y con ello no intento criticar a “Dragon Ball Super”, la cual consideramos bastante correcta desde redacción, sino intentar limpiar la imagen que se generó en torno a GT por lo mainstream que resultaba atacarla.

No consideramos “Dragon Ball GT” como la Octava Maravilla, pero lo cierto es que con este artículo queremos defender una serie que pocos se atrever a calificar de buena por miedo a ser atacados en redes sociales por usuarios que de forma desmedida se pronuncian contrarios a este anime. Resulta incluso curioso ver a usuarios que critican la obra sin haberla visto, solo haciendo referencia a que otros usuarios la califican de pésima. Odiar está de moda desde hace mucho tiempo en Internet y “GT” sufrió las consecuencias de ello.

Es probable que esta entrada se inunde de comentarios incendiarios y contrarios a nuestra linea editorial, pero lo cierto es que me gustaría ver usuarios que sí valoren “Dragon Ball GT” como lo que fue; una serie con sus luces y sombras pero que sirvió para sumar horas de entretenimiento a una saga que por mucho que se critique, siempre ha tenido momentos de relleno y episodios de poca transcendencia. A veces los malos inicios no se perdonan, y este es uno de los ejemplos más claros.


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