La Zona atraviesa el ecuador hacia un final prometedor

La Zona

La Zona atraviesa el ecuador hacia un final prometedor

Quedan dos episodios para el final de temporada

La Zona atraviesa el ecuador hacia un final prometedor
 

La Zona” se encamina ya a su recta final con dos episodios, el quinto y el sexto, que demuestran el buen hacer de Jorge y Alberto Sánchez-Cabezudo, directores de la serie española de Movistar+ que más está dando de que hablar en las últimas semanas debido a su potente trama que, aún sin despegar del todo, logra engancharnos a la pantalla cada siete días. Si no despega, es debido a que con más frecuencia observamos que el misterio de la zona post-apocalíptica se va diluyendo en dos tramas que, si bien son necesarias, opacan lo sobrenatural: la trama política que hay detrás y el crimen (o crímenes) que se han venido dando desde el inicio de la primera temporada.

Un quinto capítulo que flojea

El cuarto episodio nos dejó muy buen sabor de boca, pero cuando nos hemos puesto frente a la pantalla para dar paso a este comienzo de la segunda mitad de temporada, nos hemos topado con un episodio aburrido y anodino que, si bien no baja el nivel técnico y actoral de la serie en general, si nos dejó el sentimiento de “preparación” para lo que está por llegar.

Aunque no deberíamos entrar en spoilers, quien esté leyendo esto ya ha tenido que ver la serie en su totalidad, por lo que podemos decir que las tramas secundarias tienen más peso en este episodio que en anteriores, aunque lo cierto es que van casando poco a poco y cobrando cierto sentido dentro de todo el universo que ha generado esta zona de exclusión: el momento más innecesario a nuestro ver es el que protagoniza Marta (Emma Suárez). Entendemos que es una madre rota por el dolor tras perder la vida de su hijo, pero la serie no puede anclar un buen porcentaje del episodio en mostrarnos cómo lo está pasando, y sobre todo: es una trama que se ancla en hechos que sucedieron en el pasado cuando lo más interesante es lo que hay en el presente detrás de toda una trama que está intentando encubrir qué sucedió realmente (o por qué el personaje de Eduard Fernández sobrevivió).

Sí empieza a surgir una teoría que muchos habíamos ya imaginado: el accidente no fue tal, sino que fue provocado y la asociación de las víctimas quiere justicia para que los fallecidos no queden en el olvido. Es aquí cuando observamos que la trama del pasado comienza a converger con una clase política que intenta ocultar algo…

Por otro lado, es ese misterio en torno a los “limpiadores” de residuos y lo que se intenta ocultar lo más llamativo de un episodio que como hemos mencionado puede hacerse muy monótono. En una reunión vemos cómo las partes se niegan a ofrecer datos que puedan ser de importancia en cuanto a los controles que deben pasar los trabajadores de la empresa. Tampoco olvidemos que dichos trabajadores es gente sin futuro, muchos de ellos con antecedentes y que han perdido mucho, por lo que los superiores se aprovechan de ellos ignorando los elevados niveles de radiación.

El resto de tramas, aún abriendo nuevos elementos como un grupo de personajes que “casualmente” se conocen entre ellos, se han quedado estancadas para dar paso a un sexto episodio que esta vez sí, nos ha gustado mucho.

El sexto episodio sube el nivel

No vamos a contar mucho del argumento de un episodio que nos ha quitado el mal sabor de boca que nos dejó el anterior. Julia, interpretada por Alexandra Jiménez, intenta seguir descubriendo la verdad tras una empresa de limpieza que tiene cada vez más flecos de los que tirar. Es ella la que descubre una de las verdades que ya intuíamos en el anterior episodio: si bien fue un accidente lo que provocó la explosión del reactor y la posterior fuga radiactiva, ese accidente fue causa de una sobrecarga de los generadores de las bombas de impulsión. Es por ello por lo que la empresa no quiere que se conozca el estado de los trabajadores al estar sobreexpuestos a un límite superior de lo que se había acordado.

También descubrimos, sin entrar en detalles, cómo Héctor se “derrumba” a medias y cuenta algo de lo que sucedió realmente aunque prescindiendo de detalles que pudieran meter en problemas a terceros. La tensión en estas escenas se palpaban en el aire igual que el montaje, que sigue siendo perfecto. La serie sabe cómo contar diferentes tramas que aunque al comienzo pensábamos que se hacían secundarias, van convergiendo en un guion que va sorprendiendo poco a poco.

Quizás este episodio vuelve a adolecer de un ritmo lento, como ocurre en la serie desde el comienzo. “La Zona” no es una serie fácil de seguir, ya que al final, como hemos explicado, todo importa (aunque el quinto episodio fuera algo más prescindible) y en cualquier momento podemos perdernos debido a unos planos y diálogos largos y con silencios. Es un rara avis en la ficción española y es algo a lo que nos debemos acostumbrar.

Movistar+ sigue demostrando que ha llegado a la ficción televisiva española para arriesgar, y estos dos episodios han conseguido encauzar el camino para dejarnos un final de temporada de infarto, supuestamente cerrado pero con posibilidades de continuar la segunda temporada (que aún no se ha confirmado).


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