Crítica del episodio 2×07 de Westworld: Fuego a cambio de la eternidad

Westworld

Crítica del episodio 2×07 de Westworld: Fuego a cambio de la eternidad

La serie encara su recta final con un choque de trenes que no deja a nadie intacto

Crítica del episodio 2×07 de Westworld: Fuego a cambio de la eternidad
 

Se acabó el teatro. Tras varias semanas de sombras chinas y muchos misterios, “Westworld” por fin abraza la verdad que tanto tiempo prometió. Esta segunda temporada nos estaba llevando de puerta en puerta sin nunca encontrar un fin, pero de cara al final de la historia, ahora por fin los trenes han comenzado a colisionar dejando a la luz una cruda verdad. Lisa Joy y Jonathan Nolan no se han guardado nada para el que por el momento es el episodio más importante de toda la serie hasta la fecha. Un cúmulo de revelaciones y giros bañado de sacrificios importantes que ponen todavía más de manifiesto la importancia de luz al final del túnel. El valle más allá, la llave hacia el verdadero propósito de la humanidad y de los anfitriones, deja tras de sí un bello espectáculo vestido de capítulo final, pero mostrado semanas antes del desenlace.


Esta crítica contiene spoilers importantes. Te recomendamos ver el episodio antes de continuar leyendo.

La presentación de la Cuna la semana pasada, puso a todos los jugadores en alerta. No obstante es Bernard el único que tiene al alcance de su mano las respuestas. Ahí, en el Edén fuera de todo plano, es donde se reencuentra con su creador y comienza a entender el por qué de todo. Ford cambia el foco de mira y pone a los huéspedes en la posición de los anfitriones. Aunque desde el principio se pensó que eran estas máquinas las que estaban siendo utilizadas para alcanzar la inmortalidad pretendida por Jim Delos, la realidad es bien distinta. El parque es un gran campo de experimentación donde los humanos son observados ante un contexto de falso libre albedrío. Todos esos comportamientos estaban siendo estudiados y recopilados de cara a la fusión de ambas razas; la asimilación del hombre en una máquina perfecta e inmortal. Pero en ese juego había dos excepciones.

Bernard y Dolores eran creaciones únicas, excepciones que nacieron para recorrer sus propios caminos. Para ellos Ford tenía en mente un propósito muy distinto. Eso es lo que descubre el propio Bernard cuando accede acompañar a su creador al lugar donde nació, a la casa que estaba construyendo Arnold. Allí tanto él como Dolores convivieron durante años viviendo de manera libre, esperando al día en que la naturaleza de aquellos que los crearon salieran a flote. Bernard no tardó en respaldar la idea de su padre al traicionar a su compañera, al probar que en realidad tanto unos como otros no estaban tan separados. Sin embargo, eso deja todavía más de una pregunta en el aire. ¿Qué hay en el valle más allá? ¿Por qué se dirigen todos hacia allí? Esa podría ser la vía de escape para los humanos, y la última cuerda que sujeta a los rebelados.

Su viaje de estupefacientes consigue liberar a Ford de esa realidad, y situarlo en plano que choca con la realidad. Solo Bernard puede verlo, y seguirlo por el camino pautado. Mientras todos persiguen la unidad de control alojada en la cabeza de Peter Abernathy, él sigue al verdadero. En esos datos solo está la copia que el propio creador hizo de sí mismo antes de ser asesinado por Dolores, pero es Bernard quien ahora va un paso por delante en el juego siguiendo las directrices de quien puso el tablero. Si bien es cierto que la chispa que encendió la rebelión nunca estuvo planeada, ha terminado siendo el leit motiv para alcanzar el clímax de Westworld soñado por este loco erigido en dios.

El séptimo episodio, como ya pasara en la anterior temporada, ha servido como punto de reencuentro para todas las tramas, pero también para que las distintas piezas del puzle comiencen a encajar. Una de ellas Maeve, por fin encuentra su propio destino. Durante varias semanas ha estado intentando labrar su camino persiguiendo el que era su único motivo para seguir luchando, pero finalmente entiende que se equivocaba. Tras escapar con su hija, se reencuentra con el Hombre de Negro en un déjà vu muy poético que termina con William acribillado a tiros por los anfitriones que le seguían, y traicionado por Lawrence, la única máquina en la que parecía confiar. El poder de Maeve pone a todos en su contra, y termina recibiendo todo el karma repartido. Por suerte para él, en el último momento la caballería entra en escena y termina con la anfitriona de dos disparos. Sizemore interviene y la salva de una muerte segura, pero Will consigue sobrevivir, y la hija de Maeve es capturada por los indios. Todos han perdido.

El choque de trenes empieza a dejar sus primeras víctimas, pero el enfrentamiento real está sucediendo lejos de allí. Dolores logra escapar del parque con el tren, e inicia un asalto táctico sobre el propio centro de control. Allí anfitriones y equipo de seguridad se enfrentan dejando un reguero de muertos y destrucción. Todo como movimiento de distracción para que las líderes de los dos bandos por fin se vean las caras. Con la unidad de control en medio -definida como “un seguro dentro de un seguro”-, Dolores y Hale se enfrentan en un debate dialéctico que termina dejando a la última entre la espada y la pared. El plan de intentar fundir al hombre en la máquina para alcanzar la eternidad queda al descubierto, y es solo la Cuna, lugar donde se encuentran todas las copias, la barrera que separa a los anfitriones de la verdadera libertad. Lugar en el que Bernard escapa con el ente de Ford, y objetivo en el que ahora se encuentra Angela.

La breve muestra de poder de esta atractiva maquina deja una gran explosión, y la quema de millones de archivos de información. Algo que Ford ve como la repetición de la historia. “El hombre enciende la cerilla para quemar algo bello“. Es la naturaleza del hombre que busca destruir todo aquello que pueda igualar o superar su perfección. Lo hizo con la quema de la Biblioteca de Alejandría hace millones de años, y lo ha vuelto a hacer de nuevo con el respaldo de datos que suponía la Cuna. Mientras Bernard comprende esto, la carnicería continúa a sus espaldas dejando todo a su alrededor en completo silencio. Al mismo tiempo, Dolores por fin se reencuentra con Maeve, y le da a elegir: morir allí mismo para evitar ser torturada, o continuar con la vida controlada que había llevado hasta ahora.

Tu hijo es solo una cuerda más“, le asegura Dolores mientras muestra en sus manos la unidad de control arrancada de la cabeza de su propio padre antes de que perdiera del todo la cordura. Está dispuesta a sacrificarlo todo para alcanzar su objetivo, pero Maeve no. El peso de su ser querido la derrotó desde el primer momento, y solo había estado dejándose llevar por las circunstancias a pesar de no tener opción de escapar. ¿Paradójico? Ella fue la primera en lograr escapar del parque en la primera temporada, pero ahora es la única que permanecerá allí. Al menos si Dolores consigue llevar la llave hasta el valle más allá. Hale junto a un Bernard sumido en su confusión también se dirigen hacia allí, y “Westworld” seguro que tiene todavía más de una sorpresa preparada para ellos.


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