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Análisis de Torchlight III

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ANÁLISIS

Torchlight III comenzó como un proyecto que iba a ser, en un principio, free-to-play. Finalmente, ya hemos podido ver que no es así y en un punto del desarrollo, por las razones que fueran, tomaron la decisión de hacerlo de pago. ¿Merece la pena pagar por este juego de Perfect World Entertainment? Pues lo cierto es que no sabemos si por prisas o no, parece que se trata de un título que le faltaban varios meses de desarrollo por delante. A continuación os contamos todas las partes positivas y también las negativas que hemos podido encontrar en esta obra.

Una nueva y precipitada aventura en Novastraia

La historia de Torchlight III, que tiene lugar unos cien años después de los sucesos de la entrega anterior, nos presenta a un Imperio de Ember que se encuentra en horas bajas y a una Novastraia que se prepara como puede ante la invasión de las hordas del averno. Todo esto se nos cuenta a través de una secuencia introductoria bastante breve y directa, que sirve de antesala para la primera batalla del juego. Y aunque sí que debemos señalar que el mundo creado tiene una base sólida, lo cierto es que no hemos conseguido conectar con todo aquello que nos quiso contar Torchlight III.

El planteamiento de este título de rol y acción peca de ser demasiado directo. Desde los primeros compases de la aventura todo resulta demasiado atropellado y no se da el tiempo suficiente para poder “digerir” y comprender todo lo que está pasando. Muchas veces nos encontramos en situaciones en las que conocemos a personajes secundarios que rápidamente nos encargan todo tipo de misiones a lo largo del mapa, y esto provoca que nunca lleguemos a generar el interés suficiente en ellos. Más allá de lo que pueda parecer, Torchlight III es un videojuego que se puede superar sin haber dado importancia a todos esos soldados y aldeanos que nos guiaron por el camino, y eso es algo que nos apena bastante.

Además hay que señalar un aspecto que influye enormemente en la comprensión de la historia y que dificulta muchísimo la inmersión en el mundo del juego, y es que tanto las escenas cinemáticas como los diálogos adicionales que ayudan a que conozcamos el lore, no presentan ningún tipo de subtítulos. Esto obliga a que los usuarios presten mucha atención al audio, y como es lógico, todos aquellos que no dominen el inglés lo tienen muy crudo para poder enterarse de algo más allá de la idea principal del argumento.

Así pues, casi toda la atención recae en el tipo de protagonista que escojamos al principio del juego. Más allá de elegir el tipo de guerrero que queremos controlar (algo de lo que hablaremos más tarde), se ofrece un editor bastante sencillito que permite escoger su sexo y entre unos pocos tipos de peinado, tonos de piel y rostros. Realmente estamos ante unas opciones bastante limitadas pero que no suponen un punto negativo dentro del título, pues la verdadera personalización del personaje llega con todas las piezas de equipo con las que le vamos vistiendo a lo largo del viaje por Novastraia.

La diversión de aniquilar monstruos

Seguro que muchos de vosotros habrá disfrutado en alguna ocasión de títulos RPG clásicos (el primero que se nos vendrá a la mente sin duda alguna será la saga Diablo). Pues la jugabilidad de Torchlight III no es muy diferente de la de este tipo de títulos; digamos que la base es prácticamente igual, aunque hay ciertas diferencias que hacen que prefiramos irnos a la franquicia de Blizzard. Pero centrándonos en la jugabilidad de esta obra, hay que destacar que, aunque similar, el estilo de juego dependerá mucho de la clase de personaje que escojamos (aspecto que detallamos unos párrafos más abajo).

Pero como decimos, la base es la misma: nos tenemos que adentrar en numerosas zonas más o menos abiertas con una cámara en vista aérea e ir atacando con nuestras múltiples habilidades a un sinfín de enemigos que se nos acerquen.

A veces tendremos que enfrentarnos a unos pocos a la vez, y otras veces a un montón (y, cómo no, también hay jefes que sí que pueden poner la cosa un poco más difícil de lo que uno podría pensar). Nuestro objetivo es simple: avanzar por las zonas mientras matamos enemigos y recogemos botín en forma de dinero, objetos, armas y armadura (y subimos de nivel, por supuesto). Todo esto es para completar misiones que nos mandan los NPCs, las cuales son muy poco intuitivas y a veces es un quebradero de cabeza intentar saber a dónde hay que dirigirse. Por suerte, podemos crear portales con un simple botón que nos lleven a la ciudad o a nuestro fuerte.

Una vez escojamos a un personaje, tenemos la posibilidad de escoger una rama de habilidades de entre cinco opciones (una con poderes de fuego, otra eléctricos, defensivos, etc). Cada personaje tiene una rama de habilidades única, y si a esto se le suma otra subrama de habilidades que elegimos posteriormente, el abanico de posibilidades y variaciones se abre en gran medida. Cada personaje tendrá su propio tipo de “energía” (que se regenera con cierta rapidez cuando no usamos ningún ataque), y cuenta con tres pequeños árboles de habilidades, las cuales vamos desbloqueando a medida que subimos niveles. Dos de esas ramas son propias de cada clase, mientras que la tercera va en función de la otra rama de habilidades que mencionábamos antes.

Aunque este tipo de juegos estén mejor planteados para jugarlos en PC, lo cierto es que Torchlight III se adapta bastante bien a los botones de un mando. Podemos equiparnos con hasta 9 habilidades (sin contar, claro está, las habilidades pasivas), las cuales gastarán esa “energía” que habíamos mencionado, o energía de reliquia, que se regenera únicamente atacando a enemigos. Estas últimas suelen ser algo más poderosas, pero también es cierto que son las que menos se suelen utilizar dado que son algo más lentas y pesadas. Eso sí, cada habilidad podemos mejorarla de cara a que sea más poderosa cuando subamos de nivel, pudiendo ser más efectiva o más eficiente de cara a usar menos energía, entre otros beneficios.

Después tenemos la posibilidad de equipar a nuestro personaje con infinidad de armaduras y equipamiento, que se resume en arma, escudo, pechera, casco, hombreras, parte inferior, guantes, botas… Y además, tenemos nuestro inventario para poder llevar lo que nos sobre, venderlo, o incluso dárselo a nuestra mascota. Sí, nos acompañará una mascota que puede ser un búho, una alpaca o un adorable perro de la raza golden retriever los cuales atacarán a los enemigos y en caso de caer derrotados será durante unos pocos minutos (también hay otro tipo de animales que pueden acompañarnos y que se encuentran tras batallar contra jefes). Además, estos animales sirven de habilidad pasiva ya que pueden potenciar algunos ataques o beneficiar a nuestros compañeros de partida.

También tenemos los fuertes, los cuales se encuentran en zonas seguras intermedias y pequeñas que están localizadas justo entre dos zonas grandes. Los podremos decorar totalmente a nuestro gusto, pero lo que es más interesante es que se pueden construir pequeños establecimientos donde podremos forjar equipamiento, olvidar habilidades que ya no queramos, o baúles donde guardar nuestras cosas que nos sobre del inventario pero que no queramos tirar. Además, otros jugadores de Torchlight III pueden visitar aleatoriamente tu fuerte si están jugando en modo multijugador. Esto sirve para ciertos árboles donde el jugador puede tirar algún objeto de su inventario y, en función de su valor, conseguirá “suerte” durante un tiempo (esto hará que encontremos mejores equipamiento más frecuentemente).

Limpiando mazmorras con amigos

Cuando iniciamos Torchlight III, podemos escoger entre jugar a Multijugador o Un jugador. Pues bien, ambas partidas van totalmente separadas. Es decir, si primero jugamos al modo Un jugador simplemente para familiarizarnos con los controles o completar la historia, en ese modo podemos crearnos varios personajes y con cada uno empezar de nuevo la historia y subirlos de nivel desde 0, pero nunca podremos usar esos personajes en el modo Multijugador. En este punto cabe recordar las habilidades de apoyo; y es que aunque con este personaje no podamos jugar nunca en cooperativo dado que empezamos su partida en el modo Un jugador, seguimos teniendo acceso a las habilidades de apoyo, lo que no tiene ningún tipo de sentido.

Así pues, cuando juguemos al modo Multijugador por primera vez, tendremos que crear un nuevo personaje y la jugabilidad y el progreso es exactamente el mismo, solo que podemos encontrarnos fuertes de otros jugadores o encontrarnos con múltiples jugadores en Punto Trevail, la ciudad inicial. Aquí podemos abrir el menú y ver los jugadores cercanos y unirnos a su grupo, invitarles o ver si tenemos amigos jugando en ese instante. De esta forma, también podemos crear un portal para dirigirnos a la ubicación de nuestro compañero y unirnos a su batalla.

Definiendo el tipo de protagonista

Para esta entrega hay que hacer mención especial para la clase Tirador Lejano, pues es una de las grandes novedades jugables. Al contrario que los demás tipos de protagonista, esta clase se centra en la utilización de un arco, y por consiguiente, en los ataques a distancia. Sus prestaciones resultan ideales para acabar con los monstruos más poderosos desde una zona alejada de sus rangos de ataque y para evitar que terminemos completamente rodeados, pero lo más destacable de todo es la habilidad de invocar espíritus.

Además de poder contar con la ayuda de nuestras fieles mascotas, a medida que mejoremos al Tirador Lejano se irán desbloqueando movimientos que permiten pedir ayuda a todo tipo de seres para que nos asistan en los combates más complicados. Un ejemplo de ello es la posibilidad de invocar arañas venenosas o golems de hielo.

Por supuesto, en todo buen juego de RPG no puede faltar el Mago. La mayor parte de las habilidades del Mago se basan en ataques a distancia, aunque a no tan larga distancia como el Tirador Lejano. Podemos combinar una gran multitud de ataques cortos y largos, y lo cierto es que es una de las clases con la que es más divertido jugar dado que es muy equilibrada. No solo tenemos un gran abanico de ataques muy diferentes disponibles, sino que también podemos realizar los típicos hechizos de apoyo, y estos vienen especialmente bien cuando jugamos en cooperativo. Su energía se traduce como Maná, y se pierde un poco por cada habilidad que usemos y se regenera rápidamente al no usar ninguna.

Otra de las clases es el Forjado. Se trata de una especie de robot que cuenta con habilidades muy dispares, las cuales son a muy largas distancias. Su energía es Calor, y esta no disminuye con los ataques, sino que asciende muy rápidamente y debemos parar de atacar en cuanto se calienta demasiado. Esto puede ser muy frustrante al principio, pero pronto podemos aprender una serie de habilidades que hacen que pierda todo el calor instantáneamente y se tratan de ataques realmente potentes, por lo que el Forjado puede ser una de las clases más interesantes del título.

Y por último, pero no menos importante, tenemos al Railmaster. Este de lo que se trata es de algo muy peculiar: va colocando raíles por ahí donde habrá unos trenes encima y que podremos controlar para enviarlos hacia los enemigos y, en definitiva, hacerles daño. Podemos crear vagones con morteros, vagones a modo de protección, vagones para huir… pero al fin y al cabo, casi la gran mayoría de ataques y movimientos que podemos realizar están basados en los raíles que el personaje coloca tras de sí.

Apartado Técnico

Perfect World Entertainment tenía la difícil tarea de recoger el testigo de Runic Games, la compañía responsable de la creación de la saga Torchlight, y es por ello que en vez de añadir demasiados cambios a la fórmula clásica decidieron ser más continuistas. Al decir esto no solo hablamos de la jugabilidad, sino que en líneas generales, el apartado visual de esta tercera entrega no dista mucho del que ofrecía su predecesor.

Tanto los escenarios como los personajes vuelven a lucir una estética cartoon en la que se aprecia un aumento en el nivel de detalle de los elementos que componen cada mapa. Las animaciones y efectos cumplen a la perfección con lo que se podría esperar de un ARPG asimétrico de estas características, y aunque en general estamos satisfechos con el rendimiento (la experiencia es bastante fluida), hay que señalar que se producen pequeñas caídas en las batallas más multitudinarias.

Más allá de los gráficos, el juego presenta dos problemas bastante grandes que deberían haberse pulido antes del lanzamiento oficial. El primero de ellos reside en el propio apartado sonoro, pues aunque la banda sonora cumple con creces su cometido de añadir misterio y emoción a la exploración de mazmorras y a los combates, hay ocasiones en las que se producen unas pérdidas de calidad en el sonido ambiente que dificultan la tarea de concentrarse en la partida. Y el otro gran desbarajuste lo encontramos en la propia traducción del videojuego.

Antes comentamos que las secuencias cinemáticas no poseían subtítulos, y más allá de eso, el problema se extrapola a los textos de los menús, donde se puede hallar una mezcla de términos en inglés y frases en castellano. La sensación que esto deja en el usuario es la de que estamos ante un Acceso Anticipado y no ante un juego completo, y eso demuestra que le hubiesen venido bien unas cuantas semanas más de trabajo y corrección de errores.

Notas de la versión de Nintendo Switch

La versión de Nintendo Switch de Torchlight III no es nefasta, y esto es lo que mejor podemos decir de ella, aunque sí que adolece de todos los problemas que el videojuego luce en el resto de plataformas, aunque algunos de ellos acentuados: el apartado gráfico tiene texturas que tardan en cargar, algo de popping y bastante 'lag'. Tampoco, como era de esperar, la traducción es idónea, ya que a veces aparecen expresiones totalmente en inglés que nos sacan del contexto. Y el sonido, en alguna ocasión, 'ha petado'.

La jugabilidad sí que puede ganar un punto por encima de lo visto en el resto de consolas, ya que el factor portátil de Nintendo Switch es ideal para un videojuego como Torchlight III, aunque creemos que los textos a menudo son muy pequeños como para jugar en la pantalla de la plataforma.

Conclusión

Torchlight III es un videojuego que nos deja con sentimientos encontrados. Por un lado estamos ante un juego que sabe entretener y que ofrece decenas de horas de acción al más puro estilo dungeon crawler, pero por el otro, nos parece que no ha sabido estar a la altura de lo que todos esperaban de una secuela directa de la exitosa segunda parte. La sensación con la que nos quedamos es la de que su planteamiento tan directo y precipitado ha causado demasiados daños a la fórmula que tanta diversión nos ofreció en el pasado, y el resultado obtenido es el de un videojuego de rol al que le falta profundidad, lo cual es una verdadera lástima.


Análisis de Torchlight III

Analizado en PS4 y Switch

VideoGame
6
Puntuación Areajugones:
Bien
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Torchlight III es un RPG que deja mucho que desear, sobre todo para aquellos que conocen muy bien el género con juegos como Diablo. Es obvio que su desarrollo no está 100% terminado y faltan varios meses de pulido. Pese a esto, Torchlight III puede llegar a ser bastante divertido, pero debes ser capaz de ignorar sus constantes problemas.

Historia

Jugabilidad

Gráficos

Sonido/Música

Diversión

  • La gran variedad de movimientos y ataques que ofrece el sistema de Reliquias.
  • Los sistemas de combate y 'looteo' animan a jugar durante muchas horas.
  • Su planteamiento tan directo provoca falta de profundidad en el juego.
  • Múltiples errores en la traducción y ausencia de subtítulos en las cinemáticas.
Duración: 25 horas (Campaña)
Jugadores: 1-4
Idiomas: Voces: Inglés ; Textos: Español

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Redactado por:

Licenciado en Comunicación Audiovisual y enamorado del octavo arte desde los tiempos de Nintendo 64.