Final de midseason de la sexta temporada de The Walking Dead: ¿comentamos?

The Walking Dead

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Final de midseason de la sexta temporada de The Walking Dead: ¿comentamos?

Repasamos la primera parte de la nueva temporada de la serie

Final de midseason de la sexta temporada de The Walking Dead: ¿comentamos?
 

Hace unos meses tomamos la iniciativa de comentar algunas de las series que comenzaban y ahora vamos a hacer lo propio con aquellas que se despiden, ya sea porque concluyen temporada o porque hacen el típico parón navideño.

Por unas cosas o por otras, “The Walking Dead” no fue una de esas series que comentamos cuando inició su sexta temporada, pero sí que va a ser la primera de la cual vamos a comentar su final de midseason, así como del recorrido general de lo que llevamos visto de temporada. Todo esto desde un punto de vista totalmente subjetivo. ¿Vamos allá?

Nada nuevo bajo el sol

“The Walking Dead” es una serie que me gusta y me pone de los nervios a partes iguales. Si os soy sincero, jamás la consideré la gran serie, jamás perdí la cabeza por ella como pareció perderla todo el mundo cuando vio la primera temporada y se empezó a poner de moda. “The Walking Dead” es una serie que me gustó y me gusta, pero a la que no considero ni mucho menos una obra maestra.

“The Walking Dead” es una serie que cuenta con calidad, y eso es innegable. Otra cosa es que se sepa hacer uso de esa calidad correctamente y, en mi opinión, es ahí donde falla la serie y donde ha vuelto a fallar nuevamente en esta primera mitad de su sexta temporada. La serie de AMC vuelve a demostrar un año más que tiene serios problemas a la hora de conseguir mantener el ritmo de una temporada y que pretende que el espectador siga viendo episodios generando cliffhangers y poco más.

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Si prestamos atención a esta primera mitad de temporada, observaremos que se sigue el mismo esquema de años anteriores: la temporada empieza con fuerza, se desinfla estrepitosamente a la mitad (en pro de un número excesivo de episodios centrados en uno o dos personajes) y hacia el final vuelve a darle emoción. Y así cada mitad de temporada. Y por supuesto, esta vez no iba a ser menos.

La temporada arranca bien y mantiene el ritmo durante los tres primeros episodios, pero son los tres siguientes donde volvemos a lo de siempre. Y es que “The Walking Dead” tiene la imperiosa necesidad de rellenar episodios contando hasta cómo los personajes van al baño. Y no solo eso (porque no está mal explorar a los personajes), sino que deja apartada la historia central de manera absoluta para hacer esto. Si tenemos en cuenta que cada mitad de temporada son ocho episodios y metemos tres de este corte… Pues el ritmo de la temporada muere. ¿Quiere esto decir que esos episodios sean malos? No, en absoluto. Como historias individuales están muy bien. El episodio “Here’s Not Here”, el protagonizado por Morgan, o el “Always Accountable”, el protagonizado por Daryl, son muy buenos episodios si los juzgamos individualmente. Pero se cargan toda sensación de ritmo que pudiera tener la temporada en sí. ¿No sería más fácil conjugar todas estas cosas con la trama principal?

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Pero ahí está otra de las cuestiones: ¿cuál ha sido la trama de esta primera mitad de temporada? No sé si lo recordaréis, pero aquel primer tráiler de cuatro minutos nos prometía que esta primera mitad de temporada se iba a centrar en una clara división en Alexandria, con dos bandos claros: el de Rick y el de Morgan. Tanto si lo recordáis como si no, os voy a dejar dicho tráiler aquí mismo para que podáis comprobar, una vez vista la primera mitad de la temporada, lo enormemente engañoso que fue dicho avance.




Efectivamente, no ha habido ninguna Civil War en “The Walking Dead” y tampoco se han centrado en los Wolves. Realmente no se han centrado en nada. No hay una trama principal, no hay un hilo conductor. Hemos tenido ocho capítulos de Rick y los suyos contra zombies y algunos capítulos centrados en un número reducido de personajes. Y eso, a estas alturas, en una sexta temporada, sabe a poco y no, no nos vale.

Pero sin duda alguna, la gran estafa de esta primera mitad de la sexta temporada de “The Walking Dead” ha sido todo el asunto de la supuesta muerte de Glenn, y ya enlazamos con lo que comentábamos antes de que la serie funciona a través de cliffhangers. Uno ve el episodio en el que supuestamente muere Glenn y dice “bueno, veremos cómo continúa en el episodio siguiente, porque es evidente que no está muerto”. Sí, gente de AMC, era evidente que no estaba muerto. ¿Alguien se lo creyó? ¿Alguien se creyó que una serie como “The Walking Dead”, a la que le gusta regodearse en las muertes de sus personajes, iba a matar de manera tan ambigua a un personaje que nos acompaña desde la primera temporada? A eso hay que sumarle que la serie quería de manera desesperada que nos creyéramos que había muerto, pues hasta le sacaron de los títulos de crédito rápidamente, cuando lo normal es esperar al cambio de media temporada como poco.

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Pero no, no vimos la continuación en el episodio siguiente, ni en el siguiente. Tuvimos que esperar al penúltimo capítulo de la primera mitad de temporada (recordemos que Glenn “muere” en el tercero) para que viéramos que, efectivamente, Glenn estaba vivito y coleando. Esto me ha recordado a la temporada pasada, cuando se generó un “misterio” igualmente pobre cuando vimos a Daryl apareciendo en mitad de la noche, acompañado de una figura desconocida, a la cual no llegábamos a ver. Y empezaron a surgir las preguntas: ¿quién acompaña a Daryl? ¿Le llevan preso? ¿Qué ha pasado con Carol? Y así durante varios capítulos para que luego la resolución fuera igual de “meh”  que con el asunto de Glenn.

Pese a toda esta frustración con la serie, “The Walking Dead” no es mala, solo un poco irritante en ese sentido. Y desde luego, la serie tiene muchas cosas buenas. Como ya he dicho, individualmente, sus episodios funcionan bien y no se me suelen hacer aburridos. Sus personajes están bien tratados (aunque se hayan olvidado seriamente de alguno esta temporada, como Aaron o el propio Daryl, que ha estado marginado toda la temporada prácticamente), y se sabe generar tensión cuando quieren hacerlo, lo que nos hace ver que es una pena que “The Walking Dead” no se esfuerce más por hacer temporadas verdaderamente intensas.

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Lo positivo de todo esto es que sí que queda mucha “chicha que cortar” para los ocho episodios restantes de la sexta temporada. Los Wolves no se han tocado prácticamente nada y la llegada de Negan es inminente. Ahora solo falta que la serie sepa aprovechar estos elementos y aplicar la calidad que tiene el equipo detrás de la serie (porque la hay) para darnos una segunda mitad de temporada que de verdad sea lo que tiene que ser.





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