Horizon y Zelda: El fin del odio

Horizon y Zelda: El fin del odio
 
 

Este mes de marzo ha comenzado con lanzamientos tan importantes como han sido Horizon Zero Dawn y The Legend of Zelda: Breath of the Wild. Ambos juegos son exclusivos de sus respectivas plataformas, lo que incentiva como en muchas ocasiones a la competitividad entre usuarios de las diferentes plataformas, la cual acaba terminando muchas veces en fanatismo y discusiones. Juegos de este calibre han de servir para unir a la comunidad y no dividirla, una posición que nosotros como medio tenemos que favorecer.

Las redes sociales están inundadas de comentarios relativos a cual de los dos títulos tiene más nota media en Metacritic, cual de los dos juegos tiene una mayor duración, mejores gráficos o hasta los minutos que tardas en recorrer el mapa de punta a punta. Señores los videojuegos no pueden ser una discusión de bar como si de un Madrid-Barça se tratara. Las propias compañías no quieren que actuemos de esta forma, es usual ver a desarrolladoras o editoras felicitarse por sus lanzamientos de forma mutua mientras los usuarios discuten a ver quien puede disfrutar más o menos con su juego. Xbox o PlayStation felicitaban esta misma semana a Nintendo por el lanzamiento de su consola.

The Legend of Zelda: Breath of the Wild

Personalmente he tenido el placer de completar Horizon Zero Dawn y voy detrás de hacer lo propio con Zelda: Breath of the Wild. Los videojuegos son un arte y como arte que son hay que disfrutarlos, gozarlos y saber valorarlo. Pocas veces he ido a un museo y he visto a nadie discutir acerca de si Rubens creaba mejores obras que Picasso, simplemente hay que vivir y disfrutar con aquello que nos gusta. Acabamos convirtiendo algo tan bonito y placentero como es un videojuego en una guerra, en una pelota de odio injusta, injusta para quien ha dado vida al título e injusta con nosotros mismos. Aunque no quisiéramos disfrutar de algún juego de una compañía, deberíamos aprovechar para nutrirnos como jugadores y no para echar pestes y negar la evidencia. Siento deciros que si por hater o fanboy no sabes reconocer que Zelda o Horizon son grandes juegos, tienes un problema a resolver.

Pero la guerra no termina aquí, los ejemplos citados son en referencia a esos títulos aunque podrían serlo en relación a muchos otros. Debemos disfrutar, más en un momento álgido en la generación. Estamos viviendo un 2017 que puede ser uno de los mejores años de la década en cuanto a lanzamientos. Apenas llevamos 3 meses del año y hemos visto joyas del tamaño de Gravity Rush 2, For Honor, Horizon, Zelda, Nioh y Halo Wars 2 además de acercarse títulos tan potentes como NieR: Automata, en cuya review calificamos de obra maestra o el propio Ghost Recon Wildlands.

Debemos por lo tanto aprender a valorar aquello que tenemos, y por suerte para nosotros tenemos un catálogo de lanzamientos sorprendente que alberga joyas en todas las plataformas. Apreciemos el arte, disfrutemos de ese arte y aprendamos de lo que nos ofrecen al lado. 2017 es un año que nos hará ganar a todos, no hagamos de esta suerte de lanzamientos una guerra. Y en las guerras nunca hay vencedores, solo hay vencidos.


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