Impresiones jugables de Kingdom Hearts III: El regreso de la magia Disney

Kingdom Hearts III

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Impresiones jugables de Kingdom Hearts III: El regreso de la magia Disney

La veteranía de Square sumada a la potencia de las licencias Disney fragua en uno de los títulos más sólidos del 2019

Impresiones jugables de Kingdom Hearts III: El regreso de la magia Disney
 

Quizás la historia se haya ido complicando y emborronando con el paso de los años, pero la esencia que llevó a la saga hasta el estrellato sigue siendo tan intensa como en sus primeras entregas. Kingdom Hearts III ha pasado por uno de los desarrollos más polémicos y comentados de los últimos años, pero desde hace ya varios meses su sprint final hacia el lanzamiento ha ido despejando algunas de las muchas dudas que existían en torno a él. ¿Estará a la altura? Para responder a esa pregunta de forma completa todavía habrá que esperar hasta el próximo 29 de enero, pero mientras podemos lanzar una tentativa que justifique la larga espera de la comunidad.

Aunque  los jugadores de Estados Unidos, Alemania, y Japón, y habían podido probar todas las sorpresas que ha preparado Tetsuya Nomura para el título, la comunidad española seguía guiándose por vídeos y entrevistas desde la distancia. Este fin de semana la Madrid Games Week ofrecía la primera oportunidad en nuestro país para probar el último episodio de Sora, y nosotros no la hemos dejado pasar. Como cabría esperar lo que la feria tenía a su disposición era tanto la versión para PlayStation 4 como para Xbox One de una demo precocinada ya vista en anteriores ferias. Una demo que a pesar de no mostrar todo el potencial del título, sí nos ha permitido comprobar las tan esperadas sensaciones que determinarán la compra para más de uno el día de lanzamiento.

Resulta ciertamente extraño ponerse de nuevo a los controles de la saga después de tanto tiempo, y quizás las altas expectativas cocinadas por la propia Square Enix y por la comunidad, podrían haber jugado una mala pasada. Kingdom Hearts III es tan espectacular como se podría esperar, especialmente a nivel gráfico, pero no ofrece ninguna sorpresa que no estuviera ya presente en lo anunciado mostrado previamente. La prueba en la que nosotros nos pudimos sumergir ofrecía la posibilidad de testar tanto El Olimpo, el mundo de Hércules, como Caja de juguetes, el mundo de Toy Story. En ambos casos la recreación de esos universos responde al ya habitual cuidado de cirujano que el estudio tiene en cuanto a construcción de escenarios, y pese a notarse todavía sin pulir –son versiones que nos llegan desde el E3 en adelante-, pasaban con nota el examen.

No hablamos tanto de potencia gráfica -que también- como podría suceder en otras sagas, sino de un paso más volcado hacia la perfección de ese estilo artístico tan particular que la saga lleva destilando desde su primera entrega. Los personajes y los escenarios responden a la ya conocida paleta de colores intensa, y las texturas se olvidan del realismo para apostar por una postura más cercana a los dibujos, o en el caso de Toy Story, a la animación de Pixar. Algo que ya habíamos visto en los distintos tráileres, pero que en primera persona impacta por su solidez y buen encaje con el producto en conjunto. Entendemos que introducir nuevos mundos y nuevos personajes siempre puede llegar a amenazar el ecosistema de la franquicia, pero Square ha labrado un trabajo increíble a la hora de crear un título sólido y continuista con el pasado. ¿Significa eso que no hay mejoras? En vez de incidir en las raíces, el estudio ha optado por perfeccionar las hojas del árbol.

Cada combate es un espectáculo de fuegos artificiales.

 

Si hay algo que realmente destaca en Kingdom Hearts III eso es la iluminación. Los nipones parecen conscientes de esto, y no pierden la oportunidad de lanzar cientos de partículas en pantalla cada vez que golpeamos a un sincorazón. Todas estas luces destilan un realismo que contrasta con el estilo cartoon de los escenarios, aportando una sensación única en la saga. El Unreal Engine 4 ha permitido dar un paso de gigantes a Square para evolucionar de la forma que requería el cambio de generación. Y es que aunque la nostalgia siga pesando más en el conjunto general del título, el apartado visual también necesitaba acompañar al contexto de clímax que Nomura y el resto del equipo han querido imbuir a la tercera entrega. Esto se cumple tanto en la consola de Sony como en la de Microsoft, con quizás más suavidad y fluidez en la segunda plataforma.

Ahora bien, no todo nos ha terminado de gustar. Las nuevas posibilidades de combate que ofrecen las mejoras heredadas del Dream Drop Distance y las últimas entregas no numeradas, provocan que los combates se conviertan en un espectáculo de luces y giros de cámara que en muchas ocasiones desconciertan. Ahora el triángulo se ha convertido en casi el comando principal de los enfrentamientos; pudiendo cambiar de forma, interactuando con Goofy y Donald, o activando el comando determinado de los encuentros especiales. Todo esto hace que cada combate sea mucho más dinámico, y que el ritmo no se estanque tanto como ocurría en otras entregas. Pero al mismo tiempo requiere de una cámara sólida que el estudio no ha terminado de perfeccionar. Esto no quiere decir que sea mala, pero –especialmente- durante la ejecución de algunas habilidades, puede convertirse en una verdadera molestia.

Las situaciones caóticas eran recurrentes cuando aparecían varios comandos al mismo tiempo.

Los escenarios de Kingdom Hearts III se han volcado casi por completo a la verticalidad, presentando muchos desniveles, diferentes plataformas, y en general, obligando al jugador a plantear los enfrentamientos de forma mucho más estratégica. Algo sobre lo que se hacía especial énfasis en la demo del mundo de Hércules. El conocido enfrentamiento contra el Titán se resumía en una serie de secuencias guiadas en las que Sora corre por una pared en vertical esquivando grandes piedras. Un jefe final así hubiera sido imposible de implementar en las anteriores entregas, pero ahora es posible incluir scripts para saltar por encima del cuerpo del titán, o mover grandes cantidades de partícula en pantalla al mismo tiempo. Y aunque parezca complicado, Square lo resuelve llegando a un pacto con el jugador mediante el cual se divide el tiempo entre el manejo libre de Sora, y los movimientos guiados.

En el caso del mundo de Toy Story la situación era justamente la contraria. Aquí el estudio opta por mostrar cómo ha evolucionado todo lo que ya se conocía en la saga; escenarios semi-abiertos, rincones varios con cofres y otros secretos, y oleadas de enemigos autogeneradas al entrar en determinadas áreas. Las sensaciones son más fuertes para aquellos que vienen siguiendo la saga desde sus comienzos. Es precisamente en esta Caja de juguetes donde mejor se aprecia el paso del tiempo en un sistema de juego que ha ido ganando en profundidad sin perder su eje principal con los años.  Los sincorazón que nos encontramos por desgracia no presentaban ninguna novedad destacable, y la resolución de los enfrentamientos solía ser rutinaria. Ahora bien, tras salir por la ventana de la habitación de Andy, y deslizarnos por el tejado para llegar a la calle, llegaba el verdadero plato fuerte.

Nos encontramos ante la entrega con situaciones más variadas de toda la saga.

Andando en línea recta salíamos de un área para llegar a otra; la tienda de juguetes. Las transiciones entre zonas sigue siendo tan brusca como siempre, aunque los tiempos de carga se han reducido hasta casi desaparecer. Cosa que agradecerán los más duchos con la historia de Sora. Al entrar en este recinto veíamos una pequeña escena sin contexto de la trama en la que Xehanort nos hacía una pequeña visita, y a continuación el juego se convertía en Titanfall. En los distintos gameplays ya pudimos ver lo bien que funcionaba este combate con Gigas, pero con el mando en las manos las sensaciones son incluso mejores. Cierto es que la profundidad queda relegada a unas mecánicas simples de disparo y evasión, pero eso solo va en favor de la diversión. Entendemos que la dificultad estaba adaptada a la demo, pero aun así este combate no deja de ser una muestra clara de todos los moldes que ha roto Square con el título.

Todavía quedan por delante más de tres meses antes de que Kingdom Hearts III pero a día de hoy ya podemos decir que esta entrega es no solo la más atrevida de toda la saga, sino la más perfeccionada. No hemos visto el mundo de Piratas del Caribe, ni el de Big Hero 6, ni siquiera conocemos con exactitud la historia de este desenlace, pero la magia de Disney y la veteranía de los japoneses parece que seguirá dando de qué hablar durante mucho tiempo. La cuenta atrás para abrir las puertas al futuro de la saga ya ha comenzado, y nosotros solo podemos cruzar los dedos para que la magia vuelva a dejar huella en esta generación.


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