Crítica del episodio 19 de Tokyo Ghoul: Re: Amor y Sangre

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Crítica del episodio 19 de Tokyo Ghoul: Re: Amor y Sangre

Kaneki y Touka unen finalmente sus vidas

Crítica del episodio 19 de Tokyo Ghoul: Re: Amor y Sangre
 

Sangre y venganza: esto era lo que el recientemente nombrado director Furuta, del clan Washuu, prometía durante la pasada semana en el capítulo 18 de “Tokyo Ghoul: Re”. A pesar de que un gran conflicto había justo llegado a su fin, arrasando con incontables vidas a su paso, Furuta no piensa permitir que los Ghouls puedan campar a sus anchas ni un solo segundo más. Con la CCG ya tomando forma para una vez más marchar a la guerra, llegamos también a un punto en el que multitud de personajes unen sus vidas.

Antes de adentrarnos en el lado más emotivo del episodio, comenzaremos resaltando la figura de Furuta. En la anterior crítica ya poníamos en duda la falta de humanidad y escrúpulos que el nuevo director de la CCG parecía portar por bandera, y ciertamente lo de esta semana no ha servido más que para confirmarlo. Una toma en especial nos permite apreciar a Furuta emitiendo un discurso de odio contra los Ghouls mientras se halla en una especie de túmulo rodeado de cadáveres de Ghoul. Asimismo, el propio Furuta confirma que no tiene intención alguna de permitir que permanezca la paz, acusando incluso al resto del clan Washuu de haberse mantenido excesivamente estáticos hasta la fecha. Para conseguir que la CCG vuelva a tomar las armas, Furuta se dispone a preparar un nuevo enemigo que haga temblar los cimientos de la organización.

Resulta conveniente recordar en este punto la gran cantidad de Ghouls que de forma artificial se han visto creados hasta la fecha. Takizawa, por ejemplo, fue uno de los que dio mejores resultados en cuanto a poder, pero lo que Furuta pretende traerse entre manos va más allá. En los últimos compases del episodio le observamos ante una especie de tanque con agua y la figura de una mujer en el interior del mismo. Pese a que por el momento desconocemos la identidad que Furuta ofrecerá a la que pretende introducir como “Jefe Final”, no sería descabellado dado su pelo que se tratara de una forma alternativa de la emblemática Rize. Esto se debe a que el objetivo de Furuta es crear a un organismo lo suficientemente poderoso como para que el mismísimo Arima no hubiera tenido oportunidad alguna ante él. Teniendo en cuenta la relevancia de Rize y cómo algunos de los principales Ghouls surgidos hasta la fecha han presentado rasgos de su Kagune -o una adaptación de este-, dicho personaje cuenta ciertamente con números como para volver a ser la base de una nueva amenaza.

Antes de que el peligro y el miedo vuelva a reinar en las calles de Tokio -a pesar de que la CCG ya ha comenzado con alguna que otra cacería de Ghouls-, el amor toma inevitablemente las riendas de las vidas de los personajes durante ciertos instantes. En una primera instancia a modo de enlace -pues Amon y Mado hacen ciertamente los honores a su forma- contamos con la boda de Kuroiwa del lado de la CCG, mientras que por la parte que ciertamente emocionará a más de uno hallamos la unión de Touka y Kaneki. Tras muchas situaciones vividas juntos y largos períodos de separación, ambos personajes se funden en una noche de amor que, sorprendentemente, deja como fruto la presencia de un retoño. Similarmente, no tardan tampoco en enlazarse de forma oficial al igual que Kuroiwa con su respectiva prometida. Pese a que la ceremonia difiere, los Ghouls cuentan con su propio ritual mediante el que expresar el afecto eterno por el Ghoul sobre el que sus sentimientos han despertado, nuevamente señalando las similitudes entre ambas razas.

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Para volver a hablar acerca de la situación Humanos-Ghoul, la cual parece estar convirtiéndose en la gran protagonista de la temporada, vale la pena resguardarse en las palabras de Yonebayashi. En el anterior episodio esta ya mostró su lado más emotivo al expresar preocupación por Urie, pero esta vez va un paso más allá y pone plenamente en duda la ética sobre la cual se están llevando a cabo las acciones de la CCG. Si la CCG pretende, a priori, defender los derechos humanos del ataque de los Ghouls, parece totalmente ilógico que sus actos estén tomando un nivel de crueldad como el que se ha dejado ver, y a diferencia de lo que parecía en primera instancia lo cierto es que no todos los miembros del cuerpo están de acuerdo con la dirección que se está tomando. “La CCG es una panda de asesinos”afirma Yonebayashi, y Urie respalda la idea de que pueda que sea el momento de levantar la voz. A pesar de que el director Furuta está gestando el presente con vistas de un futuro bañado en sangre, puede que se acabe encontrando con una oposición que busque destripar los inhumanos planes que pretende ver cumplidos.

Todavía es pronto para decirlo, pero parece obvio que el capítulo de esta semana ha servido como la calma que precede a la tormenta. El ataque de Mutsuki a Touka y Kaneki debe servir como un aviso para lo que está por venir: no habrá descanso por parte de la CCG hasta que todos y cada uno de los Ghouls de la ciudad hayan desaparecido por completo. Así pues, veremos si en el capítulo 20 de “Tokyo Ghoul: Re” tenemos la oportunidad de ver el misterioso organismo que se trae Furuta entre manos, el cual apunta a causar estragos a diestro y siniestro por el bien del caos.

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