Crítica del episodio 3×05 de True Detective: Sísifo contra el mundo

Más enigmas y una gran revelación

 

Pizzolato sigue encendiendo hogueras falsas, y apagando las que realmente calientan. Aunque la tercera temporada de “True Detective” comenzó dando sus pasos apegada a la soberbia primera temporada, con el paso de los episodios la trama de detectives ha ido perdiendo peso en favor del drama personal. El personaje de Mahershala Ali está tan entrelazado con el caso Purcell, que sus demonios internos impregnan de arriba abajo el desarrollo clásico que se podría esperar de una historia así. Un cambio de rumbo que ha traído al frente algunas ventajas no presentes hasta ahora en la ficción, pero que también deja por el camino algunas de las señas de identidad que la diferenciaban del resto de propuestas del género.

¿Quién es el culpable? “If You Have Ghosts” es una declaración de intenciones en torno a la dirección que podría tomar la serie a lo largo de la temporada. La trama recupera el conflicto con Woodard, y por fin incorpora algo de acción a un caso que estaba siendo muy contemplativo –incluso para (Pizzolato)-. La espera sin embargo ha merecido la pena; la coreografía, y los efectos especiales hacen del enfrentamiento contra este inmigrante veterano de guerra una auténtica delicia. Los muertos y la sangre ponen al frente un peligro físico que acompaña al ya presente terror psicológico del protagonista. Pero nada de este gore es gratuito.

Tal y como expone su título, este episodio es una penitencia para Hays. Hasta ahora Pizzolato se había limitado a exponer las consecuencias de un pasado fragmentado, pero la historia demandaba ya explicaciones. Y el formato de la temporada proporcionaba el medio ideal para lograrlo. Saltando entre el pasado, los años 90, y el presente, el showrunner va desarrollando con crudeza cada uno de los sucesos que construyeron a ese hombre perseguido por los fantasmas de su pasado. Y ese planteamiento es el que precisamente recupera el interés de “True Detective”, mientras paradójicamente deja de lado el caso Purcell.

Si bien el regreso de Hays a la unidad en los años 90 le permite al director avanzar en la trama policial, todo el seguimiento de pistas no es más que un macguffing para poner el foco en el verdadero interés del guion; el infierno interior del detective. La primera piedra en la losa de Hays es la muerte de Woodard. Su ejecución, inducida por él mismo, acaba con el principal sospechoso del caso, y siembra la base de culpabilidad del personaje de Ali. Pizzolato vuelve a colocar al individuo en un mundo desquiciado sobre el que no tiene el control. Mientras las imágenes respaldan la culpabilidad que siente Hays por sus actos, el showrunner le indulta incrementando la desazón general de la serie con corrupción.

True Detective
Las hijas de Woodard son la materialización de esa culpabilidad que ha destrozado la mente de Hays

Al racismo presente desde los primeros episodios, y la pobreza latente entre las familias más cercanas al caso, Pizzolato aporta su ración de corrupción. La primera temporada de “True Detective” funcionó en parte por la profundidad de la trama principal desarrollada en torno el tráfico de influencias de la iglesia, y aquí regresa pero inserta en el propio cuerpo de policía. Y es que la manipulación de las pruebas del escenario del crimen no es tan solo una explicación sobre el cierre del caso en los 70, sino también un signo de compasión hacia el protagonista. Hays no lucha solo contra sí mismo, y eso es lo que nos lleva directamente hacia la segunda piedra sobre su losa; la culpabilidad.

Al retomar el caso en los 90, Roland y Hays vuelven a entrevistar a aquellos adolescentes que estaban en el parque la noche que desaparecieron los niños. Lo que los detecitves buscan es un cabo al que agarrarse para continuar desde la grabación, pero lo que se encuentra Hays es su propio pasado; Freddie Burnes le culpabiliza por haberle arruinado la vida cuando le acusó sin pruebas y le retrató de fracaso social siendo solo un adolescente. La respuesta de Hays es instintiva y violenta, un reflejo del dolor que acumuló durante esos días. Pizzolato continúa dibujando una mente destrozada que termina desembocando en el tramo más incómodo de toda la temporada.

True Detective
Solo el deseo y la pasión los mantiene unidos

La semana pasada la serie ya dejó entrever que algo no funcionaba bien entre Amelia y Hays. A pesar del desarrollo romántico clásico, y de la pasión que transmitían las miradas de ambos, el trasfondo seguía oliendo mal. “If you have ghost” termina de dinamitar la relación con un enfrentamiento clave en casa de Roland y su pareja. “Creo que usas a la gente”, le espeta ella. “Para ti son solo historias que usas para lucrarte y dejarnos malLa discusión que prosigue ya en el hogar de la familia es atroz; por mostrar el lado más retrógrado y machista de Hays –fruto de sus inseguridades-, y por el peso con el que aplaca y arrincona a su marido Amanda –cansada de una vida dependiente de su trabajo-.

Esa pastilla dramática le sirve a Pizzolato para justificar las extrañas visiones que tiene el protagonista con su mujer, y engancha directamente con el libro que escribió ella, y con el propio caso Purcell. Desde ahí retoma la recta final del episodio con un as bajo la manga que eleva la irregularidad general del guion y maquilla los notables problemas de ritmo. Y es que Julie aparece –al menos en forma de llamada-, pero no reconoce a Tom como su padre. De hecho le acusa de haberla secuestrado hace años, y descarga cierta responsabilidad en “ellos”. ¿Hay una tercera parte?

True Detective
Hays por fin logra enfrentar a su pasado con la ayuda de Roland

Si atendemos a las influencias directas que Pizzolato tomó para desarrollar esta tercera temporada, la aparición de un sistema corrupto de poder era tan solo cuestión de tiempo. Las referencias al abuso ritual satánico o ARS han sido constantes hasta el momento, y parece que “True Detective” por fin se mete de lleno en el fango. La manipulación de la carta por parte de la madre de los niños es una señal que apunta a una amenaza muy peligrosa. Quizás mediante ella lleguemos a empezar a comprender algo del puzle mental en el que se ha convertido la serie.


Contenido relacionado