Análisis Syberia II para Nintendo Switch

Nintendo Switch
 

Hace ya más de 13 años que llegaba al mercado originalmente Syberia II, la secuela de la aventura gráfica con la que Microïds conseguía conquistar los corazones de miles de amantes del género. Ahora, este auténtico clásico de los videojuegos está de vuelta con una nueva versión que aterriza en Nintendo Switch unas semanas más tarde del estreno, en esta misma plataforma, del Syberia original.

Microïds está cumpliendo su promesa y está brindando a todos los usuarios de Nintendo Switch la ocasión ideal para lanzarse a disfrutar de una de las aventuras gráficas que han logrado hacerse un hueco entre los videojuegos clásicos, de esas con las que muchos disfrutamos hace tiempo y que, gracias a estos ports, tenemos la ocasión de rememorar. Pero, ¿merece la pena la versión de Syberia II para Switch? ¿Es la continuación de la aventura de Kate Walker una buena apuesta? Si queréis descubrir la respuesta a estas preguntas, acompañadnos en nuestro análisis de Syberia II para Nintendo Switch.

Una exquisita aventura gráfica

Aunque hace ya más de 13 años que Syberia II llegó al mercado, hay muchos jugadores actuales que, bien no han oído demasiado del título, o bien sí lo han hecho pero nunca se han decidido a lanzarse a por él; por ello es de recibo que antes de entrar en el análisis del port como tal recordemos qué es Syberia y por qué ocupa el lugar que ocupa en muchos corazones. La secuela que hoy nos trae aquí es una continuación directa de la entrega original en la que seguimos el camino de Kate Walker, nuestra protagonista, en una lucha contra el entorno hostil, el tiempo y el capitalismo más feroz encarnado en cazadores furtivos.

A pesar de que Syberia II, al igual que la aventura original, cuenta con una fórmula jugable muy clásica en el género, es capaz de manejar sus mecánicas a la perfección para, combinando esto con una construcción de personajes exquisita, ofrecer una experiencia digna de ocupar un lugar destacado en la industria del videojuego. La historia planteada por Benoît Sokal es una auténtica maravilla que consigue atrapar desde el principio hasta el final al jugador con una suma de elementos que, aunque por separado no sean demasiado llamativos, en conjunto dan como resultado una obra totalmente redonda.

Respecto a la jugabilidad de la obra, como ya hemos comentado, nos encontramos con un título de corte muy clásico, herencia directa de los clásicos del point & click como Monkey Island o Maniac Mansion. Los diferentes puzles mantienen ese toque de ingenio que nos obliga a darle varias vueltas a la situación hasta que, finalmente, encontramos el objeto que hay que utilizar en un determinado lugar. En este sentido, a pesar de que Syberia II no reinventa la rueda y tan solo repite la jugada del juego original (que a su vez bebía mucho de los clásicos ya mencionados), se consigue un resultado divertido de cara al jugador. El título es siempre un reto asequible y los amantes del género disfrutarán como nunca de llevarse estas premisas con su Nintendo Switch.

Además, para esta secuela se corrigen algunos fallos que contenía la entrega original. Se acabaron las zonas vacías sin nada que hacer que nos obligaban a patearnos los enormes escenarios de arriba a abajo una y otra vez. Es cierto que los diferentes puzles que encontramos a lo largo de la obra siguen sin ser sencillos, pero el diseño de estos y su disposición están mucho más acomodados al jugador, evitando una sensación de cansancio que, con el Syberia original, podía darse en el usuario.

Una versión mejorada

A pesar de que Syberia II es un título que no ha envejecido nada mal, los años pasan y eso, a fin de cuentas, siempre pesa en el apartado técnico. Es por ello que la versión que recibe Nintendo Switch es la pequeña remasterización que se hizo hace tan solo un par de años y que llegaba a PlayStation 3 y Xbox 360. De esta forma, Microïds consigue, con relativamente poco trabajo, llevar un aspecto técnico más que decente a Nintendo Switch; aunque sí es cierto que, cuando conectamos la consola al dock y jugamos en la televisión, los años pasan algo de factura. Esto se nota sobre todo en las diferentes escenas cinemáticas, en donde las animaciones se notan algo toscas para lo que estamos acostumbrados a día de hoy.

Sin embargo, a pesar de esto, Syberia II sigue siendo un título que resulta muy espectacular a nivel visual gracias a un estupendo apartado artístico que, por mucho que pasen los años, sigue luciendo igual de bien que el primer día. Recorrer todos los espectaculares escenarios que propone el juego es una maravilla; desde los más minúsculos detalles que solo están para adornar hasta las grandes estructuras y elementos que se colocan para llamar nuestra atención, todo es capaz de aportar su granito de arena a un diseño artístico sobresaliente que le aporta un plus a una ya de por sí gran aventura gráfica.

Cabe destacar también que Syberia, al igual que otros muchos juegos llegados recientemente, se adapta perfectamente a Nintendo Switch, tanto en controles como en premisas. Las aventuras gráficas parecen encajar estupendamente con esta plataforma, ya que nos permite disfrutar de partidas cortas en cualquier lugar, con las que resolver algún puzle que se nos hubiera atascado; a la vez que podemos hacer sesiones más largas en nuestra casa para conocer más a fondo la historia. Sea como fuere, lo que está claro es que volver a jugar a Syberia II en Nintendo Switch ha sido algo que nos ha encantado.

La herencia de algunos fallos

Sin embargo, el hecho de que Syberia II llegue a Switch como un port totalmente directo de otras versiones es una moneda con dos caras. Sí, por una parte tenemos que es una aventura gráfica excepcional y que eso no cambia un ápice. Pero en el lado más oscuro nos encontramos con que esta versión no solo mantiene los aciertos del juego original, sino también sus fallos, la mayoría de ellos centrados en el apartado técnico.

Ya comentamos más arriba que visualmente el juego no ha envejecido mal, pero el problema viene con que hay ciertos detalles que, con todo el tiempo transcurrido, perfectamente podríamos esperar que se hubieran solucionado. Aunque no es demasiado grave y ni mucho menos hace injugable el juego, sí que es molesto encontrarse con caídas de frames que no tendrían por qué estar ahí. Por otra parte, también quedan remanentes algunos bugs que tal vez se solucionen con un parche más tarde y que, por ejemplo, provocan que nuestra protagonista se quede atascada con ciertos elementos del escenario cuando deseamos ir de un lugar a otro.

Conclusiones

Syberia II llega a Nintendo Switch con una nueva versión que, si bien es cierto que no es lo mejor que hay en la consola de Nintendo a nivel técnico, cumple sobradamente en este aspecto. Y de aquí en adelante, todo va a mejor ya que estamos ante una de esas aventuras gráficas que han logrado hacerse un hueco entre los videojuegos clásicos. Syberia II es la continuación perfecta de una aventura excepcional y, de nuevo, consigue emocionarnos y divertirnos a lo largo de las horas que dura.

Con una jugabilidad muy clásica, una historia que consigue emocionar, unos personajes construidos a la perfección y un apartado artístico sobresaliente, Syberia II es uno de esos títulos que nadie debería perderse. Su llegada a Nintendo Switch hace el juego más cómodo y permite que nos lo llevemos a cualquier parte. Si, por algún horrible motivo, aún no habéis disfrutado de estas obras, no os quepa duda alguna de que, aunque el precio pueda parecer alto teniendo en cuenta la escasez de novedades, cada euro pagado por Syberia II merecerá la pena.


Positivo

  • Una historia que atrapa
  • Gran construcción de personajes
  • Jugabilidad clásica muy bien llevada
  • Apartado artístico sobresaliente
  • Este clásico se adapta a la perfección a Nintendo Switch

Negativo

  • Mantiene errores y bugs de versiones anteriores
  • En modo sobremesa los años le pasan factura
7.5

Bueno

Política de puntuación

Víctor Rodríguez
Videojuerguista desde siempre. Fan incondicional de Fallout y Star Wars y amante del RPG viejuno. Hablo de videojuegos, cine, series o lo que me dejen. Ah, y me gustan los números.