Crítica de Heridas abiertas: Desconcertante thriller, soberbia Amy Adams

Heridas abiertas

Crítica de Heridas abiertas: Desconcertante thriller, soberbia Amy Adams

Crítica de Heridas abiertas: Desconcertante thriller, soberbia Amy Adams
 

A veces la perseverancia da sus frutos, y en el caso de Amy Adams ha terminado floreciendo en el proyecto que tantos años llevaba persiguiendo. Conocida por algunos grandes papeles en la gran pantalla, la actriz estadounidense que tantas buenas críticas se llevó en “La llegada”, siempre había querido protagonizar su propia serie. Desde los 90 había acumulado pequeños papeles de un solo episodio en grandes fenómenos como “Buffy, cazavampiros”, “Smallville”, o “Embrujadas”, pero nunca había obtenido el reconocimiento que buscaba. Ni siquiera en “Dr. Vegas”, la única serie que llegó a protagonizar, logró la fama suficiente como para que la cadena responsable no la cancelara unas pocas semanas después de comenzar a emitirla. Pero todo eso llega a su fin en 2018 con “Heridas abiertas” (“Sharp Objects”), la que podría ser la serie revelación del año, y un punto de inflexión en su carrera.

Antes de escribir la extraña pero atractiva Perdida, la escritora Gillian Flynn ya se había estrenado en el difícil mundo de los autores, con este thriller de tintes detectivescos que retrata las complicadas relaciones entre hermanas, madres e hijas, en un contexto tradicional y conservador del sur de Estados Unidos. HBO se ha lanzado a adaptar en 8 episodios esta novela, auspiciada por los éxito recientes de “True Detective”, y más específicamente de “Big Little Lies”. Dos series de muy distinta naturaleza que aquí desembocan en una historia negra que se sumerge en la psique de los personajes, y que poco a poco va quemando la poca esperanza que queda en ellos. Trasladado eso a televisión da lugar a una serie con mucha personalidad y grandes posibilidades de triunfar.


Esta crítica está realizada en base únicamente al primer episodio que está disponible desde hoy mismo en HBO España. NO contiene spoilers

Heridas abiertas narra la historia de Camille Preaker (Amy Adams) una periodista que regresa a Windgap, su pueblo natal, para investigar el asesinato de dos niñas. Sin embargo, tras volver a la ciudad de la que escapó hace once años, se reencuentra con un escabroso pasado que no llegó a cerrar, y con una familia maniática que vive obsesionada por las apariencias. Con la policía local abrumada por los hechos, Camille llevará a cabo su propia investigación, desafiando la rígida estructura de normas locales, al tiempo que va lacerando su cuerpo con un pasado que creía haber superado, pero que solo había escondido en lo más profundo de su corazón.

Un escenario lleno de misterios, silencios, miradas, y unos personajes con decenas de capas de profundidad, son las principales bazas de esta adaptación. HBO tiene por norma mantener cierto nivel de calidad y de autoría en sus series, y en el caso de “Heridas abiertas” nos encontramos con un universo con una fuerte personalidad, que sabe jugar bien sus cartas para contar una historia en apariencia sencilla, pero repleta de matices. Jean-Marc Vallée recupera ese sentir sureño de “Dallas Buyers Club”, y lo baña de sombras para devolver en su lugar un paraje desolador y oscuro. La serie se aproxima en este sentido mucho más a “True Detective” que a cualquier otra obra, y hace todo lo que debería haber hecho la segunda temporada de esta ficción.

Las escenas contemplativas, y los diálogos internos son recurrentes

Con todo, la principal baza de esta miniserie no es ni el apartado visual, ni siquiera la trama de investigación con la que se presenta en un inicio. Todo eso no son más que excusas para poder centrar la mirada en sus protagonistas. La historia está por y para construida en torno a Camille,  en torno a un viaje dramático de sufrimiento y dolor del que es imposible escapar. Aunque en un principio esta periodista parece una mujer fuerte, independiente, y ambiciosa, poco a poco va perdiendo ese caparazón para dejar al descubierto a una persona rota por una infancia traumática. Una niñez marcada por la muerte inesperada de una hermana, y la locura consecuente de una madre que nunca terminó de entender lo que había sucedido. En este sentido la construcción de cada personaje permite ir explorando el pasado del pueblo a través de los recuerdos de las gentes que viven en él.

Para conseguir que todo se sostuviera solo con sus protagonistas hacía falta interpretaciones de gran nivel, y por suerte para Vallee, su chica atormentada deslumbra con una luz inusitada. Amy Adams ya había demostrado en el pasado tener muchas dotes para el drama, pero en “Heridas abiertas” logra uno de los mejores trabajos de toda su carrera. Y no era fácil. Dar vida a una chica entera por fuera pero destrozada por dentro, con interminables secuencias en primer plano, tensos minutos de silencios, y una desazón en cada una de sus palabras, no estaba al alcance de cualquiera. Todo el dolor que ella siente por dentro su madre lo escenifica por fuera. Mientras que Camille se dio a la bebida para poder calmar esas pesadillas –tiene alcohol entre las manos en casi cada escena-, su madre lo plasma hacia afuera. Patricia Clarkson es la otra gran estrella que deslumbra en la serie. Su papel como Adora Crellin es desconcertante y perturbador, y en definitiva complementa a la perfección la progresiva introversión de su hija.

Madre e hija son muy distintas pero comparten el mismo dolor

En este autodescubrimiento vemos cómo todos los habitantes de la ciudad no han evolucionado, cómo la única que ha cambiado es la propia periodista. Algo de lo que sabe sacar provecho el director, con unos interesantes flashbacks, que como si fueran pequeñas piezas de un gran puzle, van dando sentido a lo que sucede en el presente. Esta fórmula utilizada ya en otra decena de ocasiones aquí funciona sorprendentemene mejor de lo que esperaba, no solo porque es Sophia Lillis -Beverly en “It”- la que da vida a la versión joven de Camille, sino porque metafóricamente casa con la propia deconstrucción de la protagonista que quiere proponer la serie. Como espectadores nosotros la acompañamos de la mano, nos sobresaltamos con ella, lloramos con ella, y en definitiva, terminamos sintiendo su dolor.

“Heridas abiertas” tiene todo lo necesario para triunfar, y si nada se tuerce, podría dar lugar a una de las sorpresas no solo del verano, sino de los últimos años. El inicio del creciente misterio que vemos en el primer episodio promete sorpresas, giros, y mucha más oscuridad. Pese a que todo depende de sus personajes, el conjunto en sí favorece una inmersión hipnótica que probablemente mantendrá el conjuro sobre los espectadores hasta el mismo final. La serie no descansará hasta reducir a todo y todos a cenizas, y en ese incendio podría estar la respuesta a la sutil violencia escondida detrás de cada palabra de la familia Crellin.


Contenido relacionado