Análisis Castlevania Requiem

PlayStation 4
 

Ya ha llovido desde que la saga de videojuegos Castlevania, que con el tiempo definiría las normas de todo un género como es el metroidvania, se estrenara allá por 1986. Desde entonces, las entregas que el mercado de videojuegos ha recibido se cuentan por decenas y entre ellas se encuentran algunas de las obras más completas y redondas que la industria del videojuego ha visto en su historia. Sin embargo, la historia reciente de Castlevania es bien distinta, y es que parece que Konami la ha relegado a una posición más secundaria, sin entregas relevantes desde 2014, en donde se estrenaba sin demasiado éxito Castlevania: Lords of Shadow 2.

Sin embargo, esta icónica saga es capaz de seguir acaparando la atención de fans, tal y como demuestra la adaptación televisiva en forma de serie de animación llevada a cabo por Netflix, cuya segunda temporada se estrenaba tan solo unos días atrás. Y ahora, para aprovechar este nuevo tirón de Drácula, llega a PlayStation 4 Castlevania Requiem, un recopilatorio que incluye Castlevania: Rondo of Blood, de 1993, y su secuela, el aclamado Castlevania: Symphony of the Night de 1997. Dos grandes videojuegos en un recopilatorio que debería ser imprescindible, ¿verdad? Pues lo cierto es que no del todo; pero si queréis descubrir todos los detalles os invitamos a que nos acompañéis en nuestro análisis de Castlevania Requiem.

Dos juegos indispensables

Práticamente cualquier amante del videojuego conoce Castlevania, pero es posible que los más jóvenes no hayan tocado o quizá ni siquiera visto en acción ninguna de las obras que llegan como parte de Castlevania Requiem. No nos detendremos demasiado a explicar cómo funcionan y por qué son prácticamente imprescindibles para comprender la industria del videojuego incluso a día de hoy, más de 20 años después, pero sí comentaremos algunas cosas de manera superficial.

En primer lugar, nos encontramos con Castlevania: Rondo of Blood, un videojuego que se estrenaba en 1993 y daba buena cuenta de la vertiente más enfocada a la acción de Castlevania. A través de este videojuego debemos avanzar a base de latigazos por los terroríficos escenarios, bastante lineales en un principio, para ir llegando y venciendo uno a uno a los diferentes jefes del videojuego. La historia, la ambientación y el diseño de niveles, todo está cuidado al milímetro y Rondo of Blood se siente como una obra realmente redonda. Y más si tenemos en cuenta que, durante las diferentes partidas que juguemos podremos descubrir rutas secretas con las que acceder a niveles y jefes totalmente opcionales y diferentes de los iniciales.

Sin embargo, han pasado ya 25 años desde el estreno de esta obra, y queramos o no, el tiempo pasa. El videojuego no está creado para el público actual, y eso es algo bastante obvio. El reto que supone completarlo resulta, a día de hoy, absurdamente alto. Es cierto que se ha simplificado ligeramente con una nueva opción que permite continuar después del fracaso y, con tiempo y ganas, puede superarse; pero hay que tener ese tiempo y, sobre todo, esas ganas. Rondo of Blood es muy exigente, e incluso aunque a nosotros no nos desagradan estos retos, para el gran público es probable que se haga simplemente insufrible.

Por su lado, Symphony of the Night se siente algo más moderno, a pesar de que fue lanzado tan solo 4 años después. Este videojuego es una de las grandes obras maestras de la industria, probablemente el mejor Castlevania y uno de los mejores títulos que se han lanzado jamás al mercado. Frente a la linealidad de Rondo of Blood, Symphony of the Night crea un mundo mucho más complejo, un diseño de niveles enrevesado que nos tendrá horas y horas recorriendo el castillo del malvado Drácula. Sin embargo, el exquisito diseño sigue a la par de una jugabilidad con combates perfectamente medidos que da como resultado una auténtica obra maestra atemporal.

Si bien Symphony of the Night tampoco es un videojuego que a día de hoy resulte precisamente fácil, la jugabilidad y el diseño, en el cual se inspiran decenas de metroidvania actuales, hacen de la obra algo un poco más accesible. Sigue sin ser apto para el gran público, pero desde luego que la entrada es menos costosa que a Rondo of Blood.

Una oportunidad perdida

Con todo ello, Castlevania Requiem debería ser un recopilatorio indispensable, una carta de amor a una de las franquicias más importantes de la historia de los videojuegos. Pero no. Konami sigue realizando trabajos baratos, poco efectivos y casi vagos en todo lo que no concierne a PES, la saga anual de fútbol que se ha convertido en la gallina de los huevos de oro de la compañía. Y Castlevania Requiem sufre las consecuencias de ello.

Como hemos comentado, tanto Rondo of Blood como Symphony of the Night tienen a sus espaldas más de 20 años. Es por ello que, pese a que son auténticas obras maestras, necesitan algún retoque para poder ser disfrutadas a día de hoy. Retoque que Castlevania Requiem ni se acerca a darles. No se trata de un recopilatorio con la adaptación de dos grandes obras, sino más bien con un port casi directo de estas obras.

A nivel de contenido, las novedades son completamente nulas. Ni siquiera un modo de juego, algún tipo de extra o cualquier aliciente para adquirir este recopilatorio si ya hemos disfrutado y tenemos estas obras en cualquiera de las plataformas que se han lanzado. Pero lo peor y que más desilusiona no es este detalle, sino el hecho de que las novedades técnicas también sean prácticamente inexistentes.

Más allá de algún pequeño detalle como el audio procedente del DualShock 4, la inclusión de vibración del mando en ciertos momentos, o un pequeño sistema de guardado rápido, Castlevania Requiem no tiene en absoluto novedades. El apartado gráfico se mantiene fiel al original, manteniendo incluso el aspecto 4:3 y haciendo que el videojuego no ocupe toda la pantalla. Podemos aplicar algún filtro y cambiar el fondo que rellena la pantalla que queda espacio, pero no hay la posibilidad de ajustar los juegos al tamaño de nuestros monitores.

Resulta bastante decepcionante que dos obras del calibre de Rondo of Blood y, sobre todo, Symphony of the Night, sean tratadas con la desidia que las trata este recopilatorio. No es que pidamos todo un remake como el de Resident Evil 2, pero no habría estado de más en absoluto algún retoque al apartado técnico de un videojuego que, más de 20 años después, se queda corto para el público de hoy en día y supone una barrera a la entrada, más allá de la importante barrera que supone la jugabilidad.

Conclusiones

Es absolutamente imposible no recomendar Castlevania: Symphony of the Night y Rondo of Blood a cualquier persona que le interesen los videojuegos lo más mínimo. Incluso si las propuestas no nos atraen demasiado, la influencia de estas obras sobre la industria del videojuego hacen que merezca la pena darles una oportunidad. Sin embargo, Castlevania Requiem se siente más como una oportunidad desaprovechada que como el recopilatorio de dos obras legendarias que esperábamos tener entre manos.

La ausencia total de novedades a nivel de contenido y una escasez preocupante de mejoras técnicas se unen a una jugabilidad y un apartado técnico de más de 20 años que no muestran su mejor cara en PlayStation 4 para dar como resultado un título realmente duro para los jugadores actuales. Con todo ello, Castlevania Requiem no es fácil de recomendar, pero desde luego tanto Rondo of Blood como Symphony of the Night son obras que, ya sea en PC, PlayStation, NES o PlayStation 4, todo el mundo debería probar.


Positivo

  • Rondo of Blood y Symphony of the Night son sobresalientes y atemporales
  • Sistema de guardado rápido
  • Pequeños toques que facilitan la entrada al juego a día de hoy

Negativo

  • Novedades muy escasas a nivel técnico
  • Ningún aliciente a nivel de contenido extra
  • Juegos muy duros para el público general actual
  • Una ocasión perdida para traer de vuelta dos obras geniales
6

Jugable

Política de puntuación

Víctor Rodríguez
Videojuerguista desde siempre. Fan incondicional de Fallout y Star Wars y amante del RPG viejuno. Hablo de videojuegos, cine, series o lo que me dejen. Ah, y me gustan los números.