Análisis Finding Paradise

PC
 

Aunque parezca mentira, ya han pasado más de 6 años desde que llegara al mercado por primera vez To the Moon, un peculiar videojuego que, en su momento, cosechó un increíble éxito y dejó llorando a la mayoría de usuarios que lo disfrutaron, quienes quedaron totalmente prendados por su apartado narrativo. Desde entonces, el videojuego se ha hecho enormemente famoso e incluso ha contado con una versión remasterizada y adaptada a dispositivos móviles.

Pero es ahora cuando finalmente los responsables de To the Moon lanzan Finding Paradise, una secuela de este título que llega únicamente en PC y busca, de nuevo, emocionar al jugador con una historia humana cargada de recuerdos y de momentos que se sienten reales. Pero, ¿consigue lo que propone? ¿Podrá lo nuevo de Freebird Games repetir el éxito de To the Moon? Si queréis conocer la respuesta a estas preguntas, acompañadnos en nuestro análisis de Finding Paradise.

Nuevo paciente, nueva historia

Finding Paradise es una secuela de To the Moon que continúa los hechos vividos en esta primera entrega, pero que lo presenta de forma totalmente independiente, de manera que desde el principio se deja claro que no es en absoluto necesario haber jugado al título de 2011 para poder comprender y disfrutar el que hoy nos ocupa. De hecho, el comienzo es muy similar en ambas obras, presentándonos a los personajes que serán a quienes manejemos durante la historia, Watts y Rosalene, los doctores de la compañía Sigmund encargados del caso que Finding Paradise trata. Como estos doctores, nuestro objetivo es visitar a un paciente moribundo para, introduciéndonos en sus recuerdos, cambiar algunas cosas y hacerle creer que ha cumplido el sueño de su vida.

Desde el comienzo se pone bastante énfasis en caracterizar a los diferentes personajes. Desde luego, el protagonista absoluto es el paciente, llamado Colin en esta ocasión, ya que es alrededor de quien giran todos los acontecimientos (lógico ya que estamos dentro de sus recuerdos la mayor parte del tiempo). Pero esto no evita que los doctores Watts y Rosalene tengan su protagonismo; no son meros robots fríos, sino que muestran sentimientos y reaccionan a los recuerdos del paciente como lo haría una persona, como lo hace el jugador. En este sentido, Finding Paradise vuelve a dar con la clave para que el usuario empatice y se meta de lleno en una historia que tarde o pronto acabará por calarle. Además, a pesar de ser una historia seria dedicada a despertar sentimientos en el jugador, se incluyen ciertos toques de humor que están colocados a la perfección. En ningún momento interrumpen una escena emotiva, no nos sacan de la historia y, lo que es aún más importante, se usan para mostrar la personalidad de algunos personajes.

Pero esta secuela tiene un cambio importante respecto a To the Moon. Nuestro paciente no tiene claro lo que desea cambiar. Si en la entrega original la idea era que el paciente deseaba ir a la luna y nuestra misión era averiguar el porqué de este deseo, en Finding Paradise nos encontramos con que Colin simplemente desea no tener nada de lo que arrepentirse, y encima quiere que modifiquemos sus recuerdos lo mínimo posible. Se trata de un cambio que, a priori, es sutil y no afecta a la estructura de la narrativa como tal ya que seguimos viajando por sus recuerdos, metiéndonos en toda su vida y extrayendo algunas conclusiones. Pero esta idea, mucho más humana y poco ambiciosa que la de To the Moon, cala en la narrativa tiñéndolo todo de un color menos heroico. Ya no queremos algo en concreto, no es algo material, no es un viaje; tenemos una misión mucho más simple y a la vez mucho más compleja.

Y este es precisamente uno de los grandes aciertos de esta secuela. Al igual que en To the Moon, todo se nos presenta de forma emotiva y nos cala, pero en esta ocasión es mucho más fácil empatizar con el protagonista de la obra. Todos deseamos eliminar de nuestras vidas eso que nos atormenta y que, si nos paramos a pensarlo, tal vez ni siquiera sepamos qué es. De esta manera Finding Paradise no se queda tan solo en una obra emotiva, sino que consigue salir de la pantalla, meterse en la cabeza del jugador y preguntarnos si realmente estamos viviendo la vida que deseamos. Y sí, a medida que avancemos en la obra se nos dejarán caer preguntas importantes mientras observamos las venturas y desventuras de Colin, las cuales podrán sacarnos alguna que otra lagrimilla.

Más de lo mismo

Finding Paradise es, en sus premisas, una obra muy conservadora que copia y pega la fórmula del éxito de To the Moon a todos los aspectos. La jugabilidad es uno de ellos y de nuevo nos encontramos con lo que la obra de 2011 ya nos ofrecía. El gameplay de Finding Paradise se basa en recorrer ciertos escenarios no muy grandes interaccionando con determinados objetos o personajes que nos van desvelando poco a poco más de la historia de Colin, nuestro paciente.

Una vez hemos interaccionado con todos los elementos importantes, debemos descubrir un cierto objeto clave que aparece en varios recuerdos y sirve como hilo entre ellos. Antes de poder viajar de recuerdo en recuerdo, tendremos que solucionar un pequeño puzle que, en la mayoría de veces, es bastante sencillo y no ofrece demasiada complicación. En definitiva, todos los elementos que conforman la jugabilidad de Finding Paradise resultan bastante livianos y permiten entretener brevemente al jugador para que nos parezca que realmente hacemos algo; pero sin obstaculizar el avance en ningún momento, dejando vía libre al apartado narrativo, que es el pilar sobre el que se sustenta toda la obra.

A nivel jugable, como podéis ver, la obra apenas ha evolucionado y los fallos que pudiera tener To the Moon siguen totalmente presentes en Finding Paradise. Es cierto que pocos fallos se pueden sacar a un apartado jugable tan minimalista, pero lo cierto es que nos habría gustado ver una apuesta algo más fuerte y ambiciosa dado el éxito que tuvo la entrega de 2011.

Déjà vu

Finding Paradise es, por sí misma, una gran obra que con una jugabilidad bastante liviana y un apartado narrativo muy bueno consigue meternos de lleno en la historia que propone. Y, sin embargo, a pesar de todos estos aciertos, cuando jugamos hay algo que no acaba de encajar. Como os decíamos en la introducción, hace ya más de 6 años que llegaba To the Moon, con esta misma fórmula que nos presenta hoy Finding Paradise, y lograba sorprendernos a todos. La obra de Freebird conseguía dejarnos boquiabiertos con lo que prometía, ofreciendo una experiencia que resultaba fresca y novedosa.

Pero el tiempo pasa para todos, y lo que ayer era una obra fresca y novedosa, hoy no lo es tanto. La industria ha evolucionado enormemente durante estos últimos 6 años y, sin ir más lejos, este mismo año hemos tenido obras como Hellblade: Senua’s Sacrifice, Night in the Woods o What Remains of Edith Finch, que han conseguido darle una vuelta de tuerca a algún aspecto del apartado narrativo para ser lo que en su momento era To the Moon. Es por todo ello que, si bien es cierto que Finding Paradise es una gran obra que hemos disfrutado muchísimo, le falta esa sensación de sorpresa que teníamos al jugar To the Moon.

Y no os equivoquéis, si os gustó To the Moon, Finding Paradise os encantará. Es justo lo que cualquiera podría esperar de esta secuela. Pero eso es un arma de doble filo; es cierto que no sorprende y logrará satisfacer a los fans. Pero es igualmente cierto que nadie tendrá la sensación de sorpresa que ofrecía la obra de 2011, y eso es toda una pena.

Arte en movimiento

Pero, a pesar de que la repetición de muchos de los elementos sea un punto flaco de Finding Paradise, hay un aspecto en concreto en el que esto no sienta nada mal; el apartado artístico. Finding Paradise repite la misma estética simplona de To the Moon en donde nos encontramos con un bonito pixel art y una forma tosca pero bonita de jugar con las perspectivas. El detalle de muchos de los entornos, unido a la paleta de colores utilizada, hace que Finding Paradise vuelva a lograr entrar por los ojos con una estética minimalista en donde prima el “menos es más”.

Pero nada de esto sería lo mismo sin la espectacular banda sonora que nos acompaña a lo largo de toda la obra. Ciertos instrumentos musicales juegan un papel importante en el apartado narrativo y estos mismos conforman algunos de los temas con los que, sin darnos cuenta, estaremos derramando alguna lágrima. La banda sonora de Finding Paradise al completo acompaña perfectamente en cada momento de la obra y sirve tanto para marcar el ritmo como para ayudar a despertar ciertos sentimientos en el jugador.

Desde un punto de vista más técnico, Finding Paradise no cuenta con problemas graves. Los controles responden bien y, en nuestra partida, no nos hemos topado con ningún bug destacable.

La duración, por su lado, es similar a la de To the Moon, ofreciendo una experiencia corta pero intensa. En nuestro caso, la partida ha durado unas 5 horas sin detenernos demasiado en ningún momento.

Conclusiones

Finding Paradise es una obra que trae de vuelta un calco de la fórmula que le dio el éxito a To the Moon y se presenta con muy pocas novedades. Es por ello que, a pesar de la calidad que destila lo nuevo de Freebird Games, no nos encontramos con la misma sensación de sorpresa que nos daba To the Moon en 2011. Tenemos la sensación de que ya hemos estado aquí antes, ya hemos hecho todo esto e incluso podemos saber lo que viene después, echando por tierra una pequeña parte de la experiencia que hacía majestuoso el estreno de la obra original.

Pero no os equivoquéis; que Finding Paradise no repita el éxito de To the Moon no significa que sea un mal juego. De hecho, lo nuevo de Freebird Games es una obra de una gran calidad en la que el apartado narrativo, que es su punto más fuerte, consigue meternos de lleno en su universo. Finding Paradise es un videojuego capaz de despertar sentimientos en el jugador gracias a unos personajes muy bien construidos, una historia humana e interesante y un apartado artístico sobresalientes.

Si no os gustó To the Moon, ni siquiera lo intentéis con Finding Paradise porque es más de lo mismo. Pero si fuisteis de los que, como nosotros, echó alguna lágrima y logró emocionarse con la obra de Freebird Games, estáis de enhorabuena porque, aunque no se repita la sensación de sorpresa, Finding Paradise vuelve a poner a nuestro alcance un videojuego con el que despertar nuestros sentimientos.


Positivo

  • Jugabilidad liviana que no entorpece la narrativa
  • Construcción de personajes muy buena
  • Historia interesante, humana y trascendente
  • Visualmente bonito
  • Banda sonora sobresaliente
  • Consigue emocionarnos otra vez

Negativo

  • Demasiado similar en todos los apartados a su precuela
8

Muy bueno

Política de puntuación

Víctor Rodríguez
Videojuerguista desde siempre. Fan incondicional de Fallout y Star Wars y amante del RPG viejuno. Hablo de videojuegos, cine, series o lo que me dejen. Ah, y me gustan los números.